Opinión

La Biblia y las Leyes de higiene personal

Más allá de una señal entre Dios y su pueblo, la circuncisión era y es un hábito de higiene sexual para el hombre.


Cuando Dios le entregó las leyes y los mandamientos a Moisés, lo hizo para el bienestar y la felicidad del hombre, éste aprendería sobre el temor de Dios, el respeto que se debe tener al vivir dentro de una comunidad y además aprendería a cuidar su cuerpo y el de los demás; todo esto le
proporcionaría protección, bendición, seguridad y una mejor salud.

Rebasar los límites de la desobediencia en cuanto a estas leyes, acarrearía enfermedades, sufrimiento y muerte, “y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque yo soy Jehová tu sanador” (Ex.15:26); (Dt.6:2,24; 8:19; 30:19,20).


Básicamente con el cumplimiento de estos estatutos se garantizaba una mejor vida al individuo, es decir, obediencia a Dios, buena alimentación, higiene y aseo personal y saber vivir con el prójimo.Veamos algunos ejemplos:

La circuncisión

Más allá de una señal entre Dios y su pueblo, la circuncisión era y es un hábito de higiene sexual para el hombre. Los médicos recomiendan lavar el pene con agua tibia todos los días al ducharse o bañarse, prestando especial atención a la zona bajo el prepucio para evitar que se acumule esmegma, una secreción blancuzca y viscosa que está formada por sebo, sudor, células muertas de la piel y bacterias.

Si no se limpia constante y correctamente se acumula entre el glande y el prepucio y es maloliente. Los médicos consideran que el esmegma puede ser cancerígeno, pues llega a producir cáncer tanto en el pene como en la pareja sexual.

De hecho el cáncer cervicouterino se da mucho menos en las mujeres cuyas parejas están circuncidados. La circuncisión provee muchos beneficios entre los que podemos destacar, la reducción del riesgo de sufrir infecciones de las vías urinarias, enfermedades o infecciones de transmisión sexual (ETS-ITS) y cáncer de pene, aun cuando este último es extremadamente raro; en resumen con la circuncisión hay una mejor higiene y salud, pues, es más fácil mantener limpio el glande y menos probable que se produzcan infecciones.

Además de que se sabe que la circuncisión es un mecanismo de protección contra el Virus de Papiloma Humano y VIH.

Evitar comer animales inmundos (Lev.11:1-47).

Este principio no tiene discusión, mientras más sana sea nuestra alimentación, más sano estará nuestro cuerpo. Amigo lector, le aconsejo leer el capítulo 11 de levítico para que pueda saber cuáles carnes de
animales se pueden comer.

Esta ley la entregó Dios “para hacer diferencia entre lo inmundo y lo limpio, y entre los animales que se pueden comer y los animales que no se pueden comer” (Lev.11:47).

Relaciones íntimas cuando la mujer tiene la menstruación

Este es un período durante el cual la mujer entra en un proceso de purificación de su cuerpo, la ciencia tiene varias opiniones al respecto, pero Dios quien fue el creador de nuestros cuerpos conoce muy bien las razones de este período, por los momentos bastará decir que si tenemos relaciones durante este período se corre el riesgo de contraer alguna infección de transmisión sexual.

Además, aseguran los expertos que la higiene es un potente
afrodisiaco y un estimulador de la libido. Y el cultivo de la erótica comienza en la importancia que concedemos al cuidado de nuestro cuerpo y la atención que prestamos a nuestra higiene sexual y personal.

El estiércol debe ser enterrado al defecar (Lev.23:13)

Hoy en día la mayoría de las cloacas de los urbanismos desembocan o van directamente al agua, Dios aconsejó que debía ir a la tierra.

Cada vez tenemos menos agua potable en nuestro planeta, y en gran medida se debe por hacer caso omiso a este mandato del Señor.

Purificación, Agua, Bañarse

El individuo quedaba ritualmente limpio al sumergirse en
agua. El agua siempre ha sido el vital líquido para la existencia del ser humano. El agua es uno de los desinfectantes por excelencia. El aseo de la vestimenta también debe ser parte esencial de la higiene personal.

Dios ordenó a Moisés dos formas para purificar las cosas,
por medio del fuego y el agua (Nm.31:23); (Ex.29:4; Lev.14:8; 15:16,18; 16:4,24; 23:11; Nm.19:8).

La Basura o elementos impuros

La basura y toda cosa inmunda estaría fuera o lejos del campamento o ciudad (Lev.8:17; 13:46; Nm.5:3; 31:19; Dt.23:10). Hoy muchas ciudades se han levantado cerca de los botaderos de basura y lo que es peor aún, muchas personas han encontrado en estos lugares su única fuente de ingreso y trabajo.

Lavarse las manos antes de comer

A los discípulos del Señor Jesús los criticaron por no
cumplir con este ritual “¿Por qué tus discípulos quebrantan la tradición de los ancianos? Porque no se lavan las manos cuando comen pan” (Mt.15:2), la respuesta de Jesús se enfatizó en lo espiritual, sin obviar ni descartar, claro está, la importancia de esta costumbre (Ex.30:18-21; Lev.15:11; Sal.26:6).

Ahora bien, la razón de esto es que los alimentos sagrados y las ofrendas del Templo no se pueden comer con impureza ritual. Los rabinos decretaron que, dado que la gente toca constantemente todo tipo de cosas,
las manos deben ser tratadas como si fueran impuras. La forma de deshacerse de esta impureza es a través del lavado de manos.

Para asegurarse de que se lavarán las manos antes de comer los alimentos sagrados, los rabinos ampliaron esta ley y decretaron que uno debe lavarse las manos cada vez que va a comer pan.

Esta última descripción, la coloqué intencionalmente al final porque guarda mucha similitud con las publicidades que constantemente están presentando en los medios de comunicación, el COVID-19 y el coronavirus se pueden evitar con sólo lavar constantemente nuestras manos, ya que éstas están en contacto con objetos que pudieran tener la presencia del virus, por ejemplo, celulares, pasamanos, verduras, transporte público, entre otros, nuestras manos quedan totalmente expuestas al contagio, por lo que también se aconseja el uso de guantes.


Todo este asunto nos lleva a la contundente conclusión de que la Palabra de Dios es eterna y que todos sus mandamientos, tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento, aún permanecen vigentes, “Pues este es el amor a Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos” (1Jn.5:3), muy por el contrario, al cumplirlos nos proporcionan bendición, salud y bienestar.

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