Opinión

CARABOBO 200| Bicentenario de la Batalla

Urdaneta, sale de Maracaibo rumbo a Urumaco, Coro, Sabaneta, Pedregal, Carora, Barquisimeto.


Esta mañana resplandeciente, por su doble acepción de brillo y de grandeza, quedó plasmada prácticamente, por Martín Tovar y Tovar, en su recreación casi fotográfica del histórico momento.

Menos de una hora fue necesaria para que se «disolviera en desbandada» el ejército imperial, ante el empuje decidido de los republicanos ¿Pero cómo llegamos aquí?… Decíamos ayer que el triunfo boyacense nos muestra un Bolívar mejor posicionado para el diseño de su futuro plan, que no es otro que la liberación de Venezuela.

Efectivamente, su nueva estrategia será la organización del ejército disperso, en un sólo cuerpo, pues la distancia entre los grupos de combate era abismal. Imagínense: Bermúdez en Oriente; Urdaneta en Cúcuta; Páez en los Llanos, dificultaba las operaciones de un ejército relativamente reducido, la tarea de agruparlo en una sola voluntad de mando acatada por todos, era primordial.

Pues bien, ese triunfo relampagueante, como anoté antes, fue minuciosamente planeado por nuestro estratega.

En el interregno que va del 7 de agosto del 19, hasta el choque definitivo de hoy, podemos destacar, entre otros dos sucesos: 1° La ausencia del Pacificador en la jefatura del ejército de ocupación, tras las sucesivas derrotas que le propinaron esos insurgentes, sediciosos y rebeldes a los que originalmente pretendió liquidar.

A falta de pan… la entrevista con el Libertador colma cualquier otra aspiración y, al poco tiempo entrega el testigo al Mariscal de Campo Miguel de la Torre. 2° La ruptura del Armisticio en la provincia de Maracaibo, que se pronuncia por la independencia, fue un acontecimiento ¿accidental?, ¿fortuito?, ¿provocado?, lo cierto es que descompone a La Torre, que justamente exige el respeto al cumplimento de los tratados.

Bolívar no va a desaprovechar esa oportunidad, pues esa calma le ha permitido robustecer sus fuerzas y mantenerlas en apresto.

Antes de iniciar la contienda veamos cuál era la zona de influencia de ambos mandos. Así, lo que hoy son los estados: Zulia, Falcón, Yaracuy, Lara, Portuguesa, Cojedes, Guárico, Carabobo, Aragua, Vargas y Distrito. Federal; esa zona es como decir: el centro, los llanos y parte del occidente que, aparte de ser la más poblada, es el corazón estratégico del país, era la zona de acuartelamiento realista.

A su vez el otro bando dominaba en los estados Táchira, Mérida, Trujillo, Barinas, Apure, Anzoátegui, Sucre y Bolívar.

Estamos en la antesala de la batalla, vamos a tratar de graficar los movimientos realizados por unos y otros contendientes que los llevan al careo definitivo.

El Libertador emplea casi todos los recursos militares que dispone en el país, con el objeto de concentrar un gran ejército que pueda enfrentar con éxito al enemigo. Cuenta con el ejército del norte, comandado por Urdaneta; el ejército del sur, bajo las órdenes de Páez; el ejército de oriente, dirigido por Bermúdez y el cuerpo de la Guardia de Honor, con Bolívar al frente.

Empieza la movilización para reagrupar las huestes patriotas. Urdaneta, sale de Maracaibo rumbo a Urumaco, Coro, Sabaneta, Pedregal, Carora, Barquisimeto (enfermo Urdaneta se queda aquí), su tropa sigue a San Carlos; Páez parte de Achaguas, Tucupido, Araure y San Carlos. Ya Bolívar antes, había salido de Boconó, Barinas, Araure y se estacionó en San Carlos.

Cuando Bolívar pasa revista en Tinaquillo a sus 6.500 hombres, los había organizado así: la primera división, compuesta por los batallones Bravos de Apure y Británico comandados por Páez, la segunda división formada por los batallones Tiradores, Boyacá y Vargas, dirigidos por Cedeño y la tercera división a la orden de Ambrosio Plaza, compuesta por los batallones Rifles, Granaderos, Vencedores de Boyacá y Anzoátegui.

El ejército colonial estaba formado por los batallones Valencey, Balbatros, Hostalrich, el Príncipe, del Infante y en la reserva el batallón Burgos.

El prólogo de la batalla ya lo había escrito Bermúdez con su excelente labor de distracción, el ejército de Oriente que comandaba tomó Barlovento, Caracas y se adentró hasta La Victoria, lo que descoloca y preocupa a La Torre que se vio obligado a mover algunos de sus batallones.

Ha llegado el momento, desde las alturas de Buenavista, Bolívar reconoce la posición realista y observa que era imposible penetrar al campo por el norte o por el sur. El enemigo estaba en posición ventajosa, pues ocupaba la llanura de Carabobo, además de las colinas que la resguardaban; de manera que atacar por el frente era un suicidio.

Un baqueano consultado por el Libertador le indica que por el Paso de la Mona puede penetrar casi inadvertido.

Toca a Páez, con la primera división, forzar la entrada en la llanura, era una operación riesgosa, pero se interna por la trocha.

La Torre se percata de la maniobra y envía al Burgos a enfrentar al Bravos de Apure y lo hace con tal violencia que obliga dos veces el repliegue de los Bravos. El auxilio de los cazadores Británicos y los Tiradores, motiva el reagrupamiento y organización de los Bravos, lo que permite prácticamente que se decida la batalla, pues los llaneros al verse en campo abierto son imparables.

Batallones enteros se tomaron prisioneros; otros, arrojando sus armas, se dispersaron disueltos por los bosques. Sólo el Valencey, de manera heroica, se retira a pesar del asedio al que es sometido y cobrará caro su derrota: Cedeño y Plaza dejaron su vida en la persecución del Valencey. Puerto Cabello será el refugio final de lo que restaba del orgulloso ejército español.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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