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José Gregorio Hernández, un venezolano camino a los altares

El 30 de abril los venezolanos se unirán en un solo sentimiento: la beatificación del siervo de Dios.


José Gregorio Hernández Cisneros, nació el 26 de octubre de 1864 en Isnotú, estado Trujillo, en el seno de una familia católica; el primero de los seis hijos de Benigno María Hernández Manzaneda y Josefa Antonia Cisneros Mansilla.

A los 13 años manifestó su deseo de estudiar derecho, sin embargo, su padre lo convenció de que optara por la medicina; y es así como inicia su camino académico en Caracas en el Colegio Villegas, en el que obtiene el título de bachiller en filosofía.

Ingresó a la Universidad Central de Venezuela (UCV) donde realizó estudios de medicina y se graduó en 1888, obteniendo calificaciones sobresalientes para convertirse en el estudiante más destacado de su grupo.

Gracias a su esfuerzo y dedicación, en 1889 el presidente Juan Pablo Rojas Paúl, le otorga una beca para estudiar microscopía, bacteriología, histología normal y patológica y fisiología experimental en la Universidad de París.

Al regresar de Francia, en 1891 se convierte en docente de la UCV durante casi 30 años, dictando las cátedras que había aprendido en París, además fundó la cátedra de Anatomía Patológica, y con su obra “Elementos de Bacteriología”, se convirtió en el primer científico en escribir sobre el tema en Venezuela.

Dominaba el español, francés, alemán, inglés, italiano, portugués y comprendía el latín.

Otra de las opciones que pasaron por la vida de Hernández, fue la de ser religioso, por lo que envió una carta al prior de la Orden de San Bruno en la Cartuja de Farneta, y en 1908 es admitido en el monasterio de clausura tomando el nombre de “Hermano Marcelo”.

Sin embargo luego de nueve meses enfermó gravemente y el superior religioso dispuso su regreso a Venezuela para su recuperación.

De regreso a Caracas, en 1909 recibe la admisión al Seminario Santa Rosa de Lima, aunque seguía pensando en la vida monástica. Tres años más tarde ingresó a los cursos de teología del Pontificio Colegio Pio Latino Americano; esta vez una grave afección pulmonar lo obligó a regresar a Venezuela.

En 1918 junto al doctor Luis Razetti y numerosos médicos integran las “Juntas de Socorro” para enfrentar la pandemia de la gripe española que se extendía por el país además de las críticas situaciones de salubridad que se vivían bajo el régimen autoritario de la época.

El médico de los pobres, falleció en Caracas el 29 de junio de 1919 a los 54 años, luego de ser atropellado por uno de los pocos vehículos de la época en la popular zona de La Pastora.

Un día antes de la muerte del doctor Hernández, más de 50 países firmaron el Tratado de Versalles, para poner fin a la Primera Guerra Mundial. De acuerdo con versiones de creyentes, el médico habría ofrecido su vida por el fin de la guerra.

Desde su muerte los venezolanos le rezan a este médico trujillano para que interceda ante Dios en momentos donde la vida y la salud se ven comprometidos. En 1949, la iglesia puso en marcha un proceso oficial que buscara un milagro comprobado para elevar a los altares al venerable.

La santidad de José Gregorio Hernández, fue declarada por los venezolanos que conocieron en él las virtudes de un médico entregado a su vocación y profundamente comprometido con los más necesitados.

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