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Psicóloga Franliz Abreu: «El trabajo infantil acarrea problemas psicológicos»

Aunque es muy frecuente ver niños trabajando en la calle, la especialista advierte sobre los riesgos de esta situación e insta a los padres a mantener la vigilancia.


“Los niños no deben trabajar, sino capacitarse para aprender un oficio siendo idóneos que los padres sean sus maestros. El trabajo infantil conlleva a múltiples consecuencias psicológicas que la sociedad debe entender y evitar que los menores sean expuesto a trabajos forzados”. Con estas palabras, la psicóloga Franliz Abreu, alerta sobre los riesgos a los que se exponen los niños que trabajan.

La especialista sostuvo que, en Venezuela incluso en el estado Falcón es común ver como los niños ayudan a los padres en negocios familiares.

“Esto no es malo, siempre y cuando no hagan labores forzados y los padres mantengan la vigilancia, otras cosa muy distintas es cuando trabajan en las calles, allí es donde comienzan a inferir los factores negativos para los niños”, reveló.

Erradicación: los niños no están obligados a trabajar, sin embargo, los padres pueden enseñarles algún labor sin forzarlos y baja vigilancia.

Abreu sugirió a los padres y representantes que al momento de solicitar apoyo de los niños para cualquier labor, tener en cuenta que estén en buenas condiciones físicas, tengan los hábitos identificados y percatarse de que no descuiden las actividades escolares.

“Los infantes deben vivir su niñez como todos y las actividades recreativas y de diversión no pueden faltar”, explicó.

Un alerta 

La psicóloga, subraya que la presencia de infantes realizando labores de comercio informal, limpiaparabrisas, entre otros, sin la supervisión de un adulto es sin duda alguna, un factor delicado que los expone a muchos riesgos, tanto psicológicos como emocional, los cuales los lleva a adoptar conductas (indebidas) que los alejarse de la sociedad.

Franliz Abreu: “No es bueno ni necesario que los niños trabajen en las calles porque aprenden conductos delictivas”.

Indicó que el trabajo infantil, además de alejar al niño de entornos como el hogar y la escuela, los induce a una maduración prematura, frialdad emocional, baja autoestima, predisposición a la violencia y deficiente desarrollo de habilidades sociales.

“En muchos casos son víctimas de violencia sexual y psicológica”, explicó la especialista.

La psicóloga con experiencia infantil, añadió que los pequeños que son forzados a trabajar también son vulnerables a sufrir situaciones psicosociales, trastornos del comportamiento y conductas antisociales, siendo importante una intervención temprana que involucre a los niños trabajadores y a sus familias para una mayor sostenibilidad que les permita el abordaje familiar terapéutico y psicológico”, recomendó Abreu.

La psicóloga concluyó que la población puede contribuir con la erradicación del trabajo infantil al no reforzar esta actividad.

“Sabemos que las personas son sensibles y tienen ganas de apoyar a los niños, pero deben ser consiente que el comprarles o pagarles por algún servicio los condena al trabajo infantil”, finalizó.

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