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No hay suficiente generación para atender demanda eléctrica

"Hay un déficit estructural que se calcula en más o menos unos 10.000 a 12.000 megavatios", aseveró el ingeniero Juan Carlos Carlos Rodríguez.

 A juicio del ingeniero electromecánico y especialista en Energía de Respaldo y Autosuficiencia Eléctrica, Juan Carlos Rodríguez, quien tiene más de 30 años de experiencia:  “no hay suficiente generación para  satisfacer la demanda eléctrica del país ya que tenemos un déficit estructural de por lo menos unos 9.000 a 10.000 megavatios, y eso hace necesario lo que es el proceso de administración de carga o de racionamiento para poder atender a la totalidad del país”.

Juan Carlos Rodríguez, experto en la materia, detalla todo en cuanto al sistema eléctrico nacional. Foto: Cortesía

En entrevista exclusiva con Nuevo Día, Rodríguez explica que el Sistema Eléctrico venezolano para la generación de electricidad se compone básicamente de dos componentes: el termoeléctrico y el hidroeléctrico.

Hay en el país más o menos unos 36.000 megavatios de los cuales 19.000 son más o menos termoeléctricos y 17.000 son hidroeléctricos. Hay un parque eólico que no llega a 98 megavatios, pero están fuera de servicio y es como que no existiera. La matriz energética para electricidad en Venezuela es 46% hidroeléctrica y 52% termoeléctrica”, especificó.

Consultado sobre las deficiencias del servicio, explica que de esos 19.000 megavatios termoeléctricos, prácticamente 90% están fuera de servicio; a lo sumo 1.500 o 1.800 megavatios que están operacionalmente activos de acuerdo a las estimaciones que hacen los ingenieros a falta de data oficial de Corpoelec.

Apagones desnudan las fallas

“La falta de generación termoeléctrica quedó demostrada en los apagones del 2019 donde prácticamente se quedó el 90% del país a oscuras por casi 5 días o más porque hubo una falla en Guayana y en el sistema interconectado de alta tensión. Pero esa falla debería ser absorbida o respaldada por las plantas termoeléctricas, pero al no estar estas en funcionamiento, quedó en evidencia que el parque termoeléctrico no podía responder ante una coyuntura del sistema de generación hidroeléctrica o sistema de transmisión por lo cual el país se quedó a oscuras”, expresó.

Según el experto, “esa falta de generación termoeléctrica le da un déficit muy importante a lo que es el Sistema Eléctrico Nacional que le produce una dependencia a todo lo que el sistema de generación hidroeléctrica del río Caroní (Guri, Macagua y Caruachi), y además, de los sistemas de transmisión de alta tensión que es lo que llamamos sistema eléctrico interconectado nacional”.

Los sectores más perjudicados

Refiere que al depender casi exclusivamente de la energía que se produce en Guayana a través del sistema eléctrico interconectado a todos los rincones del país, se tiene que trasladar grandes paquetes de energía desde el sitio de generación en Guayana hasta los sitios de consumo.

Agrega los sectores llamados colas de sistema que están al final como son Zulia, Táchira, Barinas, Nueva Esparta, Vargas y Punto Fijo que son los que están más alejados, y son los que tienen las peores condiciones porque van a recibir toda la cadena de eventos que pudieran generarse aguas arriba y desde los sistema de generación, de transmisión y por supuesto todos los sistemas de distribución nacional. Por eso es que normalmente los sistemas más afectados son los que están más lejos de Guayana”, aseveró.

Asegura que “hay un déficit estructural que se calcula en más o menos unos 10.000 o 12.000 megavatios. Para el año 2015 la demanda era cercana a los 18.000 y 20.000 megavatios, y al tener actualmente disponibles unos 10.000 a 11.000, tenemos unos 9.000 megavatios de déficit y esa es la razón por la cual hay que racionar o lo que Corpoelec define como administración de cargas, de manera que termina en la disyuntiva de: o le doy electricidad al Zulia o le doy a Barquisimeto, pero no da para todo el país”.

Apagones-es
Sectores más alejados de Guayana como Zulia, Táchira, Nueva Esparta, Barinas, Vargas y Punto Fijo, son los que más afectados. Foto: Cortesía

Racionamientos inevitables

Producto del déficit, vienen el racionamiento administración de carga que busca darle luz a cada región. “Esa es la razón por la cual se hacen racionamientos por sectores diferentes y horas diferentes, y por ondulaciones diferentes a lo largo y ancho de Venezuela, menos en Caracas que es una especie de burbuja eléctrica donde se trata de que se vaya lo menos posible, lo que va en detrimento del resto del país”.

