Especiales

El insomnio, a veces, se relaciona con miedos o ansiedad

El sueño tiene dos fases, la REM y la No REM, ambas se complementan y son fundamentales para nuestro equilibrio integral.


El sueño, dormir, es un evento fisiológico fundamental, inevitable y necesario. Es un proceso reparador, de consolidación, de evolución, fisiológico. Está demostrado que la privación voluntaria del sueño genera consecuencias psicológicas, psiquiátricas, endocrinas, anatómicas, sociales y familiares. Hasta los fluidos gástricos se modifican durante el sueño, la temperatura corporal se regula en función del sueño, las experiencias vividas se integran finalmente a nuestra realidad a través del sueño, de dormir.

Al ir más allá, a la explicación fisiológica,  hay dos fases conocidas del sueño: el sueño REM (Movimientos Oculares Rápidos por sus siglas en inglés) y sueño NO REM (Sin Movimientos Oculares). En el primero, el sueño REM, lo alcanzamos aproximadamente a los 90 minutos de habernos quedado dormidos, es sueño profundo donde podemos movernos, sobre todo los ojos, donde tenemos ensueños. Su importancia radica en que en esta fase se considera que se consolida el aprendizaje, se establece la armonía cerebral con las nuevas experiencias vividas. 

Explica el médico internista Rubén Padilla Namías que: “por eso un niño o joven tendrá más episodios de este tipo que un adulto y un adulto más que una persona de la tercera edad”. Es un mecanismo fisiológico y de integración. Durante nuestro tiempo de vigilia estamos expuestos a millones de estímulos que entran por nuestro sentidos y que de la mayoría ni nos percatamos conscientemente.

“El tiempo de sueño integra y selecciona al parecer”.

Esta fase de sueño se alterna perfectamente con otra fase, la llamada NO REM, más relajada, más superficial, cuya importancia radica en que se considera que es donde se producen los procesos de reparación celular de nuestro organismo, la recuperación y almacenamiento de energía. Esta es la etapa donde baja la frecuencia cardíaca y la presión arterial en un ciclo circadiano. 

Cambia la composición de las secreciones gástricas, se redistribuye el flujo sanguíneo. Se almacenan unos y liberan otros neurotransmisores. Es una fase indispensable. “Por esto, ambas fases se complementan y son fundamentales para nuestro equilibrio integral”, juzga Padilla Namías.

_ ¿Qué es lo deseable para el bienestar?

_Lo deseado es el equilibrio, la armonía. Es óptimo que nuestro sueño nocturno se alterne con un día de actividad plena, enérgica. Indudablemente para tener un día de actividad enérgica, además de tener nutrientes para la energía, es necesario estar “enamorado”, quiero decir: tener una meta o propósito personal que nos mueva, que nos estimule internamente. 

Una meta definida es ese: ¿para qué debemos estar activos?, y en algunos casos nos puede quitar el sueño sanamente o hacer que con menos tiempo nos sintamos satisfechos. Esta es una de las cosas importantes que nos permitirán lograr ese equilibrio entre el descanso pleno y la actividad.

Hay que enfocar la necesidad y la importancia de lograr un sueño reparador y de tener un día lleno de energía y bienestar, donde el bienestar es el resultado de la armonía que debe existir entre mi ser con la naturaleza que me rodea, con todos los seres vivos y de la congruencia en mi vida. “Solo un sueño reparador es el buen comienzo y final de cada jornada”.

_¿El exceso de sueño y  la falta de sueño con qué están relacionados?

_ Si bien es cierto que el tiempo mínimo recomendado está alrededor de cuatro a cinco horas y que el óptimo recomendado es de ocho horas, no existe un criterio que pueda aplicarse a todos. Recordemos la singularidad e individualidad del ser humano. Y recordemos también que el tiempo “necesario de sueño” no sólo se relaciona con la necesidad fisiológica, sino que muchas veces, el exceso de deseo de dormir se relaciona con una carencia, con la falta de algo, y ese algo puede ser el otro sueño que hablamos antes. 

También se padece la imposibilidad de dormir así se desee y  está relacionado con miedos, ansiedad o euforia. Es claro que existen patologías netamente orgánicas que alteran el sueño, todas deben ser descartadas cuando determinemos alteración del sueño, o alteración de la capacidad de dormir. 

Tipos de sueño/ bienestar 

Si está relacionado al bienestar: Existe el sueño de la situación fisiológica que generalmente se cumple por las noches, cuando nos desconectamos temporalmente de nuestro entorno porque nos quedamos dormidos. 

La otra se refiere al establecimiento de metas y definición de propósito que guíen y motive nuestro día a día. Indudablemente también es fundamental, más en los momentos que vivimos el Venezuela. “Este es el sueño que quita el otro sueño”, comenta Padilla. 

Hay un tercero que es el sueño del mundo onírico. También llamado ensueño. 

PERFIL:

 Rubén Ismael Padilla:  Es óptimo que nuestro sueño nocturno se alterne con un día de actividad plena, enérgica. 

Rubén Ismael Padilla Namías

  • Médico especialista en Medicina Interna, egresado de la Universidad de Carabobo (1994)
  • Jefe de Residentes del postgrado de Medicina Interna del hospital “Ángel Larralde”, Valencia, estado Carabobo, año 1992-1994
  • Docente de la UNEFM (1994-2015)
  • Subdirector del del HUCAVG (2001-2002)

COORDENADAS: 

@RubenpadillaNam (IG y twitter)

Etiquetas

Publicaciones relacionadas

Botón volver arriba
Cerrar
Cerrar