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Raulito, el paraguanero que endulza el Sur de Quito

A tres años y 240 días de haber emigrado, el paraguanero Raúl José Cuauro, asegura que fue difícil, pero atribuye a la gastronomía el que le conozcan en Quito como el Venezolano del Sur.


En la vida es necesario a veces soltar cosas para recibir otras nuevas. Con eso lidió Raúl José Cuauro hasta que finalmente tomó la decisión de vender su carro y con el dinero costear el viaje a una tierra lejana, para comenzar desde cero.

Quito, Ecuador, fue el lugar hacia el cual partió el jueves 3 de agosto del 2017 dejando solloza y deprimida  a su madre Zaida Margarita, en la casa 21 ubicada en la manzana 2 del parque residencial Amuay, parte Alta, en Los Taques, estado Falcón.

Una maleta con lo necesario, las esperanzas puestas en Dios y algunas recetas en memoria de cómo hacer dulces que aprendió viendo a sus abuelos en Sicaname, era lo que llevaba este ingeniero.

Como todo comienzo, anclado en el país meridional le costó como a muchos migrantes, conseguir empleo. Estuvo por la calle persistente, en medio de la xenofobia, buscando ocupación, algo qué hacer que le generara ingresos.

Un pipote, creatividad y sazón

A pesar de ser ingeniero, a Raúl José se le ocurrió la brillante idea de comprar un pipote o cesto de echar basura, nuevo. Inmediatamente comenzó a acondicionarlo y a decorarlo con lo típico de Paraguaná, Falcón y Venezuela: dibujos de turpial y cardenal, un logo del Magallanes, un cuatro, la bandera nacional, una estampita del doctor José Gregorio Hernández, una foto del ilustre Simón Díaz y otros detalles autóctonos.

Lo otro fueron cartelitos con la gastronomía con la cual trabajaría y que solo los venezolanos reconocerían a simple vista: las cucas, dulce de leche de cabra,  tortas de auyama y de pan, conservas de coco, chicha criolla y debudeque, este último exclusivo de Paraguaná.

Así comenzó Raúl, a endulzar y cautivar el paladar de los venezolanos que viven en ese país, y de los mismos ecuatorianos que, sin tener que venir a Paraguaná, probaban las delicias de esta región falconiana.

Raulito compró un pipote nuevo de esos de echar basura y con un poco de creatividad lo convirtió en un puesto de gastronomía urbana. Foto: Cortesía

Aprendió de manera empírica

Raúl José solo había visto a su abuelo preparar parte de  estos dulces, así que en Ecuador, debió poner a prueba cuanto había aprendido y recordaba, de manera que de forma empírica fue poniéndole su toque personal a sus productos, aunque por la pandemia, su negocio como el de otros, ha sido golpeado.

A pesar de que las ventas han bajado por la pandemia, Raúl José Cuauro sigue frecuentando la calle, cuya intersección, próximo al semáforo adyacente a la plataforma gubernamental Zona 9, al Sur de Quito, donde extranjeros acuden a diario a tramitar visas y documentos de identidad.

Frecuentado por venezolanos

Ecuatorianos, pero principalmente connacionales, acuden al puesto de Raulito, como le dicen y se identifica en su cuenta de Instagram @tortasraulito. Ya es tan famoso entre los venezolanos que, los que viven al extremo Norte de la ciudad, le dicen a Raúl el Venezolano del Sur. Algunos se fotografían en el puesto de dulces tal como se evidencias en diversas fotos en Instagram, donde también se hacen concursos.

Raúl casi siempre suele dejar una memoria gráfica de los venezolanos que han sido asiduos clientes y que, buscando prosperar, también emigraron. Foto: Cortesía

Raúl no olvida a su natal pueblo, sus amigos, andar por las calles, disfrutar de las playas de Paraguaná cuyas fotos a veces coloca en su puesto para dar a conocer a los turistas las bondades turísticas de su estado y país de origen.

Amor genuino por su madre

“Llevo tres años y 240 días que me vine”, recuerda con precisión Raulito, quien en este lapso y gracias a las mieles de su emprendimiento, consiguió regresar a buscar a su mamá a quien, debido a la depresión de saberlo ausente, comenzó a presentar Alzheimer.

Zaida Margarita ha sido madre y padre para Raúl José, amor y entrega que con el tiempo ve retribuido porque, cuando él partió a Ecuador, no lo hizo pesando en su prosperidad individual, sino en la de ambos.

Así, cierto día, pasados tres meses de haberse ido, regresó a Amuay y volvió a Quito, con su madre, una travesía de tres días en autobús que para muchos inmigrantes, sobre todo cuando pasaba por Colombia, le causó inusual porque nadie emigra  con una persona de la tercera edad. Más pudo el amor de Raulito por su madre y el deseo de tenerla cerca, que las críticas.

Ya con su madre a su lado, Raulito trabaja con mayor dedicación y emoción tanto en la calle, como llevando mercancía a clientes  de establecimientos o a familias que le encargan sus productos.

Mientras trabaja, los vecinos le ayudan cuidando a Doña Zaida Margarita.  La doña está recibiendo al día su tratamiento médico.

Sigue las incidencias de Falcón por las redes

Aunque tiene a la que más ama a su lado, su madre, Raúl José, de 42 años, recuerda con nostalgia a sus amigos y vecinos, a quienes desea bendiciones.

Igualmente manifiesta que sigue muy de cerca el acontecer en el estado Falcón a través de las cuentas de @nuevodiaenlinea, @Version_moron_gerardo, @PedroColinadepol, @diariomedano, entre otras. “Dios los bendiga grandemente”, auguró este domingo a todos, durante la entrevista desarrollada vía online.

“Todos los días salgo a trabajar, con la fe en Dios y siempre pensando en dejar en alto a mi país y especialmente a mi querida Paraguaná”, expresó Raulito.    

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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