Considera el ingeniero Juan Carlos Rodríguez que a propósito de la pandemia el consumo eléctrico ha disminuido muchísimo porque todos los grandes consumidores industriales y comerciales están prácticamente  apagados o trabajando a muy poca capacidad. No obstante, se están presentando problemas de fluctuación de voltaje y variaciones de voltaje que la gente llama bajones importantes, lo que quiere decir que el sistema está requiriendo más energía de la que el sistema eléctrico le puede aportar.

“El sistema, en las fluctuaciones que se están presentando, lo que está indicando es que está pidiendo energía pero el sistema eléctrico no es capaz de entregarla. Esa fluctuación es producto de un aumento de la demanda; de ahí derivan los bajones y fluctuaciones que se sienten en todo el país”, dijo.

Refiere que esta es una situación cuyas causas son estructurales y no van a variar sino se consiguen soluciones estructurales.

Si estamos trabajando solo a nivel de las consecuencias y no de las causas, por supuesto nunca vamos a resolver el problema y debemos tener presente que a medida que vayan aumentando las temperaturas o incorporando a la demanda sectores que estaban apagados porque estaban cerrados como industriales o comerciales o se incremente el teletrabajo, ese aumento del consumo residencial influye”, opinó.

Situación puede empeorar

Rodríguez advierte que en la medida que se vayan incorporando otros clientes de alto consumo energético como centros comerciales e  industrias, se van a comenzar a presentar mayores eventos de fluctuación o fallas porque el sistema eléctrico está demasiado limitado en cuanto a su generación.

Sobre cómo se encuentra Venezuela respecto a América del Sur y otros países, manifiesta que “estamos muy atrasados, en una especie de stand by  de construcción, de nuevas tecnologías y básicamente estamos viviendo de lo que ya se había construido hace 50 o 60 años porque todas las cosas que se han hecho estos últimos 25 años prácticamente están fuera de servicio. Lo que estaba funcionando de antes, que ahora no está funcionando, como es el caso de Planta Centro, Tacoa y otros centros de generación termoeléctrica”.

Según Rodríguez: «básicamente estamos viviendo de lo que ya se había construido hace 50 o 60 años». Foto: Wikipedia

Transición energética global

Explica que en  todo el planeta hay un proceso de transición energética debido a los acuerdos de París y convenios para descarbonizar el planeta con el problema del cambio climático y calentamiento global para reducir las emisiones de gases de efecto  invernadero.

La mayoría de países han asumido estas metas haciendo transiciones energéticas desde los combustibles fósiles hacia otras energías renovables más limpias y menos contaminantes del ambiente como son la solar, eólica, geotérmica, biomasa, hidrógeno entre otros.

Insiste en que Venezuela se ha quedado estancada en el problema,  inclusive teniendo tantas potencialidades de energía renovable como es la solar y la eólica, pese a contar con grandes espacios y zona donde instalarlas, además de la utilización de nuevas tecnologías para la utilización de geomasa o energía biotérmica, y por supuesto también la utilización de más combustibles fósiles pero gaseosos en vez de líquido como la sustitución del fuel oil por el gas con la que se lograrían menos emisiones.

Considera que es necesario terminar obras hidráulicas como Tocoma, represa que no se ha podido concluir a pesar de que traería un importante aumento de la capacidad hidráulica del país, junto a otras obras y áreas hidráulicas que se pudieran desarrollar.

¿Reparar o comenzar desde cero?

Para Rodríguez es impreciso establecer cuánto se necesita para estabilizar el sistema eléctrico nacional, pues para ello habría que tenerse conocimiento de causa del estado de cómo están las instalaciones. Hasta ahora no es posible contar con un inventario o un diagnóstico real que permita cuantificar el monto que se necesita para recuperar el sistema eléctrico en la parte termoeléctrica, la parte hidroeléctrica, los sistemas de transmisión en alta tensión y todos los sistemas de distribución nacional.

Pero esa iniciativa pasa por una disyuntiva referente a que, si realmente vale la pena reparar algunas de esas instalaciones o comenzar el proceso de transición energética venezolano y desarrollo de nuevas tecnologías y energías renovables aprovechando el potencial que disponemos.

Estamos en una etapa donde no sabemos si reparar lo que está malo o comenzar una transición, comenzar de nuevo con energías limpias. Yo me decantaría por lo segundo. El planeta va en los próximos 30 años a la descarbonización utilizando energías limpias y renovables», subrayó.

El SEN “es frágil y vulnerable”

A propósito del tema eléctrico Nuevo Día también consultó al experto en materia energética y presidente de la Asociación Venezolana de Ingeniería Eléctrica y Mecánica del Colegio de Ingeniería de Venezuela (AVIEM), Winston Cabas, en el exilio desde hace dos años.

Este atribuyó las causas de los apagones y fluctuaciones a que el Sistema Eléctrico Nacional “es vulnerable y frágil porque depende del Guri y que esté  esté interconectado y depende de la línea transmisión. Al no haber mantenimiento, cualquier perturbación generará fallas en la red de distribución y de generación”, explicó.

