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Dirigente de Bandera Roja, muere de Covid-19 en Ecuador

El venezolano José Félix murió de Covid-19; su vida y legado, su ejemplo, sus últimas horas, condensan la batalla de la humanidad por la libertad, según manifestaron familiares.


El Covid-19 se cobró la vida del venezolano, oriundo del estado Trujillo, José Felix Rivas, quien era dirigente con amplia trayectoria en Bandera Rojas y era parte del Programa por Venezuela, que se encarga de brindar ayuda a los connacionales en Ecuador.

Rivas, murió el pasado viernes dos de abril en el hospital general Isidro Ayora, ubicado en la provincia Loja, Cantón Loja, según reportaron familiares, Zamantha Rivas y Erick Rivas, quienes compartieron la siguiente semblanza acerca de la vida y trayectoria de su padre, a quien recuerdan como un hombre con mucha sensibilidad humana, revolucionario a carta cabal y ejemplo para las nuevas generaciones».

Semblanza, según sus hijos

José Félix Rivas nació en el 7 de agosto de 1967 en Caracas, producto de la unión de Bertha Celeste Yánez y Azarias Rivas, quienes lo llevaron muy pequeño a Trujillo, donde se crió hasta ingresar en el liceo.

Con apenas 11 años, ingresó a la estructura clandestina estudiantil del partido Bandera Roja. Desatada la represión contra la organización, quedó sin vinculación durante un tiempo, por lo que decidió militar en la organización Venceremos en la idea de mantener su actividad revolucionaria.

Durante ese período de infancia y comienzo de la adolescencia, su muy temprana convicción revolucionaria lo lleva a confrontar amargamente a su padre, luego de su incorporación a BR en el Liceo Rafael Rangel.

Por su actividad política lo expulsan del liceo y su papá, en consecuencia, lo bota de la casa “por comunista”.

Siendo tan chico, sin capacidad para vivir solo, recibe albergue en un Dojo de Karate dirigido por el Sensei Pedro Torres, quien lo recibe y ayuda a seguir estudiando.

Luego, a finales de los años 90, José Félix dirigirá el Dojo enseñando Karate y Shinkyoku Ryu TaiJitsu, albergando y atendiendo a jóvenes durante varios años y alcanzando el grado de cinturón negro y segundo dan en la disciplina.

Buena parte de su personalidad se forma bajo las enseñanzas del maestro Yuichi Negishi (japonés), quien desde finales de 1970, además de enseñarle artes marciales en el Dojo en el cual el maestro también vivía, le brindó enseñanzas como padre adoptivo.

Este carácter autónomo y desprendido de José, de templanza y firmeza, de decisiones incontrovertidas y revolucionarias, se amalgamó con la influencia de la cultura oriental, que estimuló su valoración de la vida en un sentido universal y de trascendencia.

Siendo un adolescente y bajo estas enseñanzas, va a estudiar en el Liceo Ciudad de Valera, afianzando su actividad revolucionaria. Pero nuevamente es expulsado “por comunista”.

Finalmente culmina sus estudios en el colegio privado Mario Briceño Iragorri, con una actividad de menor perfil público. De ahí se va a la ciudad de Mérida para inscribirse en la Universidad de Los Andes, con apenas la constancia de tramitación de título.

Apenas rondando los 16 años, en la ULA y estudiando Historia, va a reencontrarse otra vez con su partido, Bandera Roja, en el que militó hasta su muerte.

José Félix era nativo del estado Trujillo. Foto: Cortesía

Ya en Mérida, reincorporado al frente clandestino de Bandera Roja, milita junto a cuadros como Gerardo Viloria, Pedro «Molotov», Armando Guerrero y otros. En esa época, José Allen y Juan Carlos Rivero asumían la dirección política legal de BR.

