Opinión

¿Se está preparado para la disrupción en los negocios inmobiliarios?

Las nuevas formas de transacción plantean el reacomodo inmobiliario para adaptarse a la nueva economía criptográfica.


A la velocidad como marchan las cosas, es posible que muchas personas ―incluidas aquellas que ya tienen algún tiempo en el negocio inmobiliario― se sientan bajo incertidumbre o expectativa acerca de cómo se asumirá la nueva era de la criptomoneda, realidad que parece inevitable en las transacciones tanto en el sector inmobiliario como en muchos otros más.

Si bien es cierto que falta muchísima formación y difusión sobre el asunto, eso no ha impedido el avance casi explosivo de esta nueva economía, sobre todo en los últimos meses con el token más relevante, el Bitcoin (BTC) y similares, como Ethereum (ETH), entre otras.

Por supuesto, el propósito de este artículo no es apoyar y mucho menos recomendar alguna en particular, pero sí describir las posibilidades futuras de lo que subyace detrás de esta tecnología en divisas: el blockchain o cadena de bloques.

En términos sencillos, ¿qué es el blockchain? Para ejemplificarlo, imagine un tren con distintos vagones que se conectan entre sí ―lo que de hecho hace al tren una cadena de vagones. Cada vagón equivale a un bloque donde en su interior se guarda cierta información sobre él mismo, pero además, información acerca del vagón anterior y del de adelante y así sucesivamente.

Por lo tanto, cada elemento de información que lleva cada vagón se replica a lo largo de toda la cadena de vagones que forman el tren. Eso significa que tratar de alterar la información ya contenida en un vagón en particular requeriría modificar de la misma manera absolutamente toda la cadena de vagones, tanto los de adelante como los de atrás.

En otras palabras, de llegarse a modificar uno solo de los vagones del tren, sencillamente se <<rompe>> toda la cadena porque la información deja de ser coherente o la misma a lo largo de todo el tren, lo cual evidenciaría su alteración y expondría los registros afectados, con las consecuencias que eso tendría en el mundo material y real.

¿Qué hace imposible la inviolabilidad de la información de cada bloque? Los complejos algoritmos matemáticos que se replican a lo largo de toda la cadena, cadena que inclusive puede ser encriptada para solo permitir el acceso personalizado a quien posea las llaves o claves.

Otra de las características resaltantes del blockchain es que no está centralizada a un lugar físico en particular, sino a nivel digital a través de la internet principalmente. Volviendo al ejemplo del tren, se sabe que toda la red ferroviaria localizada en una zona geográfica de una región o país, depende de un centro de control o estación principal que la gobierna.

Pues, imagine a todas las redes de <<trenes de información>> del mundo interconectadas sin ese centro de control, donde todos participan por igual, almacenando y validando toda la información que se le ingresa, información lógicamente digital. Eso precisamente es la blockchain. ¿Se ve todas las posibilidades que eso representa?

Ahora bien, ¿cómo se relaciona el blockchain con los bienes raíces? Una de las facetas ―de muchas otras por explorar, además del de la transacción o intercambio dineraria en sí― uno de los aspectos que más preocupan a las personas es el referente a cómo se registraría la operación que validase la tenencia, procedencia y destino del bien inmueble que se está negociando.

Eso podría significar el reacomodo y reconceptualización de los actuales Registros y Notarías. Naturalmente seguirían existiendo en sus sedes físicas, pero todas las operaciones, transacciones y trámites en general estarían vinculados a una cadena de bloques o blockchain pública para verificar la tradición legal y posterior negociación del bien inmueble.

Los procesos se acortarían de manera sustancial, como nunca antes se hubiese pensado y con la fiabilidad, robustez y confianza que eso generaría. Piense siquiera cómo se acelerarían los <<documentos>> que soportarían las transacciones a través de los llamados contratos inteligentes, en los que se vincularían el cumplimiento de las condiciones, la aceptación ―firmas― de los mismo, su registro y el pago inmediato, todo al mismo tiempo.

Sin duda, aún queda muchísimo por ver en esta materia, sin embargo, ya existen iniciativas que están buscando cómo implementar la tecnología blockchain tanto en el sector bancario y financiero ―como Silver Portal Capital LLC, banco mercante y de inversiones inmobiliarias ubicado en la ciudad de San Diego― entre otros.

Inclusive algunos gobiernos como el <<del Reino Unido anunció recientemente sus planes de trasladar su registro de terrenos a blockchain para el año 2022 al amparo del proyecto ‘Digital Street’ (Calle Digital), en tanto que se anuncia que Suecia, Ucrania, Dubái y la República de Georgia están todos probando esta tecnología.>> (JLL.com.mx, Tendencias y perspectivas).

Pero no hay duda que todo el escenario que se plantea a futuro incluye el aprovechamiento de tecnologías como el blockchain para hacer de las transacciones en general, y particularmente la inmobiliaria, mucho más segura, confiable y expedita en sus procesos.

Ese aceleramiento replanteará seguramente el cómo se presentarán los próximos proyectos y desarrollos inmobiliarios, su diseño, promoción, y la comercialización de las unidades comerciales, residenciales, entre otros tipos de inmuebles que resulten o se adapten a la magnitud desconocida que la tecnología blockchain implicaría. ¡Se está en expectativas!

Autor: Alejandro S. Flores G.

Vicepresidente Cámara Inmobiliaria del Estado Falcón

Corredor Inmobiliario Certificado

Agente Inmobiliario Internacional Certificado

E: inmotemas@gmail.com

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