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Paciencia, constancia y apoyo

Para la psicóloga perinatal Alma Macedo, la lactancia materna “es más que dar alimento”, es un acto de amor y un proceso diferente en cada madre, por lo que el acompañamiento es primordial para no desistir y vencer todos los mitos que hay a su alrededor “que hacen que se vuelva una meta inalcanzable”.


De acuerdo con la psicóloga perinatal y consultora de Lactancia Materna certificada, Alma Macedo, actualmente se conoce más sobre los beneficios de la leche materna; cada vez son menos las madres que optan por no amamantar solo por decisión propia y quienes se ven inclinadas a desistir es por falta de apoyo social, incluyendo a sus médicos (ginecólogo y pediatra) y la familia (la crítica sobre si lo hace mal o su leche no es suficiente), pero también por la ausencia de una asesoría adecuada, creyendo que es normal que el proceso de lactancia “duela y sangre” o por el contrario, que “es muy fácil” y si no puedes, es porque “algo está mal en ti”.

Alma Macedo: “Las dificultades que se dan a lo largo de la lactancia son muchos, la mayoría rodeados de mitos que hacen que se vuelva una meta inalcanzable”.

Macedo recordó que por sí mismo, el puerperio (etapa que atraviesa la mujer después del parto) es un periodo difícil, ya que existen cambios hormonales importantes, sociales y emocionales, y la lactancia materna es uno de todos esos cambios que la madre debe aprender a vivir; un proceso que requiere de “mucha paciencia y constancia, pero sobre todo de mucho apoyo para vencer mitos, para que no duela, para que la madre se sienta motivada a seguir a pesar de lo complicado que pueda parecer; es un proceso que como todos, llegará a un punto en el que lograrán vencer los retos y gozarán de muchos beneficios tanto ellas como sus hijos”, expuso la además especialista en Educación para el nacimiento y acompañante de parto/cesárea, con radio de acción en México.

—¿Cuáles son esos beneficios que brinda la lactancia?
—La leche materna es por sí misma el alimento ideal para los seres humanos, contiene los nutrientes necesarios para el óptimo desarrollo, pero dar de mamar es más que dar alimento, es dar confort, abrazo, confianza, amor, es mirarse uno al otro y saber que ese lugar es seguro, es encontrar en mamá todo lo que necesita bebé para vivir. Además, dentro de los componentes de la leche materna también existen analgésicos naturales que reducen el dolor del bebé si es que está enfermo o tiene algún dolor, encontrando así el confort que necesita cuando se siente en
peligro.

—¿Cómo se forma ese vínculo entre madre e hijo?
—Desde el embarazo, si se lleva de una forma tranquila y adecuada, se comienza a crear el vínculo afectivo hacia un ser que crece dentro, pero es hasta el nacimiento cuando logramos percibirlo con todos nuestros sentidos, que el vínculo se establece. Cuando en la primera hora de vida se promueve el apego piel a piel y la lactancia, ayudamos de forma natural a tener una respuesta hormonal que genera oxitocina, la hormona del amor, que, entre otros beneficios, reduce el riesgo de hemorragia durante el parto o cesárea y ayuda a que salga la primera leche (calostro) para alimentar a su bebé.

»Es así como la lactancia desde el primer momento del nacimiento fomenta de manera natural el vínculo hacia ese nuevo ser que depende de la madre para vivir, adicional a que los rasgos del bebé y su aroma fomentan en la madre el enamoramiento que requiere para ser cuidado y protegido.

—¿Cómo esa conexión ayuda al niño e incluso lo prepara para el futuro?

—Cuando logramos establecer un apego seguro con nuestro cuidador primario, logramos tener más confianza en el desarrollo de nuestras habilidades, en la exploración de nuestro entorno para aprender de él y en nuestras relaciones interpersonales. Es por ello que resulta tan importante lograr hacer ese vínculo con la madre desde el embarazo y la lactancia, o con el cuidador primario en caso de que ésta falte. Muchas de nuestras limitaciones emocionales de cuando somos adultos se ven influidas por nuestra experiencia vivida en los primeros años.

—Hay mujeres que se sienten «malas madres» por no poder amamantar a sus hijos por razones médicas o porque no dan suficiente leche, entre otros motivos, ¿Cómo ayudarlas a no frustrarse?
—La frustración surge de dos posibles escenarios: no hay motivación suficiente para alcanzar la meta, ya que se ve rodeada de un ambiente que no fomenta la lactancia materna porque es «muy difícil» y «mejor da fórmula, es más fácil». O el extremo opuesto, la lactancia está sobre idealizada como algo que «cualquiera puede hacer» y que es «natural», y al darse cuenta que requiere tiempo para lograr alimentar adecuadamente al bebé, para que no duela, para que esté comiendo suficiente, etcétera, genera angustia en la madre sintiendo que todo el trabajo no está valiendo la pena.

»La mejor forma de ayudarlas es: primero, dejar de juzgar a una madre como buena o mala, cada una hacemos lo que en esos momentos nos es posible por el bienestar de nuestros hijos. Segundo, normalizar que no hay madres perfectas, todas tenemos derecho a cometer errores y sentir que podemos contar con alguien para corregirlos es mejor que tratar de ocultarlos. Tres, es completamente aceptable sentirnos cansadas, agobiadas o inseguras de nuestra maternidad, y si sentimos que nos está superando, podemos contar con apoyo psicológico o psiquiátrico que nos ayude a vencer esos episodios y hacerlos más llevadero.

Para la psicóloga, el apoyo de la madre en todos los aspectos es fundamental para empoderarla y darle la fortaleza que necesita para que disfrute de su maternidad.


La frase:

Dar de mamar es más que dar alimento, es dar confort, abrazo, confianza, amor, es mirarse uno al otro y saber que ese lugar es seguro.


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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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