Durante ese período, José Félix va a afianzar sus estudios de marxismo leninismo como resultado del entusiasmo que imprimía el partido hacia el estudio doctrinario en ese grupo de cuadros jóvenes. La estructura clandestina era proclive a una influencia doctrinaria más sólida y más rigurosa.

Sin embargo, en ese convulso período en Mérida, como estudiante, conoce a su primera compañera, Tamara Caña, con quien tiene sus dos primeros hijos, Alix Rivas y Enver Rivas, lo que le obliga a vivir una vida de estudiante, de militante revolucionario y de padre de familia, dilatando el proceso de estudios universitarios.

Luego de la separación de su primera compañera, va a conocer a Miriam Obando, con quien compartió el trecho más largo de su vida en pareja y con quien tuvo a dos hijos que han heredado buena parte de la personalidad de su papá: Zamantha Rivas y Erick Rivas.

Durante su última etapa en Mérida, José Félix participa activamente en la organización e impulso del levantamiento cívico militar del 4 de febrero, en el que participaba Bandera Roja.

Luego de la rendición de Hugo Chávez y como resultado de la persecución desatada, tuvo que regresar a Valera y abandonar finalmente los estudios.
Ya en Trujillo, con un nuevo matrimonio, se incorpora al trabajo revolucionario y lo funde con el trabajo orgánico como artesano y creador, su fuente principal de subsistencia.

Durante los años 1992 y 1993 participa en marchas y protestas por la aprobación de la Ley de Fomento y Ayuda al Artesano y se incorpora a la Casa del Artesano en Valera.

Esta organización se extendió por varios estados del país y su participación fue clave para el movimiento artesanal venezolano junto a Jorge Fernández (padre de Vilca Fernández). Ambos lograron tal reconocimiento nacional, que obtuvieron el respaldo de María Teresa Carrillo y el Maestro Abreu para el impulso de los Consejos Estadales de Artesanos.

La Ley fue finalmente aprobada por el Ejecutivo y Legislativo en 1993, pero la llegada del chavismo en 1998 va a acabar con la Ley y deja sin participación real a los artesanos, además de que fractura y desintegra al gremio.

Pero su actividad partidista no cesó. Durante todo ese período se mantuvo en el partido formando parte del Comité Político Regional de Trujillo, hasta que asumió la jefatura regional del partido en el año 2002 en medio de las luchas contra el régimen de Chávez.

Refuerza la Unión de Jóvenes Revolucionarios con una camada de cuadros jóvenes que hasta hoy la mayoría forman parte de esta organización: Daniel Enríquez, Junior Godoy, Eduardo García, Ricardo Albornoz, Ali Meza, Damián Milano, entre otros.

José Félix participó activamente en todos los frentes amplios nacionales de oposición, desde la Coordinadora Democrática hasta la Mesa de la Unidad Democrática, con una destacada participación regional dirigiendo comisiones de seguridad, organización, recolección de actas en los distintos eventos electorales, incluso en el revocatorio de 2004.

Asumió con firmeza las distintas actividades unitarias contra Chávez y demostró en todos los terrenos su condición de cuadro multifacético, como dirigente político y como organizador, pedagogo, jefe, dirigente de masas y combatiente.

Destacó como referente unitario, como integrador de la diversidad en el estado Trujillo y se ganó el respeto y admiración de aliados y adversarios ideológicos y políticos. Luego de que la oposición obtuvo en 2008 la victoria en la alcaldía de San Rafael de Carvajal, fue nombrado Director de Participación Ciudadana, ganándose el respeto y cariño de los dirigentes comunitarios del municipio.

Pero su amalgama de tenacidad y serenidad, su estoicismo oriental, se fundían con el fulgor de la batalla permanente. En el año 2002, a comienzos de octubre, dirigió la liberación del puente La Cabrera en el estado Carabobo, luego que fuese cerrado por colectivos paramilitares y el Ejercito, para impedir la participación de miles de personas que se dirigían a Caracas para protestar contra Chávez.

