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AN declaró el 31 de agosto Día Nacional de los Afrodescendientes

«Basta solo leer a la intelectualidad venezolana de la primera mitad del siglo XX, para ver como se expresaban del pueblo afrovenezolano”, dijo Monasterio.


La Asamblea Nacional declaró el miércoles 31 de Agosto, Día Nacional de los Afrodescendientes en sesión extraordinaria presidida por su presidente Jorge Rodríguez. 

El acuerdo fue propuesto por la diputada, Demetria Monasterio Vásquez, quien explicó que este acto reconoce la lucha de todos los afrodescendientes venezolanos, e insta al estudio para erradicar toda forma de discriminación racial.

Fue el 28 de diciembre de 2020 cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la resolución para proclamar el 31 de agosto como el Día Internacional de las Personas Afrodescendientes.

Para nadie es un secreto que el pueblo afrovenezolano, en estos 20 años, ha obtenido muchos más logros en el campo de su reconocimiento como parte constitutiva de la venezolanidad que los que tuvo en más de 500 años.

Dijo que “pasamos la primera mitad del siglo XX luchando para que se nos reconociera como parte importante de esta sociedad, para que se valoren todos nuestros aportes a la formación de esta República, basta solo leer a la intelectualidad venezolana de la primera mitad del siglo XX, para ver como se expresaban del pueblo afrovenezolano”.

También reflexionó acerca de lo sucedido en la última mitad del siglo XX, como resultado del trabajo de movimiento social afrodescendiente, si bien ha recogido el legado de los que nos antecedieron en esta lucha, se ha dado  el salto político, no solo al reconocimiento y manifestaciones culturales, sino además de reconocer al afrodescendiente como parte de una clase como pueblo luchador para que en estos últimos años se asuma y se acepte que en Venezuela hay discriminación racial.

Finalmente, expresó Monasterio que “Chávez con su capacidad de escucha nos oyó, nos entendió y asumió junto con el pueblo indígena al pueblo afrodescendiente, no por casualidad la oligarquía lo llamaba zambo, una manera de decirle que no era blanco y, si uno está parado en sus dos pies y con la cabeza bien puesta sabe que no se debe avergonzar sino más bien sentirse orgulloso de serlo”.

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