Opinión

Pedro julio Cedeño: ¡Pónganse a Leer !

Hoy los invitamos a que se pongan a leer, a que encuentren en los libros la fórmula perfecta para ser mejores humanos y que esto comience desde la infancia.


Despertemos a los libros de las bibliotecas y vivamos junto a Pedro Julio Cedeño la emoción y la magia que cada obra literaria nos regala.

“Cuando íbamos a la casa de mi abuela Matilde en vacaciones, ella nos miraba muy determinante al ver que andábamos de ociosos o destruyendo su jardín y nos decía ¡Póngase a leer!”.

Desde ese momento y ya en la vida adulta esto que parecía una orden resultó ser el mejor consejo en la vida de Pedro Julio Cedeño quien hoy se reconoce como un lector.

Criado en medio de los libros Pedro Julio ve en la lectura la forma ideal de hacer mejores seres humanos. Considera que existe un libro para cada persona y que para ello debe otorgarse a los niños y jóvenes la libertad de escoger el género literario que les atraiga.

“El libro como objeto presenta un mundo, nos abre un delta de emociones maravillosas, mi abuela tiene una frase: comprar libros es una inversión más que provechosa. A mí me gustan los libros y creo que es el mejor regalo que alguien puede hacerme y es el regalo que yo hago también”, expresa para En Progresivo Pedro Julio Cedeño.

Este joven que cuenta en su biblioteca personal con más de 700 ejemplares recuerda su primer libro El Principito una edición especial de 1951 que lo obsequió su madre y que aún conserva.

“Mi mamá se sentaba conmigo todas las noches para leerme un cuento, luego una novela corta o algo que me interesara. Recuerdo que me leyó la Máquina del tiempo, yo esperaba las noches para escuchar a mi mamá narrándome este libro”.

La historia como lector de Pedro Julio comenzó en casa. Hijo de una bibliotecaria e influenciado por sus abuelos lectores encontró en los pasillos de las bibliotecas, los escenarios perfectos para dar rienda suelta a su imaginación. Hoy defiende sin duda la tesis de que un niño lector se
hace y no nace.

Lo que importa es leer

Reconoce que el tiempo no es suficiente para leerse todos los libros que desea. Por ello ha implementado mecanismos que le permite saber cuáles libros ha leído. Lleva un récord organizado de ello como parte de lo que denomina su “manía por la lectura”.

Se declara amante del papel y aunque reconoce la utilidad del libro digital, está claro que nada reemplaza el olor de las hojas, las sensaciones de tocar y sentir un libro.

“Yo soy un defensor del libro físico y a mí me gusta el libro físico, porque me parece que ofrece una experiencia que no da el libro digital. Una de mis manías es tocar el libro, oler sus hojas cuando las voy pasando y creo que mucha gente lo hace”, confiesa Pedro Julio.

Comenta que si bien el libro digital no se equipara con un libro tradicional lo realmente importante es leer sin importar el medio.

“Creo que lo importante es leer y no detener la lectura. Si hay un momento en el que no podemos tener el libro físico, pero sí tenemos el libro digital
hacemos la lectura, hay un montón de bibliotecas digitales que son fantásticas por ejemplo: Ciudad Seva en donde hay muchos cuentos, novelas cortas, poemas y está al alcance de todos o la Biblioteca Cervantes”.

Comenta que en el proceso de leer digital o en el proceso de leer en físico se generan un montón de emociones que no dependen del medio por el cual llega la lectura, sino de lo que la lectura en sí misma produce. “Pero si me ponen a escoger yo me quedo con el libro físico”.

Aprendemos por el ejemplo

“Uno aprende con el ejemplo y uno predica con el ejemplo, mandar a un chamo a leer cuando el joven no nos ha visto leyendo no generará el efecto que deseamos. Lo que se impone es algo que genera rechazo, hastío fastidio. Recuerdo que a mí me obligaron a leer Cien años de soledad y lo abandoné, luego lo retomé en la universidad y me di cuenta que tenía ante mí una
de la cosas más bellas del mundo, de la que me había privado porque me habían obligado y eso sucede con el sistema educativo porque obligamos a los muchachos a leer”, comenta.