Junto a un puñado de militantes del partido, armados tan solo de valentía y disposición, se enfrentó a quienes impedían el paso, logrando que el contingente llegara finalmente a la capital.

Su participación en la organización de la oposición y en general del pueblo trujillano, tuvo su cenit durante el año 2014. La protestas y manifestaciones que progresivamente se fueron incrementando durante esos años hasta 2017, en dos grandes rebeliones (2014 – 2017), hicieron de José Félix un destacado dirigente de la Resistencia en la región Andina.

Fue reconocido por todos y destacó en episodios en Trujillo, así como en el impulso de organizaciones de resistencia en toda la región andina, hasta que finalmente se convierte en una referencia de resistencia a nivel nacional y funda una organización amplia de resistencia a nivel nacional.

Emigró, empujado por el hambre de sus hijos

Se mantuvo al frente del partido en Trujillo hasta el 16 de mayo de 2018 cuando, empujado por el hambre de sus hijos, las condiciones de vida y una Orden de Captura en su contra emitida por el régimen chavista madurista, tuvo que finalmente salir del país, con toda su familia. Tras vivir un corto tiempo en Perú y separarse de su segunda esposa, se residencia en Ecuador con sus hijos y nietas.

Vivió hasta su muerte en Loja. Destacó como dirigente de los venezolanos en el exilio fundando varias organizaciones y elevando las demandas de la migración venezolana a instancias regionales e internacionales. Pero su labor no se contuvo. La iniciativa constante era una característica de José Félix. Desde el exilio, fomentó la organización de importantes grupos de resistencia en el país.

Al tiempo, su actitud internacionalista y proletaria lo llevó a contribuir con la creación de una organización Marxista Leninista en Loja, hermana de este partido; a participar activamente en la campaña de Yaku Pérez en Ecuador y a participar de manera activa en todo el acontecer político que le rodeaba.

Activo con los venezolanos en Ecuador

Creó instituciones de financiamiento para la migración de venezolanos en Ecuador con reconocimiento de ACNUR, así como de organismos municipales, regionales y estatales en Ecuador.

Trabajó como docente en línea de Historia y Filosofía para bachilleres en formación preuniversitaria, entre otras cosas. Su labor multifacética no terminó fuera de las fronteras.

Participó en meses recientes como cofundador de un bloque unitario de factores de la resistencia venezolana, en busca de la unidad más amplia posible con factores de mayor compromiso.

Trabajó incansablemente por lograr que las diferencias subalternas dieran paso a la construcción de una fuerza en capacidad de impulsar la rebelión en el país para derrocar a la dictadura y alcanzó el respeto y afecto de la mayoría de los grupos de resistencia en el exilio.

Muy cerca de su muerte, José Félix confesó a cuadros del partido su deseo de regresar a Venezuela, incluso y si era necesario, de forma clandestina. Era su plan inmediato y lo mantenía en reserva total, incluso en reserva de sus familiares.

Su deseo de contribuir de forma directa con la liberación de su país, era un norte permanente en su vida. La maduración de ideas, su innata intuición de clase, su comprensión sobre las condiciones adversas de la lucha de clases y la búsqueda permanente de una formación más ordenada y profunda del marxismo, se expresaban notoriamente en esta última etapa de su vida.

Reflejó en este último período a un hombre con mayor lucidez sobre su papel en la historia, sobre sus limitaciones y necesidades intelectuales, sobre cómo incrementar sus capacidades como cuadro.

Por ello, estrechó al máximo su relación con la dirección del partido, con los planes tácticos y su relación con la estrategia. Estaba atento a las actividades de formación. Interrogaba a cuadros sobre asuntos medulares.

Estaba en ese punto en el que un hombre deja de ser un hombre y se hace el instrumento más útil para la liberación de un pueblo. José Félix se fue lleno de vida y su legado, su ejemplo, sus últimas horas, condensan la batalla de la humanidad por la libertad. ¡Honor y Gloria!

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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