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“Movida política se ve más compulsa, pero dentro de la democracia”

A juicio del sociólogo y analista político, Ociel Alí López, en Latinoamérica se viene percibiendo un cambio político y social en un panorama que continuará agitado, pero “dentro de las cánones de la política, la protesta y los movimientos; hasta ahora nadie ha pateado la mesa”, sostiene.


De acuerdo con el sociólogo Ociel Alí López, se vienen dando cambios en la política latinoamericana a partir del año 2015 cuando hubo el auge de un populismo de derecha que llegó para intentar frenar el avance de las ideas socialistas-izquierdistas en el continente, “lo que se llamó la ola progresista o la ola rosa y ciertamente las propuestas que hubo tanto de países que habían girado anteriormente hacia la izquierda como Brasil, Argentina y Uruguay, como de naciones que se habían mantenido como Perú y Colombia, hacían ver que había un giro en América Latina hacia la derecha, digamos que derechizaron la fórmula latinoamericana de gobierno”, expuso.

No obstante, a partir de las protestas que se registraron en Puerto Rico, Ecuador, Perú, Colombia y en Chile en el año 2019, comenzó a verse un proceso de “izquierdización” nuevamente en el continente, cuyo futuro —a juicio del analista político— dependerá mucho de lo que suceda hoy en Perú.

Para entonces en Argentina había vuelto el peronismo y en México había ganado López Obrador, hubo como una especie de juego medio y desde hace un tiempo para acá hay una recuperación hacia la izquierda. Ya en Chile se botó por fórmulas más izquierdistas para la Convención Constituyente y en el caso de Ecuador, se votó por los movimientos progresistas, pero no lo hizo de manera unificada, no pudieron ponerse de acuerdo y con la abstención de los indígenas terminó de perder «el Correísmo«,

expuso.

—¿Por qué cree que se ha dado este giro hacia la izquierda nuevamente en la región?

—Porque el populismo de derecha se trató de posicionar con algunas expectativas que eran muy difíciles de cumplir; trató de sobre ofertar y yo creo que eso le generó un recalentamiento interno, ni siquiera Mauricio Macri en Argentina, que no hizo cambios bruscos, lo pudo hacer; a pesar de que mantuvo algunas de las políticas e hizo una transición muy moderada y un giro económico muy lento, perdió de manera rotunda.

—¿Qué opina de casos puntuales como el de Perú, donde el candidato para la Presidencia, Pedro Castillo, agarra cada vez más fuerza y el de Ecuador, donde hay un Parlamento correísta y hay un Presidente neoliberal?

—El caso de Perú es clave porque da cuenta de que no se trata de un partido fuerte o de un movimiento orgánico organizado; el tema no es que hay unos izquierdistas que se han colado en determinados espacios o que hay una ola de militares que están haciendo determinadas acciones, no es nada de eso, sino más bien un sentimiento general en la región, es una emoción tratar de ensayar por la vía democrática fórmulas que no sean las de la derecha; fíjense como Pedro Castillo que era alguien realmente desconocido hasta hace nada y que las encuestas no le daban ningún crédito, está a punto de ganar las presidenciales e independientemente de que gane o no, ya tiene un posicionamiento social que le va a permitir mantenerse en la política y probablemente si pierde en esta oportunidad, la gane dentro de cinco años; la política hay que pensarla a mediano o largo plazo.

»En cambio «el Correísmo» lo tiene más difícil, porque no se flexionó lo suficiente como para volver a retomar la confianza de los indígenas y de los sectores de izquierda ecuatorianos, quedó muy solo en estas elecciones, además de eso aplicó ganarse sus votos duros para la segunda vuelta, lo cual fue un error estratégico fundamental para su derrota porque no se movió para conquistar nuevo público a pesar de que la primera vuelta le había dado cuenta de que los públicos emergentes estaban ganando mucho terreno, pero decidió jugar a cuadro cerrado y no pudo establecer conexión con las bases indígenas ni con el sector campesino; se mantuvo como una fuerza popular urbana muy importante, pero no pudo ejercer hegemonía cultural en términos de convencimiento de la sociedad toda, por eso lo tiene más difícil, porque en el Parlamento o da su brazo a torcer y pide disculpas por los errores cometidos en el gobierno.

—¿Y cómo explica lo que está sucediendo en Colombia?

—Lo de Colombia es lo más interesante, hasta que no venga un proceso electoral no podemos afirmar nada, pero hasta ahora parece que se está chilenizando, es decir, que el gobierno no puede gobernar sobre los movimientos sociales y no quiere ceder terreno, los sigue reprimiendo porque está jugando políticamente a eso. En el caso chileno, la derecha pensó que con mano dura y discursos fuertes contra el vandalismo, el terrorismo, el socialismo, el chavismo y la venezolanización, podía tener una base de apoyo firme como la tuvo el pinochetismo durante los últimos 20 o 30 años, más de un 40% y en algunos casos rozando la mitad del electorado, pero en este caso la derecha cayó a un 20% del padrón electoral y eso todo lo hizo bajo esa estrategia de miedo y represión. Colombia sigue la misma ruta; habrá que ver si electoralmente el pueblo respalda las fórmulas de izquierda, si los sectores subalternos progresistas tienen la capacidad de ponerse de acuerdo para respaldar una candidatura en común que permita que sectores medios e intelectuales también impidan que «el Uribismo» vuelva a tener mayoría.

—¿Qué otros cambios en el continente se avecinan?, ¿Qué podemos esperar?

—Para los próximos meses vienen las presidenciales en Chile que van a ser claves y en mayo del año que viene son las de Colombia, o sea que estamos contando los meses para que comience la campaña electoral y vendrán también las elecciones de Brasil, con un escenario que parece cada vez más factible entre Luiz Inácio da Silva y Jair Bolsonaro, lo que sería un choque de titanes, entonces se ve la movida política más compulsa, pero también se mantiene dentro de las cánones de la política, de la democracia, de la protesta y de los movimientos; hasta ahora nadie ha pateado la mesa se puede decir. 

En el caso de Venezuela, el además profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) destaca que si bien no hay mucha probabilidad de que haya referendo revocatorio el año que viene, se prevé que en el año 2024 comience la campaña electoral para las elecciones presidenciales, donde haya una oposición decidida a participar y a ganarle a la abstención con la posibilidad de un cambio de gobierno.

Claro, aún falta mucho, pero eso entra dentro de las proyecciones porque Venezuela es un país muy importante y solo la posibilidad de que haya una transición o un cambio de gobierno o alternabilidad en el poder, como quiera que se llame, eso genera una cierta frescura en todo el continente y centralidad en el proceso democrático por sobre los procesos violentos, eso hay que tomarlo en cuenta aunque todavía falten tres años,

sostuvo.

Perfil de Ociel López:

Ociel López: “Lo que suceda hoy en Perú es clave para saber hacia dónde gira el continente latinoamericano”.

-Sociólogo, analista político y profesor de la UCV.

-Ganador del premio municipal de Literatura 2015 con su libro “Dale más gasolina” y del premio Clacso/Asdi para jóvenes investigadores en 2004.

-Colaborador en diversos medios de Europa, Estados Unidos y América Latina.

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