Opinión

Bicentenario| Antes de Carabobo

La riqueza de las Misiones y la arteria fluvial del Orinoco, conforman un valor agregado que fortalece su proyecto.


El panorama político-militar en el proyecto bolivariano empieza a adquirir redondez después de múltiples avatares, iniciados prácticamente a partir de la capitulación Mirandina.

En Cartagena, el guerrero derrotado, da paso al pensador que analiza las causas de la debacle, pero a su vez, de manera fulminante derrota a los realistas a lo largo del Magdalena.

La admiración y el prestigio no se hacen esperar, y el joven y audaz capitán obtiene entonces el permiso para invadir a Venezuela. Tres meses y en una campaña catalogada de Admirable, Bolívar, ya Libertador, desde Mérida, arriba victorioso a Caracas, después de una lucha sin cuartel, donde la muerte ha sido decretada y ambos bandos se enfrentan sin piedad.

Mariño, Arismendi y Bermúdez, hacían lo propio en el Oriente. Sin embargo, el 14 va a ser un año dificilísimo: los capitalinos deben emigrar; por fortuna hay un respiro con la muerte de Boves, pero los realistas reciben un «pequeño» refuerzo de 15.000 veteranos de la guerra contra Napoleón, un afamado general Morillo, fungirá de apaga-fuegos y deberá terminar con los «rebeldes y facciosos» que ya preocupan a la Corona.

A todas estas, Bolívar, pensamiento y praxis en acción, se encuentra en el Caribe: en Jamaica medita y dibuja su gran proyecto, luego de hacer un estudio de nuestra condición de «americanos».

En Haití, organiza y emprende, con la ayuda del gran Petión, la parte práctica de su plan: invadir por la costa a su país; el primer intento por Ocumare, fracasa, una segunda por Margarita, le abre el camino hacia Guayana.

Su nuevo centro de operaciones lo plantará con éxito en Angostura.

La riqueza de las Misiones y la arteria fluvial del Orinoco, conforman un valor agregado que fortalece su proyecto.

La pequeña población de Angostura, será clave en la organización política del futuro; así vemos que crea un Congreso Provisional de Estado, que se encarga del aspecto administrativo y un Consejo de Gobierno, que funcionará en su ausencia.

La república existe, aunque todavía no se hable de gobierno representativo.

Páez es el hombre fuerte de los llanos y hacia allá se dirige el Libertador; obtiene el reconocimiento del llanero, pero la idea de «patriecita» de este último lo induce a la desobediencia.

Los problemas en los llanos, no le impiden seguir hacia el Centro, pero Morillo, La Torre y Morales, le cierran el paso. Los acontecimientos de El Semén y el Rincón de los Toros, lo debilitan.

El Centro y el Occidente están en manos de los realistas. Mariño, Bermúdez y Arismendi se muestran indóciles; ¡¡tragedia de Piar!!

Cambia la estrategia y vislumbra la grandeza: un Congreso en Angostura, tramontar los Andes, fundar Colombia.

La liberación de Guayana y el control del Orinoco, fueron un paso decisivo para el reconocimiento internacional: EEUU, Inglaterra. ¡¡La república existe!! Y la delinea en su célebre discurso. Ahora agrega la artillería del pensamiento que complementa la acción bélica con agitación y propaganda.

Queda ahora cristalizar lo programado, serán Páez y sus llaneros, aunado a la resistencia neogranadina asentada en Casanare donde, por cierto, se inicia un cucuteño tenebroso, claro-oscuro, personificado en el bien y el mal quién, a la larga, dará al traste con el proyecto bolivariano.

Pero, ahí va él, encabezando junto a Anzoátegui, la ascensión cordillerana, siguiendo las directrices del genio de la guerra, para tomar por sorpresa la defensa española.

Los preludios de Gámeza y Pantano de Vargas, abren camino al puente de la gloria ¡¡Boyacá!! El imperio recibe un noble golpe, a la lona ha caído el Virreinato. Contundente victoria del caraqueño, la más importante por sus consecuencias en su meteórica carrera.

Su estrategia ha sido exitosa. Venezuela está en la mira. Ahora le toca a su amada patria. Un año 20 de tanteos, marchas y contramarchas. Acercamientos políticos que se concretan en el Armisticio, un tratado para regularizar, mejor, humanizar la guerra que se aproxima a su fin; luego un tete a tete con el líder español en Santa Ana de Trujillo, parece abrir el compás para la batalla decisiva.

A todas estas Morillo hace mutis. ¿Qué pasará mañana?

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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