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Día Mundial del Medio Ambiente: los retos que enfrenta la humanidad

La magnitud del problema por contaminación de plásticos ha alcanzado tales niveles que ha llegado a cambiar la alimentación de los animales en estos ecosistemas, ya que son muchos los que confunden alimentos con plástico.


Cada 5 de junio se conmemora el Día Mundial del Medio Ambiente, establecido por Naciones Unidas en una resolución de 1977. De cara a este día, pensado para concienciar sobre la protección del medio ambiente, la organización advierte de la urgencia de prevenir, detener y revertir la degradación de los ecosistemas en todo el mundo.

«El mundo es un lugar maravilloso, pero nosotros, los humanos, estamos provocando su declive», dijo en una ocasión el famoso científico y divulgador británico David Attenborough, en uno de sus documentales.

Una afirmación que en otra época habría generado controversia pero que, actualmente, está cada vez más consensuada. Así lo indican las cifras de numerosos estudios: el mundo está perdiendo una superficie de bosque equivalente a un campo de fútbol cada tres segundos, mientras que ya se han eliminado más de la mitad de los arrecifes de corales.

Un problema que la Organización de las Naciones Unidas advierte que solo empeorará para 2050, aunque se consiga que la temperatura mundial aumente 1,5 grados. Un objetivo para el que muchos países desarrollados, que son los que más contribuyen al cambio climático, se han comprometido a reducir sus emisiones en los próximos años.

Aunque el problema no se centra exclusivamente en el calentamiento global. En este contexto de pandemia de COVID-19, la pérdida de biodiversidad en el mundo –por diversas causas, como la contaminación– es una gran amenaza.

Con la reducción de ecosistemas, los patógenos –como el virus del COVID-19– se expanden con mucha más facilidad. Además, este fenómeno también podría provocar la disminución de cultivos y agudizar globalmente el problema de seguridad alimentaria.

No obstante, todavía se pueden llevar a cabo acciones para frenar esta crisis climática. «Si actuamos ahora, todavía podemos enmendarlo», aseguraba el propio Attenborough en el documental ‘Una vida en nuestro planeta’. Un cambio de prácticas que los expertos señalan que debe de pasar primero por los Gobiernos, empresas y, en último lugar, por los ciudadanos a nivel individual.

Bajo esta premisa, la ONU celebra anualmente el Día Mundial del Medio Ambiente lazando un mensaje de conservación: «Reimagina, recrea, restaura». Este 2021, Pakistán será el país anfitrión del evento y celebrará diversas actividades para concienciar sobre la preservación del medio ambiente y la biodiversidad. Además, esta nación se ha propuesto reforestar más de un millón de hectáreas de bosques, en uno de los proyectos de reforestación más ambiciosos del planeta.

Una acción para paliar uno de los múltiples retos climáticos a los que se enfrenta la humanidad.

La deforestación de la Amazonía brasileña

La Amazonía, que cubre hasta nueve países, cuenta con el mayor bosque tropical del mundo, por lo que su biodiversidad es de un valor incalculable. Un hecho que no ha evitado que, año tras año, su territorio se vaya reduciendo a causa de la deforestación masiva y, en muchas ocasiones, ilegal.

En este último año, mirando abril 2021, el nivel de deforestación de este gran ecosistema fue de un 42,8% superior respecto al mismo periodo del año anterior. Un hecho que preocupa mucho a los expertos de la región y del mundo entero.

selva amazonica
 Selva amazónica, al sur de Novo Progresso en el estado de Pará. FOTO / CORTESÍA

El responsable del Observatorio del Clima, Marcio Astrini, sostuvo en 2020 que el «preocupante» aumento de estas prácticas son el «resultado de un proyecto que está siendo implementado por el Gobierno». Y es que, aunque este aumento de pérdida de suelo se viene registrando desde hace más de diez años, desde 2019 –cuando el ultraderechista Jair Bolsonaro asumió la presidencia de Brasil– este problema se ha visto agudizado.

A pesar de haberse comprometido a reducir a la mitad la minería ilegal y la tala de madera en estos territorios de la floresta brasileña para 2030, Bolsonaro ha arremetido en diversas ocasiones contra las organizaciones medioambientales, tildándolas incluso de «cáncer»

Los especialistas y trabajadores del sector ambiental acusan al Ejecutivo por el «desmantelamiento» de entes públicos como el IBAMA (el Instituto Brasileño del Medio Ambiente y de los Recursos Naturales Renovables) que ha hecho más difícil combatir la deforestación amazónica, ya complicada de por sí por el difícil acceso que tienen algunas de estas zonas.

«La consecuencia del desmantelamiento de las agencias ambientales federales: el número de notificaciones de infracción aplicadas por el IBAMA en abril y mayo es, con mucho, el más bajo de la serie histórica. La inspección se detuvo mientras la deforestación se disparó», aseguró en redes sociales Tasso Azevedo, guarda forestal y coordinador de las iniciativas MapBiomas y SEEG.

