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Opinión| Animales en la Biblia: La Paloma

Este es el animal que en Las Escrituras fue escogido para representar al Espíritu Santo.


A la Paloma se la menciona en la Biblia 32 veces, es un ave con un excelente sentido de orientación, antes del telégrafo, el teléfono, e-mail, las telecomunicaciones y la revolución digital, ya existían las palomas mensajeras, se cree que la primera paloma mensajera levantó su vuelo hace unos 5.000 años.

La paloma es tímida, mansa y apacible, el sonido que reproduce es similar a un arrullo o llanto. El significado del nombre Jonás es paloma.

Este es el animal que en Las Escrituras fue escogido para representar al Espíritu Santo.

¿Por qué la paloma representa al Espíritu Santo? El Espíritu Santo es apacible y quieto, de hecho se le llama el consolador (Jn.14:26); al interceder entre el Padre y nosotros lo hace con gemidos indecibles (Rm.8:26); como la paloma mensajera, trae a nuestra mente el mensaje de la Palabra de Dios.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Jn.14:26).

Pero quizás la comparación más sorprendente entre la paloma y el Espíritu de Dios es que en ambos casos, llega
un momento cuando no regresan más al hogar; en cuanto a la paloma no es que no consiga el camino de regreso a casa, es simplemente que no quiere regresar; y en el caso del Espíritu Santo, es que de tanto rechazarlo, no regresa más a nuestra vida (Gn.8:8-12); es a lo que la Biblia llama el pecado imperdonable.

“Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia será perdonado a los hombres; mas la blasfemia contra el Espíritu no les será perdonada” (Mt.12:31).

La blasfemia contra el Espíritu Santo, o sea el pecado imperdonable, consiste en la resistencia progresiva a la verdad, y culmina en una decisión final e irrevocable en contra de ella, hecha deliberadamente y sabiendo muy bien que al proceder así se está escogiendo seguir una conducta propia que se opone a la voluntad divina.

La conciencia está cauterizada por la resistencia continua a las impresiones del Espíritu Santo y quien está en esa situación difícilmente comprende que ha hecho la decisión fatal. La persona que se siente temerosa de que pudiera haber cometido el pecado imperdonable, en ese mismo temor tiene la evidencia concluyente de que no lo ha cometido.

Se le llama a este acto el pecado imperdonable no porque Dios no esté dispuesto a perdonar, sino porque el que ha cometido este pecado no tiene deseo de ser perdonado. Tal deseo es imprescindible para alcanzar el perdón.

La persona que ha cometido el pecado imperdonable ha cortado la comunicación con el cielo a fin de no ser molestada más por las advertencias y las admoniciones del Espíritu Santo. Son personas que han decidido continuar su vida sin Dios.

Quisiera ilustrar esta idea con dos personajes de la Biblia, ambos discípulos de Jesús; el primero de ellos es Judas, el traidor; por tres años y medio acompañó al Señor Jesús en su ministerio terrenal, recibió la influencia divina, predicó, sanó, echó fuera demonios, pero esto no le bastó, terminó rechazando la voz del Espíritu, acabó con su vida después de entregar a Jesús, el apóstol Pedro describe este terrible acontecimiento, “y (Judas) era contado con nosotros, y tenía parte en este ministerio.

Este, pues, con el salario de su iniquidad adquirió un campo, y cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron” (Hech.1:17,18). El otro es Juan, el hijo del trueno (Mr.3:17); rencoroso (Lc.9:51-54); orgulloso (Lc.9:49,50); ambicioso y codicioso (Mt.20:20,21), pero este último sí estuvo dispuesto a recibir el Espíritu en su corazón y como resultado todo su ser fue transformado, al final fue conocido como el discípulo amado.

¿Cuál fue la diferencia entre ambos discípulos? ¿Qué determinó el final de sus vidas? Juan y Judas representan a los que profesan ser seguidores de Cristo.

Ambos discípulos tuvieron las mismas oportunidades de estudiar y seguir al modelo divino. Ambos estuvieron íntimamente relacionados con Jesús y tuvieron el privilegio de escuchar sus enseñanzas.

Cada uno tenía graves defectos de carácter, pero mientras uno en humildad aprendía de Jesús, el otro reveló que no era un hacedor de la Palabra, sino solamente un oidor.

Jesús Martínez, Lcdo. en Teología, Magíster en Teología Pastoral.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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