Opinión

Animales en La Biblia: El Tiburón

Es uno de los animales más temidos del planeta, su forma hidrodinámica ha servido de modelo para algunas marcas de vehículos.

     


Este animal no se menciona en la Biblia de manera directa, pero sí de manera indirecta en al menos 4 ocasiones. Es uno de los animales más temidos del planeta, su forma hidrodinámica ha servido de modelo para algunas marcas de vehículos. Este gran pez tiene la particularidad de siempre estar en movimiento, pues nunca duerme. Su sentido más agudo es el olfato y puede alcanzar los 15 mts. de longitud.

La historia del profeta Jonás es una de las más sorprendentes e increíbles que presentan Las Escrituras, el mismo Señor Jesús confirmó la veracidad de la misma al decir:

“Porque como estuvo Jonás en el vientre del gran pez tres días y tres noches, así estará el Hijo del Hombre en el corazón de la tierra tres días y tres noches” (Mt.12:40).

Las Escrituras no dicen que Jonás fuera tragado por una ballena, dicen que estuvo tres días en el vientre de un “gran pez” o monstruo marino. El diccionario bíblico lo presenta así, “Para el caso de Jonás, la mayoría de los eruditos no aceptan la idea de una ballena, dado lo estrecho de su esófago, lo cual no permitiría tragar a un hombre.

Los zoólogos están más inclinados a considerar que se trataba de una especie de tiburón, el squalua carcharias glaucus, que mide entre 6 y 7 m de largo y del cual se sabe tragó hombres enteros”. (www.biblie.work). Visto desde este punto de vista, es la razón por la cual la historia de Jonás es asombrosa e increíble; siempre al hablar de Jonás decimos, que estaba huyendo de Dios, que subió a bordo de un barco en el puerto marítimo de Jope, hablamos de la tormenta que se presentó en alta mar durante su huida a la ciudad de Tarsis, y hablamos de la ciudad rebelde Nínive, etc; pero pocas veces se dice que duró tres días en el vientre de un tiburón, algo que debió haber sido muy desesperante para el profeta.

Imaginemos por un momento la posición corporal y la angustia que tuvo Jonás dentro del tiburón; pero Dios lo preservó con vida, le proveyó un medio de transporte único, aun cuando no se inventaban los submarinos. El profeta estuvo durante tres días en el vientre de este tiburón y no murió, esto nos muestra la grandeza del poder de Dios, pues hace de esta historia un milagro sin precedentes, Él es el creador de todo cuanto existe y sus criaturas obedecen prestamente su Palabra:

“Pero Jehová tenía preparado un gran pez que tragase a Jonás; y estuvo Jonás en el vientre del pez tres días y tres noches” (Jon.1:17). “He allí el grande y anchuroso mar, En donde se mueven seres innumerables, Seres pequeños y grandes” (Sal.104:25); “¿Qué cosa de todas estas no entiende Que la mano de Jehová la hizo?” (Job.12:8,9). 

     

En una situación como la de Jonás, la fe debió haber sido grande y es que la fe aumenta en medio de las dificultades y adversidades:

“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como si alguna cosa extraña os aconteciese… para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego” (1P.4:12; 1:7).

La oración realizada por Jonás desde las profundidades del océano tiene mucho qué enseñarnos, “Entonces oró Jonás a Jehová su Dios desde el vientre del pez, y dijo:

Invoqué en mi angustia a Jehová, y él me oyó; Desde el seno del Seol clamé, Y mi voz oíste. Me echaste a lo profundo, en medio de los mares, Y me rodeó la corriente; Todas tus ondas y tus olas pasaron sobre mí. Entonces dije: Desechado soy de delante de tus ojos; Mas aún veré tu santo templo. Las aguas me rodearon hasta el alma, Rodeóme el abismo; El alga se enredó a mi cabeza. Descendí a los cimientos de los montes; La tierra echó sus cerrojos sobre mí para siempre; Mas tú sacaste mi vida de la sepultura, oh Jehová Dios mío. Cuando mi alma desfallecía en mí, me acordé de Jehová, Y mi oración llegó hasta ti en tu santo templo. Los que siguen vanidades ilusorias, Su misericordia abandonan. Mas yo con voz de alabanza te ofreceré sacrificios; Pagaré lo que prometí. La salvación es de Jehová. Y mandó Jehová al pez, y vomitó a Jonás en tierra” (Jonás.2).

La oración de Jonás contiene lo que toda oración debe tener: fe, reconocimiento de nuestros errores o pecados, alabanza a Dios, reconocimiento de nuestra insignificancia ante la grandeza de Dios, cuando Jonás hizo voto de cumplir su palabra, Dios cumplió la suya.

Jesús Martínez

Lcdo. en Teología, Magíster en Teología Pastoral.

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