Opinión

La Biblia y la igualdad de género

Nos encontramos con una sociedad que ha legislado ciertas limitantes a la mujer y no sólo en el ámbito espiritual.


Está muy en boga esto de la igualdad de género. Al parecer la humanidad se ha dado cuenta que existe una desigualdad social en pleno s.XXI.

¿Qué dice la Biblia al respecto?

A simple vista la Biblia pareciera ser un libro con tinte machista, veamos algunos ejemplos: en las genealogías, descendencias y crónicas que están registradas en Las Escrituras, se mencionan mayormente los nombres de los hombres; de los 66 libros que conforman el canon bíblico sólo dos llevan el nombre de mujer (Rut y Esther); aunado a esto podemos añadir pasajes como:

“La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción. Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión” (1Tim.2:11-15); “Porque el varón no procede de la mujer, sino la mujer del varón, y tampoco el varón fue creado por causa de la mujer, sino la mujer por causa del varón” (1Cor.11:8,9); “vuestras mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino que estén sujetas, como también la ley lo dice. Y si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; porque es indecoroso que una mujer hable en la congregación” (1Cor.14:34,35); reprendiendo a las viudas jóvenes dice el apóstol, “Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran” (1Tim.5:13); entre otros.

igualdad de genero
Foto / Cortesía

A partir de la equivocada interpretación de estos textos y otros más y sin tomar en cuenta el contexto histórico y social que motivó la inclusión de estos pasajes, muchas congregaciones e incluso sociedades, han establecido dogmas que de cierta manera han denigrado a la mujer durante siglos.

La igualdad de género enseña que tanto mujeres y niñas tienen los mismos derechos sociales que los hombres. En este punto tenemos que destacar que toda desigualdad, exclusión, repudio y denigración social hacia la mujer o persona vino como consecuencia del pecado porque “al principio no fue así” (Mt.19:8).

El pecado no sólo tergiversó la relación del hombre con la mujer y los derechos de ésta, sino que además dañó la relación del hombre con su prójimo, dañó la relación del hombre con la naturaleza y como si no fuera suficiente, finalmente dañó la relación del hombre y la mujer con Dios.

Cuando Dios creó a la mujer a partir de la costilla de Adán, dio a entender que ella sería su igual, su complemento; si Dios hubiese formado a Eva a partir de un hueso de la cabeza del hombre ella se habría enaltecido sobre él;  y si la hubiese hecho de un hueso del pie, éste la habría pisoteado y humillado.

la biblia
Foto / Cortesía

Pero no fue así, Dios hizo a la mujer del costado del hombre,  de su costilla, lo más cercano al corazón posible, Adán debía amar, respetar y proteger a su mujer porque era su igual.

Como ya dije, con la llegada del pecado la igualdad de género se desvirtuó y colocó al hombre con cierta preeminencia sobre la mujer porque ésta incurrió en transgresión primero que él, con el “ocultamiento” de Dios de sus vidas por la decisión que voluntariamente ambos tomaron, ahora el hombre sería el responsable de la conducción espiritual de su hogar y de la congregación que Dios le permitiera guiar.

Ahora nos encontramos con una sociedad que ha legislado ciertas limitantes a la mujer y no sólo en el ámbito espiritual. Jesús dio a la mujer el lugar correspondiente, demostró cómo debía ser el justo trato hacia la mujer, la valoró por el simple hecho de ser mujer (Jn.8:3-11; Lc.7:11-16).

Muchas mujeres cumplieron un rol importante durante su ministerio y muchas de ellas sostenían financieramente su causa “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes” (Lc.8:1-3); el 20% de los milagros de Jesús fueron realizados a mujeres o involucraron a alguna de ellas, fueron las mujeres quienes lo acompañaron en sus últimos momentos de vida y estuvieron al pie de la cruz; fue María Magdalena, una mujer, la primera persona en ver al Señor resucitado.

El apóstol Pablo elogió el trabajo misionero de algunas mujeres quienes fueron baluartes de la iglesia del primer siglo: recomienda a la hermana Febe a los hermanos de Roma, saluda a la hermana María y realza su labor como colaboradora en su ministerio, al igual que a Trifena, Trifosa y a la amada Pérsida, envía su saludo a la madre de Rufo, la cual es como su madre, a Julia, a la hermana de Nereo y a Olimpas; todas éstas, destacadas mujeres que tuvieron un rol protagónico y el apóstol reconoce su valiosa colaboración en pro del evangelio (Rm.16:1,2,6, 12,13,15); el mismo apóstol deja en claro la responsabilidad e igualdad que tienen tanto hombres como mujeres dentro de la sociedad (Rm.13).

Por razones de espacio no mencionaremos el papel importante que tuvieron en el pasado las profetisas y muchas otras mujeres de fe (Juec.4:4; Hech.21:9). Hoy en día son muchas las mujeres que cumplen un rol importantísimo en nuestra sociedad, destacándose en diferentes áreas de trabajo.

Los movimientos feministas parecen ser un llamado de auxilio de muchas mujeres, aunque muchos de estos se vean empañados por comportamientos no adecuados.

En conclusión, la Palabra de Dios busca el sano equilibrio en la convivencia entre hombres y mujeres, en donde la igualdad, el amor y el respeto sea el ideal de todos los seres humanos, porque “en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el varón; porque así como la mujer procede del varón, también el varón nace de la mujer; pero todo procede de Dios” (1Cor.11:11,12).

Etiquetas
Mostrar más

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar