Opinión

Animales en la Biblia: La Serpiente.

 Cierta o no, esta historia contiene una gran enseñanza para nuestras vidas, muchos en nuestro diario vivir reflejamos más a Satanás que a Jesús


La Biblia hace mención de muchos animales, algunos de estos están directamente relacionados con grandes lecciones espirituales para el ser humano. Cuando Dios acabó de crear la vida en este planeta, las bestias del campo y las aves.

“Las trajo a Adán para que viese cómo las había de llamar; y todo lo que Adán llamó a los animales vivientes, ese es su nombre” (Gn.2:19).

Durante esta serie describiré algunos de estos animales. Daré inicio con la serpiente, este animal es mencionado en la Biblia 47 veces y sólo en una oportunidad se relaciona con Cristo (Jn.3:14); en la mayoría de las otras veces se la relaciona con el peligro (Dt.8:15), el castigo (Nm.21:7; Am.9:3), la maldad del hombre (Mt.23:33), y con Satanás (Ap.12:9; 20:2).

Muchos teólogos consideran que la serpiente en el Edén tenía una apariencia muy distinta a la actual, se cree que era hermosa, cautivadora y deslumbrante, pues este sería el animal que el diablo utilizó como médium para seducir a Eva. En la sentencia que Dios le da a la serpiente después de hacer incurrir en pecado a la primera pareja, está implícita el cambio de apariencia que sufriría este animal.

“Y Jehová Dios dijo a la serpiente: Por cuanto esto hiciste, maldita serás entre todas las bestias y entre todos los animales del campo; sobre tu pecho andarás, y polvo comerás todos los días de tu vida” (Gn.3:14). 

Las personas que se hacen presa del enemigo de las almas, finalmente también cambiarán su forma de ser, el poder seductor de Satanás los arrastra a un comportamiento muy diferente al que deberían tener (Mr.5:1-20), cuando te dejas utilizar por Satanás el resultado será que tu apariencia o forma de ser cambiará; tu personalidad se transformará, actuarás de manera diferente, su objetivo es que la imagen de Dios desaparezca de ti (Rm.1:23,24).

Él usa persistentemente este plan en la familia humana para poder así estampar su propia imagen satánica, esto lo logra a través de diferentes métodos pero todos apuntan al control de los cinco sentidos del ser humano. Es por ello que debemos estar atento con todo aquello que percibimos, lugares que frecuentamos, etc, la astucia de Satanás y sus artimañas se pueden encontrar en cualquier lugar. 

     

En el cuadro de Da´Vinci “la última cena” ejecutado entre 1495 a 1497, encontramos un buen ejemplo para lo que quiero decir, cuenta la leyenda que Leonardo se tomaba su tiempo para escoger los modelos para la obra que quería representar, para la “última cena” escogió a un joven que transmitía fuerza espiritual para representar a Jesús, posó como modelo para él durante 6 meses; pero no encontraba un rostro para representar a Judas, después de unos años y de intentos fallidos, el pintor se dirigió a la cárcel, allí vio a un hombre que había cometido muchas atrocidades y al que iban a ajusticiar.

Era exactamente lo que buscaba, su rostro reflejaba maldad, odio y villanía, tenía en sus ojos una dureza y una frialdad perfectas para representar a Judas el traidor. Se pospuso la ejecución de este hombre para que sirviera de modelo al pintor; cuando acabaron el modelo se dirigió a Leonardo preguntándole si no lo reconocía, éste le contestó que no creía haberlo visto antes. El hombre le confesó que era el mismo que había posado para la figura de Jesús. Llorando se lamentó de la deriva que había tomado su vida y exclamó: ¡qué bajo he caído, ayer fui Jesús y hoy soy Judas! Esta pudiera ser la realidad de muchos.

     

Cierta o no, esta historia contiene una gran enseñanza para nuestras vidas, muchos en nuestro diario vivir reflejamos más a Satanás que a Jesús, el ser humano, la sociedad, la humanidad entera, debería incansablemente buscar reflejar a Nuestro Señor Jesús; definitivamente tendríamos un mundo mejor. Jesús tenía una mirada bondadosa, luminosa y libre de temor; cada rasgo de su carácter estaba definidamente señalado por la benevolencia y la nobleza. Su paciencia y su tolerancia eran tan poco humanas que muchos temblaron.

Otros fueron perturbados frente a su porte  noble y divino. Todos los rasgos de su fisonomía expresaban enérgicamente benevolencia y nobles principios. Por otro lado Satanás, es todo maldad, este ser fue alguna vez un ángel feliz y exaltado. Pero no es así ahora. La expresión de su rostro está llena de ansiedad, preocupación, infelicidad, malicia, odio, deseos de causar daño, engaño y toda clase de mal.

Por tanto tiempo se ha inclinado al mal que toda buena cualidad se ha rebajado y se ha desarrollado todo rasgo maligno. Sus ojos son astutos, irónicos y manifiestan profunda penetración. Su cuerpo es grande, pero su piel cuelga suelta de sus manos y su rostro. Una sonrisa se dibujaba en su rostro, que hace temblar, pues está llena de maldad y de astucia satánica. Es la sonrisa que esboza justamente antes de apoderarse de su víctima, y cuando la entrampa en sus redes es cada vez más horrible. ¿A quién te quieres asemejar? En tus manos está tomar la decisión.

     

Considero que de todos los animales, el que refleja mejor a Satanás, es sin duda alguna, la serpiente; pero tenemos un Dios Todopoderoso, capaz de enfrentarlo y vencerlo en cualquier terreno, dijo Jesús “porque viene el príncipe de este mundo, y él nada tiene en mí” (Jn.14:30); haz que tampoco tenga nada en ti. Hagamos nuestra la promesa de la única vez que Las Escrituras relaciona a Jesús con la serpiente:

“Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Jn.3:14,15); “Y yo, si fuere levantado de la tierra, a todos atraeré a mí mismo” (Jn.12:32).

Jesús Martínez

Lcdo. en Teología, Magíster en Teología Pastoral.

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