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El Santanderismo sigue dominando Colombia

A juicio del escritor Yldefonso Finol, “el imperialismo norteamericano es el encargado de sembrar cizaña, de crear enemistades fronterizas e incluso controlar un país completo como Colombia”.


Además de un espacio marítimo en el Caribe y un cielo azul, Venezuela y Colombia comparten 2.216 kilómetros de frontera terrestre que van desde Castillete, en la Alta Guajira, hasta la Piedra del Cocuy en el estado Amazonas, extensión de tierra “tan larga y tan complicada” a juicio del experto en Derechos Humanos y expresidente de la Comisión Nacional para los Refugiados (2009-2016), Yldefonso Finol, “que lógicamente se presta para una multiplicidad de fenómenos existentes allí desde los benévolos hasta los más perversos, comenzando porque ellos aplicaron una política de división territorial desde el siglo XIX, yo creo muy estratégicamente, dirigida a tener unos vectores expansionistas hacia Venezuela”, sostuvo.

De acuerdo con Finol, esta frontera ha sido foco de flujos conflictivos y de vectores negativos del lado de Colombia, con unas grandes desventajas para Venezuela que van desde el contrabando hasta la presencia del narcotráfico que asegura ha permeado toda la sociedad colombiana y tiene como principal mercado los Estados Unidos (EE. UU.).

La Doctrina Monroe y el Santanderismo

El exconstituyente y además Cronista de Maracaibo, explicó que tras la quiebra del proyecto bolivariano en 1830, en Colombia se impuso el Santanderismo como apéndice de la Doctrina Monroe “y a partir de allí los gringos han hecho con Colombia lo que les da la gana porque esta sub doctrina implica también ser su esclavo, Colombia sigue siendo una colonia de EE. UU. y para sostener esa sumisión necesitan imponer, además, un terrorismo de Estado sistemático contra las luchas populares, por eso la represión, el asesinato, el sicariato y las masacres que conllevaron a que durante cuatro décadas Venezuela fuese el gran receptor del pueblo colombiano expatriado por ese conflicto interno que no ha cesado indistintamente de los acuerdos de paz en La Habana, Cuba, que ya todo el mundo sabe que fueron un fracaso, además de los falsos positivos, las motosierras, el armamentismo”, repudió.

Yldefonso Finol: “Servilismo a los intereses imperialistas y terrorismo de Estado hacia lo interno, son los dos componentes de la sub doctrina del Santanderismo que domina en Colombia”.

Adicional a esto, el también escritor aseguró que un Estado con estas mismas características fue el mismo que destruyó la moneda nacional (el Bolívar) con mecanismos como Dólar Today, un sistema de cambio ilegal en la frontera colombiana y un contrabando con “complicidad” de personeros de la oposición venezolana y dentro del funcionariado.  

A su juicio, todos estos antecedentes, explican los hechos recientes en el sector fronterizo La Victoria del estado Apure que catalogó como “una injerencia terrible y perniciosa”.

—¿Qué papel le toca desempeñar a organismos como la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en estos hechos?

—Voceros de esta instrumentalización que ha hecho el imperialismo tanto de ese grupo armado irregular como de la sociedad civil, a través de Organizaciones No Gubernamentales (ONG) que son pagadas por la United States Agency for International Development (Usaid), andan perfumando un discurso intervencionista y pidiendo presencia de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero aquí no tiene nada que hacer ninguna ONU porque no fue una acción contra el pueblo; la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (Fanb) actuó legítima y constitucionalmente dentro del territorio para ejercer la soberanía, es la encargada de sacar a estas fuerzas ilegales del espacio venezolano y eso fue lo que hizo.

—¿Qué rol debe cumplir al Estado venezolano?

—A pesar de la guerra que nos han hecho, Venezuela no ha suspendido ninguna garantía constitucional y durante la pandemia del coronavirus hemos atendido a quienes han requerido ese auxilio aun con escasos recursos, a diferencia de ellos que incluso a sus propios connacionales que han regresado los han maltratado y estigmatizado llamándolos venecos. Ellos si acaso nos reconocen como vecinos cuando para nosotros son nuestros hermanos y esas diferencias históricas están en que el bolivarianismo que nosotros pregonamos habla de la cooperación internacional pero también de la igualdad social establecida y practicada.


El dato:

60.000 personas han desaparecidos y 200.000 muerto producto del paramilitarismo y de elementos criminales de la fuerza pública como los falsos positivos.

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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