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Estas son las recomendaciones de la Ucab para quienes resulten electos

Los especialistas urgieron a la dirigencia a construir espacios de encuentro y reinstitucionalización que permitan generar políticas públicas que atiendan los problemas de salud, educación y empleo de la población.


Profesores e investigadores de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) presentaron este viernes datos sobre las necesidades sociales y económicas que deberán atender los gobernadores y alcaldes que sean elegidos el 21 de noviembre.

Al respecto, urgieron a la dirigencia a construir espacios de encuentro y reinstitucionalización que permitan generar políticas públicas que atiendan los problemas de salud, educación y empleo de la población.

Así lo señalaron en el foro «Regionales 2021: radiografía del país». Allí, cinco especialistas de la UCAB ofrecieron sus perspectivas sobre la situación del país en materia de pobreza, salud, empleo, educación e institucionalidad. Todo esto a partir de los resultados de la más reciente Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi).

Los especialistas que participaron fueron María Gabriela Ponce, socióloga e investigadora del Proyecto Encovi; Omar Zambrano, economista; Clemencia Abad, industrióloga y directora de la Escuela de Ciencias Sociales de la UCAB; Aiskel Andrade, directora del Centro de Estudios Regionales de UCAB Guayana, y Juan Berríos, doctor en Derecho, profesor de la Universidad del Zulia (LUZ) e investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UCAB.

Encovi de la UCAB

La Encovi de la UCAB de 2021 concluyó que el país padece un nivel de pobreza de ingreso que alcanza a 94,5% de la población.

Partiendo de estas cifras, Zambrano enfatizó que las situaciones no afectan a todos los ciudadanos de la misma manera. Por ello, consideró que se deben planificar políticas sociales focalizadas, según las necesidades de cada región.

«En teoría, el Estado debería ser quien diseñe las políticas nacionales de atención y generar cifras. Pero el Estado venezolano está en mora en muchos frentes: pobreza, educación, salud, protección social. Según la Encovi, la mayoría de los venezolanos somos pobres, pero no todos lo somos de la misma manera. Ese 94% de pobreza sirve para caracterizar la situación general, pero no para saber las condiciones específicas de las poblaciones. Hacen falta más esfuerzos de todos los niveles de gobierno para complementar los esfuerzos de la Encovi y tratar de darle más detalle y genuinidad a las políticas públicas y que éstas sean capaces de focalizarse en aquellas poblaciones con más problemas», expuso.

Centralización

Por su parte,  Aiskel Andrade aseguró que existe una política de centralización. Esta se refleja en una mayor deficiencia de servicios públicos en el interior del país. Además, opinó que se aprecia un desmantelamiento del Estado Social de Derecho.

«Encovi señala los componentes de la pobreza y condiciones de vida. Eso es una generalidad para todo el país. Sin  embargo, hay una fuerte tendencia centralista en Venezuela que explica que las condiciones de vida en Bolívar o Zulia sean peores que en Caracas», dijo.

Y añadió: «La inequidad  tiene una dimensión geográfica. En la medida en la que nos alejamos del centro de cada estado, donde hay menos población, se observan casos con dos o tres años sin agua, sin luz, sin servicios. Esto apunta a un desmantelamiento del Estado Social de Derecho y una incapacidad de construir políticas sociales eficientes de educación, salud, vivienda y condiciones de vida y bienestar que permitan el correcto funcionamiento del territorio».

Salud

María Gabriela Ponce, por otra parte, explicó que la esperanza de vida se redujo. También señaló que, de cada 1.000 niños nacidos, 25 mueren por las precarias condiciones del sistema de salud venezolano.

«La tasa de mortalidad infantil es un indicador sintético muy utilizado para captar las condiciones del sistema de salud y del entorno en el que viven las personas. Y esa tasa nos indica que la cifra se ha retrotraído a la incidencia que tenía hace 30 años. Las generaciones nacidas entre 2015 y 2020 van a vivir menos que los que nacieron a inicios en el año 2000.  Unas correcciones realizadas por las Naciones Unidas a las cifras oficiales de esperanza de vida de nuestro país establecen que la probabilidad pasó de 83 años a 66,6 años de vida para 2050», explicó.

Educación

Sobre el sistema educativo indicó que hay una creciente deserción escolar entre niños y jóvenes.

Según la Encovi más de 500.000 niños y jóvenes dejaron de estudiar en el último año. Al respecto, mencionó la urgencia de crear incentivos asociados a los estudios y pidió reconvertir a la escuela en el centro de las dinámicas de política social.