En lo que respecta a las termoeléctricas,  considero que Petróleos de Venezuela Sociedad Anónima (Pdvsa) no está produciendo el diesel ni gasolina para que puedan operar, a lo que se suma la falta de mantenimiento lo cual es consecuencia de la fuga de talentos que decidieron irse a otras latitudes debido a que los salarios son insuficientes y por tanto no hay suficiente mano de obra, salvo algunos trabajadores que calificó de héroes por mantenerse en la empresa a pesar de las precariedades y que las condiciones sociales y laborales no son las más óptimas.

En la opinión de Winston Cabas: «el Sistema Eléctrico Nacional es vulnerable y frágil». Foto: Cortesía

Lejos de la realidad 

A propósito de esta reseña periodística, valga recordar que el 5 de septiembre del 2008 en reunión con el Comité Central de Planificación del Sistema Eléctrico, el entonces presidente Hugo Chávez Frías, a raíz del apagón nacional que había ocurrido el lunes primero de ese mes, asumió la responsabilidad de la falla y prometió que para el 2011 “Venezuela tendría el mejor sistema eléctrico del Continente”.

Según Chávez “no deben ocurrir apagones”, al tiempo que anunció que trabajaban para que no volviesen a ocurrir. “Tengan la certeza de que estamos trabajando de día y de noche”, prometió el mandatario quien atribuyó el incremento del consumo eléctrico al aumento del poder adquisitivo de los venezolanos, al crecimiento del país, a las construcciones, viviendas, centros comerciales, silos, frigoríficos, escuela, ferrocarril… “todo lo cual consumía mucha energía”.

Mega-apagones

El ocurrido el 7 de marzo del 2019 a las 4:55 de la tarde es considerado el más grande apagón registrado en Venezuela al quedar 23 estados sin energía, además del Distrito Capital, lo que se atribuyó a una falla en la Central Hidroeléctrica Simón Bolívar presa de El Guri, estado Bolívar, el más grande del país. Hasta cinco días y una semana estuvieron algunas ciudades y estados sin fluido eléctrico, estimándose en 80% el total de la población afectada. En la capital tuvo que cerrarse el Sistema de Metro, principal transporte. También colapsó el servicio de telefonía celular y fija.

El 25 de marzo de ese año hubo otro apagón que dejó e penumbra 16 estados y el 29 del mismo mes, un tercer que dejó 23 estados sin servicio por hasta cuatro días, época para la cual los hospitales y centros asistenciales no estaban colapsados por la pandemia. El 22 de julio, hace dos años, hubo otro mega-apagón que se atribuyó a un “ataque cibernético”.

¿Nuevos apagones?

El opositor venezolano Marco Aurelio Quiñonez expresó en junio a través de su cuenta de Twitter que el país se encuentra en una cuenta regresiva respecto a un nuevo apagón nacional, mayor que el de marzo del 2019, según reseñó el portal API.

“Parece inminente que se produzca otro apagón a nivel nacional y esta vez será mucho más prolongado. Las repercusiones en medio de la pandemia y una escasez de combustible brutal, producto de la corrupción, serán mucho peores que en 2019″, advirtió.

De acuerdo con el Observatorio Venezolano de Servicios Públicos, más del 50% de los venezolanos valora de manera negativa el servicio de energía eléctrica, siendo las opiniones más desfavorables de Mérida con 78,8%, san Cristóbal 73,6% y Punto Fijo con 63,7%.

Justificaciones de cualquier tipo han salido a relucir, desde los más insólitos como ataque animales, otros como ataques cibernéticos, electromagnéticos y otra serie de sabotajes, hasta el hecho de la falta de inversión y mantenimiento, de combustible así como la fuga de talentos, y por su puesto las sanciones que alega el gobierno nacional.

En el caso del estado Falcón, el fluido eléctrico viene de Planta Centro, la planta termoeléctrica más grande en su tipo de Sudamérica y Centro América, creada para dar respuesta a las necesidades energética de Venezuela. Registros indican que inició operaciones en 1978 y tiene una capacidad instalada de 2.000 Megavatios.

La energía es aportada al Sistema Interconectado Nacional a través de las subestaciones: El Isiro, en el estado Falcón; Cabudare, en el municipio Palavecino del estado Lara y La Arenosa, en el estado Carabobo. Los principales apagones en el estado Falcón se dan por fallas en Planta Centro, según indicaron a Nuevo Día fuentes ligadas a la empresa Corpoelec.

La termoeléctrica «Josefa Camejo» en Paraguaná es una de las fuentes de energía del estado Falcón. Foto: Minci
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Gerardo Morón Sánchez

Periodista falconiano, a cargo de la fuente de sucesos, policial y judicial, también información general. Becario de la FNPI e Integrante de la Red Iberoamericana de Periodistas. Diario Nuevo Día "Periodismo que Integra".

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