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Salud reproductiva más complicada ante la COVID-19

La embarazada tiene miedo de acudir a un centro de salud por temor al contagio con el SARS-CoV-2  responsable de la infección COVID-19. Llegan al parto “ya complicadas por hipertensión arterial, anemia”.


Por la crisis de emergencia originada por la pandemia COVID-19, las mujeres están encontrando grandes limitaciones para acceder a los servicios de salud sexual y repoductiva, como como la atención obstétrica hospitalarios, planificación familiar, igualmente hay limitaciones al acceso a los servicios de salud ginecológica médica y quirúrgica programada.

La deuda quirurgica se eleva. A la población femenina solo se le presta atención de urgencia en condiciones totalmente colapsadas, escasez de insumos y capital humano.

Este escenario lo esboza la ginecobstetra Noris Navas de Cordova, quien resalta que este terreno podría incrementar la mortalidad materna. Las consultas prenatales en el sector público están limitadas y como consecuencia aumenta el número de casos mal controlados o sin control, en algunos casos con comorbilidad como hipertensión arterial, diabetes mellitus, patologías renales, “con tendencia a complicarse si la mujer embarazada llegase a contagiarse con la COVID-19”.

Mujeres y covid

Noris Navas de Cordova, ginecobstetra. FOTO / CORTESÍA

Expone Navas que llegado el momento del parto los equipos de salud se encuentran con gestantes ansiosas, mal preparadas para el parto, porque no tuvo la oportunidad de una psicoprofilaxis. En esto influye el que la embarazada tiene miedo de acudir a un centro de salud por temor al contagio con el SARS-CoV-2,  responsable de la infección COVID-19.

“Embarazadas ya complicadas por hipertensión arterial, anemia etc, sin los recursos suficientes para ser atendida, en un sistema ya previamente colapsado”, subraya.

Respecto a la aprobación en el año 2018 de un decreto constitucional para el parto y el nacimiento humanizado, considera Navas válido preguntarse: ¿realmente es posible en los momentos actuales, dar cumplimiento a este marco jurídico en su totalidad desde el punto de vista para la prestación en salud? Ella se responde:

» Presumo que con unos servicios para la atención de la salud sexual y reproductiva de la mujer,  que tienen limitación para dar una repuesta oportuna y eficaz, es muy difícil garantizar a la mujer que realmente disfrute de una vida libre de violencia, puesto que no tiene acceso inmediato a métodos anticonceptivos seleccionados por ella con asesoría profesional del médico, todo lo contrario, debe aceptar el que se le imponga en el establecimiento de salud según la disponibilidad para el momento.

MUJERES Y COVID
Las mujeres constituyen el mayor contingente que está asumiendo los cuidados en el sector sanitario. FOTO / CHERRY DOMÍNGUEZ

Concluye Navas exhortando a dar inicio a una vacunación contra la COVID-19 en Venezuela y en el estado Falcón, con vacunas certificadas científicamente por la OMS y sin distingo de clases y género, lo que marcará el comienzo de una nueva era de prevención, abriendo un camino de esperanza para prevenir la enfermedad, salvar vidas y avanzar en una activación económica segura.

Dato:

Venezuela en el año 2007 lideró lo que conocemos como el derecho de la mujer a una vida libre de violencia (violencia obstétrica).


Las mujeres constituyen el mayor contingente que está asumiendo los cuidados en el sector sanitario, en el trabajo doméstico remunerado y en centros especializados de cuidado de menores, adultos mayores y personas con discapacidad, situación que conlleva impactos diferenciados sobre la salud de las mujeres y las expone a un mayor riesgo de contagio.

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