«Las razones de la deserción, en el caso de los jóvenes de entre 18 y 24 años, tienen su centro en la idea de que la educación ha perdido valor como mecanismo de movilidad social y el hecho educativo se ve afectado por todo el contexto adverso del país», expuso.

Y enfatizó que por ello se deben generar incentivos para que los niños y jóvenes vuelvan a las escuelas.

«Las escuelas municipales están directamente en manos de los alcaldes. Desde allí se pueden hacer cosas estratégicas. Las escuelas son el lugar por excelencia para llevar adelante políticas sociales que agarren a la población infantil, juvenil y a la familia. Hay que hacer jornadas y dinamizar a la escuela como un centro a partir del cual se pueden llevar adelante este tipo de iniciativas», consideró.

Por otro lado, Clemencia Abad señaló que las condiciones de empleabilidad en Venezuela presentan profundas deficiencias. Las cuales impiden que los ciudadanos se visualicen a futuro y esto impulsa la diáspora.

«La ida del país tiene un conjunto de razones. No hablamos siempre de falta de empleo, sino de falta de condiciones para el empleo. El concepto de calidad de empleo de la ONU aplicado a Venezuela demuestra que tenemos unas deficiencias muy profundas en seguridad social y problemas de empleo en el ámbito informal. Es importante considerar que la gente termina yéndose a trabajar en el exterior en cualquier cosa. Hay que trabajar entonces un asunto de construcción de constitucionalidad y de confianza. Las políticas públicas tienen que pensarse y reconstruirse en función de contar con generaciones de relevo», indicó.

Acuerdos

En cuanto a la institucionalidad, Juan Berríos, recalcó que las nuevas autoridades políticas deben trabajar en la restauración de la confianza en las instituciones.

«La desconfianza se refleja en las relaciones de los venezolanos y se reproduce en todos los ámbitos de la relación pública», indicó, al tiempo que consideró prioritario alcanzar acuerdos políticos y abrir espacios de debate.

«Lo más importante es lograr que las instituciones vuelvan a tener crédito en la población. Esa es una tarea muy difícil, que requiere acuerdos de orden político entre los distintos grupos que detentan y ejercen poder en Venezuela. Resolver la crisis requiere tener un contexto en el que sea posible deliberar sobre lo que vive el país. Aunque no nos queramos, tenemos que volver a sentarnos. Sin importar que existan desacuerdos políticos, religiosos o de cualquier tipo, la democracia genera las condiciones pare el diálogo y el acuerdo, en función de que las diferencias no cuesten vidas», apuntó.

Del mismo modo, consideró que se requiere de la participación de la sociedad civil  para un reinstitucionalización.

«Tenemos que superar la arbitrariedad en todas las esferas de poder», dijo.

Diálogo

El economista Omar Zambrano mencionó: «El diálogo político entre las élites no ha dado ningún fruto concreto y que, mientras eso no ocurra, existen pocas  posibilidades de que los nuevos gobernadores y alcaldes puedan hacer algo para superar los problemas que aquejan a las grandes mayorías».

Y agregó: «Hay que ser muy realistas con los venezolanos. Cualquier  autoridad surgida de un evento electoral, descansa su credibilidad, en primer lugar, en la confianza que los ciudadanos pueden tener del evento electoral que le dio origen a esa autoridad. Dadas las condiciones en las que está de institucionalización y falta de capacidades organizativas, técnicas y financieras, el nivel subnacional de gobierno tiene muy poca capacidad de responder a ninguno de los problemas. En este sentido, es realista decir que no va a haber una oferta local o regional que pueda solucionar algunos de estos problemas».

No obstante, aclaró que es imprescindible renovar a las autoridades de los distintos niveles de gobierno.

«Una de las carencias importantes que ha tenido el Estado venezolano es que descuida el hecho de que el diseño de políticas públicas requiere de expertos que las ejecuten. Hay que volver a tener la capacidad de diseñar políticas públicas efectivas a nivel nacional que sean efectivas. Para eso se necesita que el Estado cambie al elenco técnico y profesional. La nación ha perdido miles de años de capital humano en el sector público venezolano y el Estado tiene un gran vacío técnico para implementar políticas públicas», detalló.

María Gabriela Ponce coincidió en que la recuperación del país pasa por la recuperación de la confianza.

«Hay que construir reglas de juego claras y, sobre todo, respetar esas reglas de juego, comenzando por nuestra Constitución», concluyó la profesora de la UCAB.

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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