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«Una piel para toda la vida», según la visión de Pedro Jaén

Lo llaman “el sabio de la piel” y en estos días, Pedro Jaén  presenta su  obra reciente “Una piel para toda la vida”,  un texto de casi 300 páginas (editorial Espasa) con las claves para cuidar el órgano más grande del cuerpo humano. 


Su vocación surge  a los 10 años cuando padeció una psoriasis extensa, “Eso me marcó un poco mi vida y me animó a dirigirme hacia la medicina”. 

—¿Cuál es el elixir de la eterna juventud?

—Todavía no lo tenemos. La mayor parte de los tratamientos se basan en aprovechar la capacidad de regeneración que tiene nuestra piel para estimularla y que se regenere y pueda mantenerse más joven. Quien tiene unos antecesores que han envejecido bien, envejece bien.

—Su libro dice que la risa es una mala compañera desde el punto de vista dermatológico 

—Hay gestos que marcan nuestro rostro. Lo van tallando a lo largo de la vida. Miles de movimientos diarios en determinadas zonas producen arrugas, descolgamientos. Pero, mucho peor compañera es la tristeza. Los gestos que van marcando la tristeza a lo largo de la vida, la angustia o la depresión, nos dan un aspecto más envejecido y cansado que la sonrisa. La sonrisa líneas ascendentes. El cansancio, tristeza y depresión son arrugas descendentes.

—¿El mundo de la cosmética está lleno de productos que prometen cosas? 

—Hay publicidad engañosa. Al tallo del pelo sí se le puede dar un aspecto más brillante, pero no se puede cambiar. Lo puedes decorar pero es el que es y el que salió de su raíz un año antes, o dos años antes, o seis meses antes, pero ningún agente externo lo va a cambiar en este momento.

—¿En qué medida influye nuestra alimentación en la salud de la piel?

—Influye mucho. Sin embargo, en la piel, como está muy expuesta a agentes ambientales, influye más lo que nos aplicamos sobre la piel. Uno de los mecanismos comunes por los que la piel sufre una agresión es por la fabricación de especies reactivas de oxígeno, el estrés… que son las que realmente dañan la estructura. Y esto está condicionado por la genética. Una alimentación adecuada ayuda, pero el cuidado tópico diario ayuda más. 

—El botox, ¿se está abusando de él? 

—Es un medicamento que se utiliza para relajar los gestos de la cara. No tiene un efecto permanente. Lo conocemos mucho. Antes se usó en mayores dosis,  ahora, hemos pasado a acompañar los gestos del paciente, a modularlos, y esto tiene un efecto estético muy beneficioso porque el resultado es natural. Los resultados que buscábamos hace 25 años en España eran muy distintos y actualmente la tendencia es hacia el resultado natural. 

—¿El cáncer de piel?

—El melanoma se siembra en la piel a una edad y se recoge a otra muy diferente. Lo sabemos por países como Australia, cuyo crecimiento en el melanoma era el mayor del mundo. Esa curva ya se está aplanando. Eso significa que la prevención del melanoma hace efecto años después de ser iniciada. Seguramente, todavía estamos viendo un crecimiento del melanoma. Porque hoy estamos pagando las quemaduras solares de hace 30 años. 

—El dicho de que «la piel tiene memoria», ¿es cierto?

—Es una verdad incuestionable. Y ya no sólo en el melanoma o el cáncer de piel, sino también en el caso de otros problemas relacionados con la exposición al sol. 

—El albinismo en África. ¿Qué ha aprendido de sus viajes a este continente?

—Que hay un primer mundo y un tercer mundo. Y el acceso a la salud en el tercer mundo a veces es dificilísimo. Es muy difícil de entender cuando lo ves en primera persona y te sientes incapaz de ayudar todo lo que te gustaría. En el caso de los médicos, yo creo que nos hacemos mejores cuando tenemos esta oportunidad. 

Pedro Jaén es  jefe del servicio de Dermatología del Hospital Ramón y Cajal, profesor titular de la Universidad de Alcalá (UAH), presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

—¿Por qué decidió emprender esta labor?

—Un compañero trabajaba en África y me invitó a acompañarle en un viaje. Fue una oportunidad para ver que el conocimiento que yo tenía era útil, concretamente en Tanzania, en pacientes albinos que tienen cáncer de piel a una edad muy temprana. Allí no se les operaba y se morían a los 20 años. Una cosa que en el primer mundo es inconcebible que suceda. 

—¿Cuál es el principal reto que tiene la dermatología por delante?

—El reto es hacer más accesibles estos tratamientos para todos estos pacientes, que van desde la psoriasis al eccema o las dermatitis y enfermedades más complejas autoinmunes. El melanoma avanzado suponía una relativa sentencia de muerte hasta hace no mucho. Actualmente, está cambiando el paradigma. 

—¿Y a usted, le queda algún reto por cumplir?

—Es en lo que estoy más ilusionado en este momento, en el preludio de la jubilación, cuando acabo de cumplir 64 años. Poder aprender todos los días de tus compañeros, a los que les puedes consultar lo que sea porque son expertos en la materia, es algo que yo no me imaginaba que íbamos a conseguir. Esto es un estímulo diario en nuestro centro clínico y de investigación. 

Lecciones de «el Sabio de la Piel»

  • «El melanoma se siembra en la piel a una edad y se recoge a otra»
  • «Hoy estamos pagando las quemaduras solares de hace 30 años»
  • «Los gestos de la tristeza nos dan un aspecto más envejecido que la propia sonrisa»
  • «Los champús anti caída sirven de muy poco”

Científico de la piel

Pedro Jaén es  jefe del servicio de Dermatología del Hospital Ramón y Cajal, profesor titular de la Universidad de Alcalá (UAH), presidente de la Academia Española de Dermatología y Venereología, y autor de más de 500 publicaciones científicas y de más de 600 comunicaciones en congresos nacionales e internacionales. 

Fuente original: https://www.elespanol.com/ciencia/salud

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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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