Pedro Julio quien también es educador y teólogo.

Pedro Julio se define como lector, pero más que un lector expresa que que es la suma de todo lo que ha experimentado, lo que ha leído, lo que ha escuchado, lo que ha visto, lo que ha probado y lo que ha sentido.

Es un convencido de que por medio de la lectura los seres humanos pueden ser mejores.

“A través de la lectura nosotros ampliamos el criterio, tomamos decisiones, aprendemos y creo que el conocimiento es poder y una forma muy efectiva de adquirir conocimiento es a través de la lectura”.

Aclara que no todos los libros son para adquirir conocimiento y no toda la lectura tiene que ser para aprender algo.

«También hay lecturas lúdicas, hay lecturas para reírse, para soñar, para el romance, para las aventuras, hay muchas historias y hay muchos libros y eso está ahí al alcance de todo el mundo, por eso a todo el mundo Póngase a Leer”.

La lista de libros que Pedro Julio maneja es gigante, sin embargo, pudimos conocer algunos de sus favoritos: El Principito, El amor en los tiempos de Cólera, El Libro de la Vida de Santa Teresa de Ávila, Maten al León, Las obras completas de Sor Juana Inés de la Cruz, La sonrisa del jaguar, Alicia en el país de las maravillas, Lanzas coloradas, entre otros, se encuentran en
la lista de este filólogo.

Nos comparte que haber crecido en una biblioteca es una de las cosas más maravillosas de su infancia.

“Yo tuve esa oportunidad, me considero muy afortunado de haber tenido la oportunidad de conocer los libros desde tan temprana edad y aprender a disfrutarlos, porque los libros son un gusto que uno adquiere y es una cosa que se cultiva, no es una cosa que llega de manera innata es algo que hay que cultivarlo”.

“Hay un cuento infantil que recuerdo, un cuento francés que se llama Las tres Cidras y yo lo recuerdo muy especialmente porque lo leí mucho, me gustaban las ilustraciones. En esos años conocí a Julio Verne y me armaba excursiones con mis amigos de la biblioteca. Pero quizá lo que recuerdo con más cariño es que mi mamá viajaba y yo logré asociar todos los lugares con
sus bibliotecas y tengo grandes recuerdos de esas oportunidad de crecer leyendo correteando en esas bibliotecas”, relata Pedro Julio.

Lectura en libertad

Como educador Pedro Julio reconoce que en el sistema educativo venezolano existen debilidades en cuanto al fomento de la lectura. Explica que no está diseñado para darle valor a la lectura como un hábito saludable, sino que es visto como una obligación escolar.

Recomienda tomar pequeñas acciones en las aulas para fomentar el amor por la lectura en los niños.

“En mi experiencia creo que el principal problema es querer obligar a los muchachos a leer y la lectura no entra por obligación, nada entra por obligación”.

“Yo sueño con que todos los niños tengan acceso a los libros. Para mí la lectura es una forma de crecer como ser humano, al final del día somos todo los que hemos aprendido, leído, vivido, soñado, conocido, somos la suma de todo eso”.

Pedro Julio considera que los jóvenes no leen porque no les guste, o no tengan un hábito de lectura “es porque no han descubierto cuál es su género. Estoy convencido de que si una persona descubre cuál es su género, va a descubrir quiénes son sus escritores y cuáles son su obras, para eso debemos darle la oportunidad de que escoja, debemos presentarle un abanico de posibilidad y eso no sucede porque tenemos como un canon”.

Pedro Julio invita a dejar que los jóvenes escojan lo que quieren leer y en ese camino acompañarlos, guiarlos.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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