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“No hay otra vía” que el diálogo

A juicio de Enrique Ochoa Antich, la negociación en México es fundamental para poder superar la crisis política que atraviesa Venezuela, por lo que exhorta a las partes involucradas a mantenerse en la mesa de diálogo “e integrar a otros factores políticos, económicos y sociales”.


Todo proceso de diálogo por imperfecto que sea debe ser apoyado”. De esta premisa parte el dirigente opositor Enrique Ochoa Antich para referirse a la negociación que se desarrolla actualmente en México entre el gobierno y la oposición venezolanos. “Así que, aunque creo que es un escenario un poco excluyente, yo lo apoyo”, acotó.

A propósito, ha propuesto por escrito a los negociadores tanto del gobierno como del G4 Acción Democrática (AD), Voluntad Popular (VP), Un Nuevo Tiempo (UNT) y Primero Justicia (PJ)—, “que se agreguen los otros chavismos (que no están en el gobierno) y las otras oposiciones, y en particular un vocero sindical por el gobierno y otro por la oposición  y un vocero empresarial por el oficialismo y otro por la oposición para entrar a debatir lo que más importa: un Pacto Nacional Anti-inflacionario (cuyo proyecto también entregué al gobierno y las oposiciones) que recupere el valor de los salarios, las prestaciones y las pensiones. Aunque si lo analizamos bien, quienes negocian en México son los gobiernos de Venezuela y de Estados Unidos (EE. UU.), este último por intermedio del G4, como lo ha dicho el propio Departamento de Estado”, expuso el político fundador del Movimiento al Socialismo (MAS).

—¿Cómo ve los primeros resultados de las negociaciones?

—Me parecen positivos. Pero creo que hay un tema que debe ser central que es cómo combatir entre todos la inflación. Y me parece que hay dos medidas que deberían tomarse sin pedir nada a cambio: la liberación y la amnistía para todos los presos políticos civiles y militares por parte del gobierno, así como el levantamiento de todas las mal llamadas sanciones por parte de EE. UU., auspiciadas por el G4. Esto sería un buen testimonio de que están negociando en serio.

—¿Representan un avance y un primer paso para encaminar al país?

—Sí es un avance. Que un sector de la oposición que había escogido la vía de un cambio a la fuerza, del derrocamiento a la fuerza del gobierno, apelando a expedientes tan deleznables como auspiciar las mal llamadas sanciones y coquetear con una guerra civil o una invasión extranjera, claro que es un avance. Que el gobierno con realismo político comprenda que no tiene otra opción que negociar con el imperio y sus emisarios, es un avance. Que sea o no un primer paso para encaminar al país dependerá mucho de lo que pase en adelante.

Enrique Ochoa Antich: Con la decisión del G4 de participar en las elecciones de noviembre, se espera una mayor participación electoral.

—¿Cuál debería ser el siguiente tema a negociar?

Liberar a los presos políticos y levantar las sanciones. Luego creo que debe admitirse que el calendario electoral termina en las presidenciales de 2024. Y hay algo que yo he sugerido, y entregué un proyecto a la Asamblea Nacional: que se pacte por consenso una reforma a la Constitución para pasar a un régimen semi parlamentario que obligue a conformar un Gobierno de Emergencia y Unidad Nacional. Sólo un gobierno con participación de todos: izquierdas y derechas, trabajadores y empresarios, civiles y militares, etc., podrá sacar al país del pantano de destrucción en que se encuentra sumido.

—¿Qué le dice a los venezolanos que se sienten de alguna manera desesperanzados con el diálogo?

—Alguna gente dice que hemos dialogado mucho y que no se ha logrado nada. Y no es verdad: si sumamos los meses que hemos estado sentados dialogando, podremos contabilizar tal vez a lo sumo 2 años ¡De 23 años del chavismo en el poder! O sea, 2 años dialogando y 21 años en camorra permanente. La experiencia de negociación y transición democrática exitosa más corta que en el mundo ha sido, fue la de Sudáfrica con Mandela y duró ¡5 años! antes de su libertad y de convocar a elecciones. Nosotros no necesitamos tanto tiempo, pero en el diálogo no hay que esperar nunca resultados inmediatos.

»En todo caso, no hay otra vía. O nos entendemos, o seguimos sumidos en este lodazal paralizante y destructivo. Y como dijo el padre Arturo Sosa: «Si un diálogo fracasa, al día siguiente sólo queda una opción: volver a dialogar». A través del diálogo se salió de un régimen fascista como el franquismo en España, de una dictadura sanguinaria como la de Pinochet en Chile, de un régimen racista atroz como el apartheid (que masacró ¡566 niños en una tarde! durante una protesta en Sowetto), y ocho de nueve comunismos de Europa oriental transitaron a la democracia mediante la negociación y el voto, ¿Por qué no nosotros?

—¿Cree que los resultados de esta negociación repercutirán de alguna manera en la participación electoral en noviembre?

—Sin duda. El solo hecho de que se haya logrado que el G4 participe, influirá en una mayor participación electoral en noviembre. La dispersión del voto de la oposición puede hacer que el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) gane aún siendo minoría, como ganó con 30% en 2018 y con 26% en 2020. Pero la abstención será menor.

—¿Cómo ve los señalamientos del gobierno a la oposición de que busca “sabotear” el diálogo en México y viceversa?

—Hay sectores tanto en la oposición como en el gobierno que boicotean el diálogo. Cuando Leopoldo López pidió que la UE no viniese (afortunadamente no le hicieron ningún caso), estaba boicoteando el diálogo y la ruta democrática. Cuando Diosdado Cabello insulta y somete al escarnio público a voceros de esa oposición que está en México en su programa Con el mazo dando, cometiendo delito de odio, como lo denuncié en Fiscalía, ante la AN y el Consejo Nacional Electoral (CNE), está boicoteando el diálogo. Sólo cabe esperar que los sectores más democráticos y menos extremistas de ambos lados, aíslen a sus radicales y no permitan que ese boicot tenga éxito.

»Cuando dije antes que EE. UU. y el G4 deben cesar las sanciones contra Venezuela, eso implica regresar inmediatamente esos activos de Venezuela en el exterior al Estado venezolano, es decir, al gobierno de la República, al que queremos cambiar por una vía democrática, en paz y con soberanía, sí, pero que es el gobierno de Venezuela, el que se ejerce en Miraflores en la persona de Nicolás Maduro. Y creo que es evidente que los sectores más cerriles de VP en connivencia con el gobierno colombiano de Iván Duque y con sectores conservadores de EE. UU. y la Unión Europea (UE) buscan a como dé lugar, impedir el cumplimiento de esos compromisos.

—En medio de toda esta situación, ¿Cuál es su recomendación para los actores políticos que están sentados en la mesa?

—Nunca levantarse de ella e integrar a otros factores políticos, económicos y sociales.


La frase:

“Todo proceso de diálogo por imperfecto que sea debe ser apoyado”.

Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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