Opinión

La Biblia y la Verdad, argumentos desde las Escrituras

La verdad de la ciencia se basa en el estudio de la naturaleza y del universo, pero Dios es el creador de todo cuanto existe.


El ser humano ha estado en una constante búsqueda de la verdad. ¿En dónde encontrar la
verdad? Se estima que existen alrededor de unas 4.200 religiones a lo largo y ancho de este
mundo y todas dicen tener la verdad. ¿Qué es la verdad? Hace unos dos mil años, Pilato le hizo a
Jesús la misma pregunta, “Le dijo Pilato: ¿Qué es la verdad?” (Jn.18:38). ¿Hay una verdad o existen
muchas verdades?

Este mundo ofrece muchas “verdades” y todas son consideradas como ciertas, pero desde el
punto de vista del simpatizante.

El mundo de la ciencia asegura tener la verdad, el mundo político dice lo mismo, los líderes políticos y religiosos ofrecen a todos la verdad, las religiones cristianas y no cristianas dicen tener la verdad, los movimientos ecologistas y en pro del planeta dicen ser los únicos en tenerla. Ante tantas propuestas y teorías delante de nosotros, qué decisión tomaremos.

Existe una expresión muy antigua que dice: “todos los caminos conducen a Roma”; ¿será cierto que todos los caminos, teorías, creencias, ideologías conduzcan a la verdad? La eterna Palabra de Dios reza que existe sólo una verdad absoluta y se llama Dios.

Todas las otras “verdades”, de una u otra manera se han desprendido, querámoslo o no, de Dios. Trataré de explicarlo en pocas palabras; la verdad de la ciencia se basa en el estudio de la naturaleza y del universo, pero Dios es el creador de todo cuanto existe, “las obras de sus manos son verdad” (Sal.111:7); de hecho la
misma naturaleza anuncia que ha sido creada por Él (Sal.19:1).

Los partidos políticos ofrecen la verdad a los pueblos, pero ninguna autoridad tendrían si Dios no se las diese (Dn.2:21; Jn.19:11; Rm.13:1).

Todas las religiones, al menos cristianas, dicen creer en Dios y hacen bien (Stg.2:19), pero “también los demonios creen y tiemblan” y no todo el que a Jesús le dice: “Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt.7:21).

Aunque todas estas teorías, creencias o propuestas se hayan originado en Dios, o digan tener como fundamento a Dios, no implica que tengan la verdad ni mucho menos que todas conduzcan a Él.

Todas estas instituciones andan por el mundo pregonando que tienen la verdad, pero son sólo “verdades” desde sus diferentes puntos de vista, no todas sus enseñanzas conducen a Dios, no todos estos caminos conducen a la verdad, aunque no descartamos que tengan algo de cierto, pero decir parcialmente la verdad no es tener el 100% de la razón, de hecho mezclar verdad con mentira trae como resultado el engaño.

Estas instituciones u organizaciones se desviaron de la verdad, y en su desvío se extraviaron y no logran conseguir el camino de regreso (2Tim.2:18; Juec.2.17; Ez18:25; 33:17; Malq.2:8; Hech.13:10; Stg.5:20; Ap.17:16). Sólo Dios es verdad absoluta, “Tú me has redimido, oh Jehová, Dios de verdad” (Sal.31:5); su Palabra es verdad “Santifícalos en
tu verdad; tu palabra es verdad” (Jn.17:17); ninguna mentira hay en Él “porque ninguna mentira procede de la verdad” (1Jn.2:21); sus decisiones y acciones son verdad, “Los juicios de Jehová son verdad, todos justos” (Sal.19:9); su ley y sus mandamientos son verdad “todos tus mandamientos son verdad” (Sal.119:86,151); “Tu justicia es justicia eterna, Y tu ley la verdad” (Sal.119:142); “La suma de tu palabra es verdad” (Sal.119:160). En fin, sólo Dios encierra todos los conceptos de la verdad en su misma persona.

La búsqueda de Dios y la verdad se convierte en un camino para nosotros, este camino, el cual, todos transitamos es el camino de la vida y las decisiones que tomamos en ella, no es un camino fácil, pero debemos emprenderlo sin el temor a desviarnos, sólo sigamos las señalizaciones establecidas en su Palabra, las cuales indican su voluntad, “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Jn.14:6); “Enséñame, oh Jehová, tu camino; caminaré yo en tu verdad; Afirma mi corazón para que tema tu nombre” (Sal.86:11); “No te desvíes a la derecha ni a la izquierda; Aparta tu pie del mal” (Prov.4:27; Dt.5:33; Jos.22:5).

Nuestro Señor Jesús vino a este mundo para mostrarnos cómo debemos andar en ese camino, “Yo para esto he
nacido, y para esto he venido al mundo, para dar testimonio a la verdad. Todo aquel que es de la verdad, oye mi voz” (Jn.18:37); “Él es la Roca, cuya obra es perfecta, Porque todos sus caminos son rectitud; Dios de verdad, y sin ninguna iniquidad en él; Es justo y recto” (Dt.32:4).

Dios desea que todos los hombres conozcan esa verdad y se mantengan firmes en ese camino, “El cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1Tim.2:4); “Porque nada podemos contra la verdad, sino por la verdad” (2Cor.13:8). “No tengo yo mayor gozo que este, el oír que mis hijos andan en la verdad” (3Jn.1:4).

El fin del discurso es este: existe un camino, no muchos caminos, una verdad, las muchas “verdades” que el mundo ofrece son relativas, y digo que son verdades porque sus defensores con su criterio propio así las consideran.

La verdad absoluta y plena es Dios (Ef.4:6), y no los muchos dioses que “enseñan verdades” (Is.41:23; 42:17; 44:6; 45:5). La Palabra que Dios ha hablado es la única verdad, las diferentes interpretaciones que el hombre le da a la Palabra de Dios, las teorías, sofismas, ideología y creencias deben estar sujetas a la verdad que Dios mismo estableció en el evangelio (Tit.1:14; 2Tim.4:4; 2:18; 1Tim.6:5).

Mientras Pilato conversaba con Jesús, nunca se percató que Jesús era la verdad personificada; durante el juicio que se le hizo al Señor, intentó liberarlo varias veces, pues lo consideraba inocente, pero considerar a Dios como un Dios bueno, incluso creer en Él, no es suficiente; al no tomar las decisiones correctas, Pilato no obtuvo los resultados deseados (Jn.18:38; 19:4,12), en su desesperada búsqueda de la verdad se rindió, no se colocó del lado de Dios, no aceptó su voluntad y terminó “lavándose las manos”; rechazar al Salvador fue el acto más cobarde de Pilato y así dejó pasar la más importante y valiosa oportunidad de su vida, unos 4 años más tarde Pilato fue enviado al exilio a Vienne, al sur de Galia, actual Francia, allí acabó con su vida suicidándose.

Acepta la verdad que Dios te ofrece en Jesús. Amén.

Jesús Martínez, Lcdo. en Teología; Magíster en Teología Pastoral.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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