La reducción de los territorios selváticos en Brasil no afecta solo a los animales y a la flora autóctona: también perjudica a los pueblos indígenas que habitan las tierras y que, en muchas ocasiones, han sido masacrados por terratenientes o mineros para hacerse con ellas y sacarles rendimiento económico.

Además, esta explotación de la zona ha hecho que se registre en los últimos años una mayor producción de dióxido de carbono que de oxígeno en la Amazonía, algo que rompe por completo con su equilibrio tradicional.

El problema del plástico

Cada día hay más plásticos en nuestro entorno. Ya sea en el aire, en el suelo o en el mar, este material, que tarda más de 1.000 años en descomponerse, está muy presente en nuestra vida cotidiana. 

No obstante, los mayores perjudicados por este tipo de contaminación son los océanos. Al año, más de 13 millones de toneladas de plásticos y microplásticos terminan en nuestros mares y océanos. Aunque imperceptibles a simple vista, su efecto en la fauna y flora marina es devastador.

La magnitud del problema por contaminación de plásticos ha alcanzado tales niveles que ha llegado a cambiar la alimentación de los animales en estos ecosistemas, ya que son muchos los que confunden alimentos con plástico.

contaminacion en el mar
FOTO / CORTESÍA

Un problema generado, principalmente, por los plásticos de un solo uso y otros residuos como las redes de pesca, pues muchas de ellas quedan vagando por el agua después de ser usadas. Por ello, son muchos los Gobiernos que están poniendo en marcha medidas para reducir el uso de estos plásticos.

En el caso de la Unión Europea, se espera que se prohíban la mayoría de los plásticos de un solo uso y se regulen las prácticas de pesca en los países miembro para 2021. Solo en la región, los residuos de redes de pesca abandonados, perdidos o desechados representan el 27% de la basura de las playas.

Pero, aunque es un paso en la dirección correcta, muchos expertos animan a las naciones a ir un paso más allá y a dejar de generar desechos por completo. «El ‘zero waste’ o residuo cero es hacia dónde debemos ir, para no tener la necesidad de generar desechos», aseguró Verónica Arias del CC35, en entrevista a France 24.

Desde Naciones Unidas también han llamado a respetar más los océanos. «Sencillamente, nuestra relación con los océanos del planeta debe cambiar», señaló el presidente de la Asamblea General de la ONU, Volkan Bozkir, durante una reunión con más de 70 países en la que pidió una «recuperación azul» que mejore la situación de los mares y de los sectores que dependen de ellos.

Un problema mucho más complejo de lo que parece, ya que el 97% del agua del mundo está en el océano. Y tiene unas funciones fundamentales para la vida: regula el clima, absorbe dióxido de carbono y es la fuente número uno de proteínas para más de mil millones de personas. Los océanos generan el 50% del oxígeno que se expulsa a la atmósfera.

Los estudios estiman que este problema empeorará en los próximos 100 años y que el impacto que tiene el plástico en el ecosistema, la vida marina y los seres humanos es potencialmente irreversible.

El calentamiento global y el deshielo de los glaciares

Al hablar de cambio climático, el calentamiento global es uno de los primeros temas que los expertos ambientalistas ponen sobre la mesa. Si bien el cambio climático es un fenómeno que precisamente está cambiando –y cambiará– el clima en todo el planeta, no tiene las mismas consecuencias en todos los campos. 

Aunque un efecto claro que se está registrando en los últimos tiempos es el deshielo de los glaciares y las cumbres nevadas de todo el globo.

Especialmente, este es el patrón que siguen en la cordillera andina, donde se encuentra la mayor parte de los glaciares tropicales del mundo. Hoy en día estos pierden cerca de un metro de grosor al año. Y son solo unos pocos, como el famoso Perito Moreno en la Patagonia argentina, los que se resisten a la regresión anual y se mantienen estables.

glaciar Perito Moreno, en el Parque Nacional Los Glaciares
Vista del glaciar Perito Moreno, en el Parque Nacional Los Glaciares, cerca de El Calafate, en la provincia argentina de Santa Cruz. FOTO / CORTESÍA

Perú es el país que acumula más glaciares tropicales, con el 70% del total en la región. Pero en los últimos años, principalmente por el calentamiento global, ha perdido más de la mitad de estas superficies.

Un hecho dramático no solo por el impacto ambiental, que es muy grande, si no también porque en las épocas más secas del año son varias las ciudades que dependen de los glaciares para el suministro de agua para el consumo humano y para el riego de los cultivos. Este es el caso por ejemplo de La Paz, en Bolivia, o Mendoza, en Argentina. 

Además, el derretimiento de las cumbres nevadas andinas es una de las principales causas del aumento del nivel del mar. Varios estudios han probado que su deshielo representa casi el 60% del aumento del nivel del mar, mientras que el de los glaciares más grandes de Groenlandia y de la Antártida contribuyen en menor medida a este patrón. 

Los expertos también señalan que, de seguir así, la contaminación y el calentamiento global podrían hacer desaparecer estas formaciones de hielo en aproximadamente un siglo. Algo que afectaría tremendamente a los ecosistemas autóctonos y a la biodiversidad mundial.

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