Opinión

La Biblia y el COVID 19

¿La existencia de la vida en este planeta tendrá un fin o viviremos en un mundo sin fin?


Los discípulos de Jesús con similar inquietud le formularon esta pregunta a su Maestro:

“Dinos, ¿cuándo sucederá eso y cuál será la señal de tu venida, y del fin del mundo?” (Mt.24:3. NVI).

Los discípulos entienden y relacionan el fin del mundo con la segunda venida del Señor, y con su respuesta Jesús confirma que efectivamente este mundo tendrá y llegará a un fin (2P.3:7,10).

Seguidamente Nuestro Señor Jesús comienza a enumerar una serie de señales que van desde lo social hasta lo sobrenatural; estas señales indican cuan cerca estamos de tan inminente acontecimiento. Por razones de espacio y por el tema que nos compete sólo mencionaremos una de ellas:

“Y habrá pestes” (Mt.24:7).

Definitivamente la pandemia que estamos enfrentando en estos días, entra dentro del marco de las señales que Jesús predijo que sucederían antes del fin del mundo y por ende antes de su venida.

Este virus se ha convertido en un azote que ha afectado a toda la humanidad, al momento de escribir este artículo alrededor de tres millones de personas han muerto. ¿Envío Dios este flagelo como castigo a la humanidad? Desde el punto de vista bíblico, nada sucede en este mundo sin que Dios lo permita, pues Él tiene y está al control de todos los acontecimientos.

El caso de Job es un buen ejemplo que nos sirve para ilustrar lo que quiero decir; el enemigo de Dios y de todas las almas, es decir, Satanás le pide a Dios “tocar” a Job con toda clase de desgracias y calamidades, esto lo hace con el fin de probar la fidelidad de Job a Dios. Ante tal solicitud Dios accede, pero por tal motivo no deja de tener el control de los acontecimientos que se suscitaron en la vida de Job, en su sabiduría y como soberano del universo sabe lo que es mejor para nosotros; Dios no deja lugar para los cuestionamientos y la falta de fe de Job,

“¿Dónde estabas tú cuando yo fundaba la tierra? Házmelo saber, si tienes inteligencia” (Job.38:4),

Con esta pregunta confronta Dios a Job, el justo Job no tiene nada qué decir. Si Satanás fue y es el responsable de todo el mal en la vida de Job y de todo el mal y daño en nuestras vidas, en última instancia Dios se lo permitió y lo hizo con un propósito:

“He aquí, bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga; Por tanto, no menosprecies la corrección del Todopoderoso” (Job.5:17).

El libro de Oseas también coloca a Dios como el causante del castigo propiciado al pueblo de Israel (Os.2:13), pero lo que viene como resultado de tal reprensión es lo que debería llamarnos la atención:

“Pero he aquí que yo la atraeré (a la nación, a su pueblo) y la llevaré al desierto, y hablaré a su corazón…Oíd palabra de Jehová, hijos de Israel, porque Jehová contiende con los moradores de la tierra; porque no hay verdad, ni misericordia, ni conocimiento de Dios en la tierra. Perjurar, mentir, matar, hurtar y adulterar prevalecen, y homicidio tras homicidio se suceden…Vuelve, oh Israel, a Jehová tu Dios; porque por tu pecado has caído. Llevad con vosotros palabras de súplica, y volved a Jehová (Os.2:14; 4:1,2; 14:1,2).

Dios en su gran amor y omnisciencia permitió lo sucedido a Job para corrección, infringió el castigo a Israel en tiempos del profeta Oseas para que el pueblo se arrepintiera y volviera a Él, Dios quiere hablarnos al corazón;  esta ha sido una constante en la historia de la humanidad, desde la caída de Adán hasta nuestros días Dios busca incansablemente el arrepentimiento del hombre.

Si bien es cierto que esta peste llamada coronavirus ha traído preocupación, desconsuelo, tristeza, muerte, etc, al mundo, no podemos dejar de lado el llamado de advertencia y arrepentimiento que Dios está haciendo a cada individuo que habita en este planeta. Si la pandemia ha sido mundial, entonces el llamado al arrepentimiento ha sido personal, a los siete mil millones de personas que habitamos este hermoso planeta.

El mundo está llegando precipitadamente a su fin, la venida de Jesús está a las puertas, ¿qué actitud tomarás? ¿Qué respuesta darás al llamado del Señor? Recuerda, Dios sigue al control, aunque muchas veces no lo parezca, pero está en ti tomar la decisión que te lleve a alcanzar la ciudad celestial como lo hicieron otros en el pasado que a pesar de ser “atormentados…Otros experimentaron vituperios y azotes, y a más de esto prisiones y cárceles. Fueron apedreados, aserrados, puestos a prueba, muertos a filo de espada; anduvieron de acá para allá cubiertos de pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados” (Heb.11:35-37); y podemos añadir ahora, viviendo en la angustia de la pandemia, con temor a la muerte; pero Dios no se “avergüenza de llamarse Dios de ellos (de nosotros); porque les (nos) ha preparado una ciudad” (Heb.11:16), la cual es la celestial.

 Muy bien lo expresa, mi amigo el Rabí Williams Pitter, en su libro Providencia Divina: “el Creador supervisa su mundo y, en el ejercicio de su soberanía, moldea la multitud de eventos de la realidad humana con una diversidad de acciones, sin violentar la conciencia del hombre, con el interés de guiarlo hacia la paz y la prosperidad.

Nada acontece en este mundo sin que Él lo haya permitido o decretado; y todo evento, cualquiera que sea, tiene una razón divina y un propósito definido. En algunas ocasiones la realidad se nos presenta estremecedora; en otras, como una suave brisa, pero que de igual manera nos hace saber de Él, llamando la atención y así provocando “el despertar del corazón”.

Jesús Martínez

Licenciado en Teología, Magíster en Teología Pastoral.

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