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Los ciudadanos están llamados a transformar a Coro

A Coro hay que amarla profundamente para hacerla habitable y gobernable. “Si a Coro le quitan la C (y la sed) es oro”, estimulaba Monseñor Francisco José Iturriza.


El término ciudadano es un concepto que define la pertenencia de las personas a una nación. Normalmente, el concepto de ciudadano implica la convivencia en comunidad con otros ciudadanos quienes, en conjunto, integran la sociedad de un país.

Entonces se puede decir que son ciudadanos de Santa Ana de Coro aquellos que pertenecen, integran y conviven en esta ciudad y con la corianidad.

Sobre el papel de estos ciudadanos como gestores de gobernanza, ciudadanía y sostenibilidad consultamos a la Fundación Historiador Carlos González Batista, que se encarga de la defensa, promoción, rescate y recuperación del patrimonio coriano.

Resalta el abogado Alirio Oduber Garvett, presidente de esta fundación, que cuando la ciudad patrimonial cumple 494 años le exige a su patrimonio humano, a sus habitantes, a esos ciudadanos sedientos de grandeza y colmados de valores republicanos, reescribir su historia y reconstruir su pasado.

“Los ciudadanos, sobre todo los jóvenes, están llamados a impulsar una gran gesta histórica para devolverle con creces lo que tanto ella ha dado por nosotros”, expone.

Para gestar gobernanza y sostenibilidad es urgente rescatar los valores de nuestros antepasados y su historia. “Todos los habitantes deben entender que pueden dirigir y transformar esta joya que es nuestra ciudad”.

ABOGADO: Alirio Oduber Garvett, presidente (e) de la Fundación “Historiador Carlos González Batista”.

En lo que respecta a la historia recuerda que Venezuela se escribió con tinta y sacrificio coriano, esta importancia convirtió a la ciudad primada en la capital del territorio que más tarde sería distinguida con el nombre de Venezuela; “los primeros pobladores y constructores de la antigua ciudad jugaron un papel preponderante para que esta tierra ocupe un sitial de honor en la historia de la América”.  

¿Cómo ejercer ese rol ciudadano de gestor de gobernanza?

Tienen primero que servirla, pensar sobre ella para comprenderla, padecer con ella para amarla.   

Rememora Oduber Garvett un mensaje que Monseñor Francisco José Iturriza le dejó a los corianos: “A Coro hay que amarla profundamente para hacerla habitable y gobernable , sentirnos orgullosos de nuestro pasado histórico para que sobre esas bases ella se mantenga vivible, pujante, amada y soñada”.

En el año 1988, el empresario, promotor de la cultura, economía y del estado Falcón, Hermán Henríquez, cofundador de Cicaf, exhortó a “aunar voluntades, a eliminar el canibalismo y a actuar constantemente pensando siempre en el superior interés del progreso de (Coro) y Falcón”.

Y es que “si a Coro le quitan la C es oro”, afirmaba Monseñor Iturriza. Esa expresión también significa quitar la sed de amor, la sed de progreso, la sed desarrollo, la sed de organización para hacerla más gobernable, más vivible.

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