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Colombia y Venezuela aún pueden reencontrarse

Aunque a juicio del miembro de la Comisión de Política Exterior de la AN, Saúl Ortega, la oligarquía colombiana “siempre han irrespetado los acuerdos”, asegura que “todavía hay una Colombia decente” con la que Venezuela puede encontrarse.


El diputado a la Asamblea Nacional (AN) por el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), Saúl Ortega, sostiene que el irrespeto al Acuerdo de Paz en La Habana, Cuba, firmado en el año 2016, es parte de una estrategia de la oligarquía colombiana.

“No es la primera vez, siempre han irrespetado los acuerdos. Ese conflicto tiene más de setenta años producto precisamente de las traiciones de la oligarquía colombiana, de su irrespeto al pueblo y a sus liderazgos históricos. La traición a los acuerdos de paz era una necesidad para poder justificar la matanza y el crimen, aunque ellos no necesitan justificación”, repudió.

Saúl Ortega: “Esa Colombia profunda aún existe en partidos políticos, en parlamentarios, en campesinos, trabajadores, en la izquierda progresista, en excombatientes y en quienes aún combaten con las armas”.

—¿Por qué continúan las muertes de líderes sociales, políticos y desplazados?

—La muerte de Jorge Gaitán marcó el comienzo de esa lucha entre la Colombia liberal y progresista contra esa Colombia santanderista y conservadora, y cuando la Unión Patriótica, asesinaron a más de cinco mil líderes de la misma forma con ese brazo armado del Ejército colombiano que es el paramilitarismo con Álvaro Uribe a la cabeza. Además, más de seis candidatos presidenciales han sido asesinados; estamos hablando de que la oligarquía colombiana cierra las vías políticas para abrirle paso a la violencia y por supuesto al magnicidio, entonces ¿Qué podemos esperar de quienes gobiernan a Colombia?

—¿Cómo el conflicto colombiano ha afectado la integración latinoamericana?

—Podemos decir que el imperialismo utilizó en 1826 al general Francisco de Paula Santander para que con sus intrigas, sus traiciones y sus inconsecuencias hundiera el sueño bolivariano de la patria grande. Colombia ha sido siempre la piedra de tranca y hoy en día se ha constituido en una especie de esquirol para evitar el sistema unionista e integracionista de América Latina y el Caribe. Si bien los Estados Unidos (EE. UU.) tienen la doctrina Monroe y sus pretensiones de que sigamos siendo el patio trasero, el trabajo para no forjar la unidad latinoamericana y caribeña se lo hacen los esquiroles que son ese grupo de países que se han constituido en una especie de cartel llamado el Grupo de Lima, con Colombia a la cabeza.

»E incluso, las instituciones que nacieron en la Época de Oro, la de Hugo Chávez, Néstor Kirchner, Luiz Inácio Lula Da Silva, Tabaré Vázquez, Nicanor Duarte, Evo Morales, como lo son el nuevo Mercado Común del Sur (Mercosur), la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (Alba-TCP) y Petrocaribe, han sido atacadas por el trabajo de sapo que realizan esos jefes de Estado y de Gobierno; estamos en presencia pues de una agresión continuada contra el sueño del padre Libertador.

—¿Y en el caso de Venezuela?

—El tema de Colombia es un tema complejo, difícil, de raíces históricas para Venezuela; no solamente se constituye en una punta de lanza de la agresión como ha sido toda la escalada de violentar nuestra soberanía, de entrenar grupos armados buscando tener una especie de Alepo como ocurrió en Siria o Bengasi, en Libia, para desde allí atacar a las instituciones democráticas y la paz de la República; ustedes recuerdan la Operación Gedeón, el intento de magnicidio contra el presidente Nicolás Maduro y más recientemente la incursión en el estado Apure de grupos mercenarios financiados por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y entrenados en Colombia.

Ataques: Los recientes hechos en Apure han encendido el verbo tanto en Caracas como en Bogotá.

Colombia y Venezuela, ¿Hermanas o dos enemigas?

—Nosotros tenemos que seguir haciendo esfuerzos por la unidad de nuestros pueblos, como dice una canción del poeta Alí Primera cuando el Orinoco y el Magdalena se abracen; todavía hay una Colombia decente con la que nosotros podemos encontrarnos para derrotar esa nefasta oligarquía narcotraficante que se ha apoderado de las instituciones del Estado colombiano para hacerle daño a su pueblo, a Venezuela y a toda la integración de América Latina y El Caribe.  

»Tenemos que seguir trabajando con esa Colombia profunda que tanto amó el Libertador y que tanto quiso Hugo Chávez, la de Nariño, la de Ricaute, la de Ambrosio Plaza, la de Marulanda, la de Toledo, la de Plata, la de Jaramillo y que aún existe, que sufre y busca un parto histórico para la liberación de Colombia de las garras del imperialismo y de todas esas perversiones que la humanidad ha conocido, y lo vamos a tener, nos vamos a reencontrar, yo sueño con eso, así que vamos a darle una oportunidad a la paz y a la política con el único actor por delante que es el pueblo colombiano.

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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