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Si el niño tiene una rutina diaria no “se aburre”

La psicopedagogo Paola Bracho y la pediatra Yelina Arcaya coinciden en la importancia de escuchar a los niños y crearles una rutina diaria para que se sientan involucrados en las actividades del hogar, y no sientan ansiedad en medio del encierro por la pandemia, al tiempo que los padres cuidan su alimentación. 


La frase «estoy aburrido» que suelen decir los niños, parece haber tomado mayor fuerza en lo que va de pandemia, debido al confinamiento que sorpresivamente les tocó vivir desde hace más de un año cuando fueron detectados los primeros casos de coronavirus en el país. 

Pero está «aburrido» ¿Por qué? La psicopedagogo con 16 años de experiencia, Paola Bracho, explica que si bien los más pequeños de la casa «han respondido favorablemente» a esta situación, el niño ahora «se aburre más porque ya no tengo la dinámica de ir a la escuela; porque no tengo una estructura en el hogar; porque no puedo salir a jugar con mis amiguitos no puedo salir a los centros comerciales como antes; porque todo en la casa es hacer tareas y mamá y papá se la pasan molestos porque tuvieron que confinarse, no hay agua, no hay gas y no juegan conmigo; todo eso para los niños se resume en ‘estoy aburrido’ y recuerden que a ellos nadie los preparó para vivir esta situación, sobre todo en los hogares donde existen niños con algunas condiciones específicas, trastornos de aprendizaje o con problemas de conducta”, explica la además licenciada en Educación con Magister en Orientación Educativa.

Paola Bracho: “La familia sí es un modelo y una fuente de inspiración para los niños”.

—¿Cómo eliminar la palabra aburrimiento de su vocabulario?

—Toca ingeniárselas y generarles estructuras de rutinas, es decir, decirles que aunque no están asistiendo al colegio de igual forma nos vamos a levantar temprano porque tenemos un horario para planificar las tareas, otro para ayudar con los quehaceres de la casa, otro para jugar y otro para la siesta por ejemplo, esto les va a dar seguridad y van a responder favorablemente. También podemos destinar algún espacio para ellos los días de flexibilización con las medidas de bioseguridad, lugares donde no haya aglomeración y al aire libre como la playa o algún parque, esto por supuesto dependiendo de las necesidades y las dinámicas de cada hogar.

Cuidado integral 

Adicional a esto, para proteger la salud del niño y garantizarle calidad de vida, la pediatra puericultor Yelina Arcaya hace énfasis en su cuidado integral partiendo por una buena alimentación, “balancear tanto alimentos deseados por ellos como los que deben comer así no les guste; debemos ingeniárnosla para introducir, así sea de manera disfrazada, vegetales y proteínas en su dieta, que es lo que va a ayudar a fortalecer su sistema inmunológico”.

—Si el niño dice «no quiero comer», ¿Necesariamente es malcriadez o señal de que está enfermo?

No, ellos pasan por muchas etapas y la selectividad es una de ellas, a veces ellos no quieren comer lo que está en el plato, sino lo que a ellos le gusta; unos días comen poco, otros comen mucho; ellos autoregulan las necesidades que tengan de acuerdo al requerimiento calórico por el gasto de calorías que hayan tenido, entonces no necesariamente tiene que estar enfermo, son etapas normales, fisiológicas de todo prescolar y todo escolar que ocurren durante su crecimiento. 

Asimismo, como parte de su cuidado integral, Arcaya exhorta a los padres a fortalecer la alegría porque “si estamos alegres tenemos un sistema inmunológico fuerte, pero si estamos tristes estará débil; por lo tanto, es importante escuchar a nuestros hijos, dedicarles unas dos a tres horas diarias, jugar con ellos, activar nuestro ingenio y creatividad para que ellos se sientan alegres y tomados en cuenta”. 

—¿Cuál es la importancia de la hidratación y el tener sus vacunas al día?

—Hay que enseñarles lo importante que es el agua para liberar las toxinas, los niños son muy inteligentes y siempre que les expliquemos todo, ellos nos entienden. Además, es importante hacer énfasis en su vacunación, porque los niños no están asistiendo rutinariamente a su control de niño sano y es importante tener como cabecera al pediatra que te orienta, que te dice cómo debe ir su peso y su talla, cómo debe estar su desarrollo psicomotor al día y por supuesto su esquema de vacunación. Las vacunas más que evitar enfermedades evitan complicaciones, por eso es sumamente importante mantenerlas al día porque nadie se escapa de contraerlas. Solamente con la prevención es que podemos ayudarnos y aunque ciertamente muchas vacunas no son públicas, y los padres deben hacer un esfuerzo para costearlas por la parte privada, la prevención es la mejor inversión, se gasta menos en una vacuna que en una enfermedad.

Yelina Arcaya: La pediatra exhorta a los padres a cuidar la salud de sus hijos de una manera integral, partiendo por una buena alimentación.

—Tanto encierro puede generarles ansiedad y deseos de comer dulces, ¿Hay que limitarles la ingesta de azúcares para evitar su hiperactividad?

—Aunque al niño que ya ha probado el dulce no se le puede quitar del todo, es inevitable que nos pidan una galleta o un caramelo, hay que hacerles entender el beneficio de las frutas sobre todo, entonces pueden balancear las meriendas con galletas y chocolate con ensaladas de frutas, gelatinas y compotas naturales. La manera de evitar que entren en hiperactividad por azúcar es drenar la energía que ellos tienen con juegos o actividades en casa, por ejemplo, un día mamá y bebé pueden inventarse hacer unas galletas y de esa manera lo complacemos con el dulce, estamos compartiendo con él, se siente involucrado y al mismo tiempo está drenando energía porque está haciendo algo; otro día hacen una ensalada de frutas y así estamos balanceando su alimentación.

»Ciertamente tampoco podemos limitarles carbohidratos y harinas porque son importantes para su crecimiento, pero ya cuando llegamos a los excesos es cuando pueden convertirse en poco beneficiosos para la salud de ese bebé.

Otra manera de evitar que el niño sienta ansiedad es involucrarlo en las actividades del hogar, “que en las mañanas, por ejemplo, el niño se encargue de colocar las servilletas en la mesa para el desayuno y así irles haciendo su rutina para el resto del día”, acotó la pediatra.

Recomendaciones generales: 

-Escucha a tus hijos.

-Planifica actividades que puedan desarrollar en casa, sobre todo durante las vacaciones.

-Preséntales un calendario donde visualicen lo que harán durante el mes.

-Prepáralos para el inicio del nuevo año escolar.

Juego e hidratación:

-Coloca un reloj e indícales a tus hijos que cada vez que suene, deben tomar agua.

-Mediante juegos, lectura o gráficos explícales por qué también deben ingerir alimentos que aportan líquido al cuerpo como sopas y jugos.

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