Opinión

Animales en la Biblia: El Asno

Es cierto que en este mundo siempre tendremos tropiezos (Lc.17:1); pero el Señor nos ha ofrecido su ayuda (Sal.91:11,12).


El asno es mencionado en Las Escrituras 109 veces, es un animal fuerte y paciente, posee una gran resistencia, ya que, puede mantener el mismo paso durante dos horas, siempre marcha hacia adelante por muy escabroso que sea el camino. El asno o mal llamado burro es el único animal que nunca tropieza en su camino, quizás esta haya sido una de las razones por la cual, El Señor Jesús lo escogió para transportarse cuando hizo su entrada triunfal en Jerusalén;

“Id a la aldea de enfrente, y al entrar en ella hallaréis un pollino atado, en el cual ningún hombre ha montado jamás; desatadlo, y traedlo… Y lo trajeron a Jesús; y habiendo echado sus mantos sobre el pollino, subieron a Jesús encima” (Lc.19:33,35). Que inmenso privilegio el de este animal. Ya las profecías del Antiguo Testamento así lo anunciaban, “Alégrate mucho, hija de Sion; da voces de júbilo, hija de Jerusalén; he aquí tu rey vendrá a ti, justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna” (Zac.9:9).

     La Biblia menciona con absoluta propiedad algunos personajes que al igual que el asno, no tropezaron: 

  • Enoc, porque caminó con Dios, “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque le llevó Dios” (Gn.5:24). 
  • Abel, porque obedeció a Dios, “Y Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda” (Gn.4.4); “Por la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella” (Heb.11:4). 
  • José, porque dio buen testimonio ante Dios y los hombres, “No hay otro mayor que yo en esta casa, y ninguna cosa me ha reservado sino a ti, por cuanto tú eres su mujer; ¿cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Gn.39:9). 
  • Samuel, porque se consagró a Dios, “E hizo voto, diciendo: Jehová de los ejércitos, si te dignares mirar a la aflicción de tu sierva, y te acordares de mí, y no te olvidares de tu sierva, sino que dieres a tu sierva un hijo varón, yo lo dedicaré a Jehová todos los días de su vida…Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que le pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová; todos los días que viva, será de Jehová…y el niño ministraba a Jehová delante del sacerdote Elí.” (1Sam.1:11,27,28; 2:11). 
  • Josué, porque se esforzó y fue valiente en Dios, “Solamente esfuérzate y sé muy valiente, para cuidar de hacer conforme a toda la ley que mi siervo Moisés te mandó; no te apartes de ella ni a diestra ni a siniestra, para que seas prosperado en todas las cosas que emprendas” (Jos.1:7). 
  • Daniel, porque siempre estuvo en comunión con Dios, “Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios…Al principio de tus ruegos fue dada la orden, y yo he venido para enseñártela, porque tú eres muy amado” (Dn.9:20,23). 
  • Jesús, porque siempre estuvo sujeto a la voluntad del Padre, “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz” (Fil.2:5-8).

     

Es cierto que en este mundo siempre tendremos tropiezos (Lc.17:1); pero el Señor nos ha ofrecido su ayuda (Sal.91:11,12), “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar” (1Cor.10:13). Convirtamos en peldaños las piedras con las cuales tropezamos, o mejor aún guardemos nuestro pie del mal.

“Por el camino de la sabiduría te he encaminado, Y por veredas derechas te he hecho andar. Cuando anduvieres, no se estrecharán tus pasos, Y si corrieres, no tropezarás. Retén el consejo, no lo dejes; Guárdalo, porque eso es tu vida. No entres por la vereda de los impíos, Ni vayas por el camino de los malos. Déjala, no pases por ella; Apártate de ella, pasa. Porque no duermen ellos si no han hecho mal, Y pierden el sueño si no han hecho caer a alguno” (Pr.4:11-16). Por ser el asno el único animal que no tropieza en su andar, es merecedor de este espacio y ser incluido entre los animales más destacados mencionados en la Biblia.

Jesús Martínez

Lcdo. en Teología, Magíster en Teología Pastoral.

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