Opinión

Reflexiones, por Miguel Ángel Paz

«Cuando el país anda mal, los gobernantes abundan, pero el buen dirigente sabe mantener el orden». Pr. 24: 2.


No es el momento actual el más propicio para acusaciones y descalificaciones mutuas, es impertinente hacerlo entre miembros de la oposición venezolana tan dispersa y desbrujulada hoy.

Reflexiones

Más de ello lo importante son las reflexiones sobre la causa de la estrepitosa derrota, cuyas únicas afectadas son las grandes mayorías del país, donde campea el hambre, la miseria, el escepticismo y la desmoralización.

Esa reflexión debe abordarse serenamente como un acto de contrición sincero.

Y debe convertirla en la página pasada de un desatinado episodio que quedó impreso en el periódico de ayer.

Los resultados de las elecciones

Ningún analista nacional e internacional sensato y ponderado, concebiría que una fuerza política cada vez en franco descenso e inficionada moralmente, pero cohesionada y deseosa de seguir usufructuando el poder, pueda someter a un 85%.

Pero este está aislado, disperso, sin liderazgo sólido, actuando bajo la premisa del viejo título de la serie televisiva de antaño: «Perdidos en el Espacio».

No habría que convertirse en clarividente para otear que lo ocurrido.

Era percibido por una inmensa mayoría que nunca logró entender el ambiente dilemático de votar o no votar, respetable ambas posiciones.

Sumado a la multiplicidad de opciones y a la presencia de una constelación de siglas sin identificación conceptual, de ideas, proyectos y propuestas viables y creíbles.

Todo se convirtió en un torneo de slogans, jingles y atributos vedettistas de muchos candidatos.

La patria es lo primero

Es hora de pensar en la patria, en esos humildes y desposeídos, abandonados por el Estado obligado por Derecho Constitucional a garantizarles una vida digna.

Esto en un país privilegiado por la naturaleza por bienes minerales fósiles, ambientales y agropecuarios, envidiables por muchos países del universo.

Bolívar, el padre de la Patria, es un ejemplo de constancia, perseverancia y coraje para mantener un ideal libertario.

A pesar de los tropiezos y complicaciones, acompañado por una fuerza de hombres y mujeres a quienes convenció soslayando los riesgos de una cruenta guerra emprendida, logró el triunfo con un precio inconmensurable: la libertad y emancipación del país..

Los 3 grandes majaderos

Razón tuvo al invocar en una de sus pensamientos plasmados en el papel al afirmar que en la historia viva habrían 3 grandes majaderos:

El Nazareno que por predicar la verdad y lograr el propósito divino, fue objeto de burlas, reproches y persecuciones.

Todo esto hasta llegar a su predestinado y glorioso final, luego que su camino al calvario, cayó 3 veces y logró levantarse para conquistar el maravilloso logro colectivo de la vida eterna.

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El otro el personaje místico novelístico de Miguel de Cervantes en su inmortal Don Quijote de la Mancha.

Este logró enfrentar todos sus obstáculos imaginarios entre ellos los «molinos del viento», para desde allí transfigurar la tragedia de la vida humana.

Y tercero, él mismo, luego de resistir traiciones, atentados contra su vida, claudicaciones de terceros, sacrificios con grandes esfuerzos.

Entre ellos, su mayor hazaña épica: el cruce de los Andes entre otras hasta lograr la victoria final para luego morir fuera de la Patria a la que tanto honró, pobre, abandonado por muchos amigos y perseguido por sus enemigos.

El aprendizaje

Nosotros, simples mortales, amantes de nuestra patria, no podemos menos que copiar la persistencia de los 3 majaderos, en el esfuerzo que permita eludir odios, rencores, pases de factura.

Debemos conjurarlos, exorcizarlos de nuestras vidas, considerarlos como las última postas con obstáculos de nuestro camino.

Nunca vislumbré en el camino recorrido desde el encuentro de mi vocación política y el modesto haber de mi pasado.

A pesar de algunos necesarios tropiezos para fortalecer mi sentido de lucha y de encuentro con quienes pensaban distinto a mi.

Y eso me condujo a encontrar un país tan maravilloso espiritual, moral, religioso y patriótico amante de su valores, como el nuestro.

Por ello no logro entender cómo hemos llegado a una encrucijada de esta naturaleza, sumidos en una honda confrontación fraternal.

Desajustes sociales

Duele en el alma pensar que el país se nos haya ido de las manos, descuidando lo medular para atender lo trivial, lo intrascendente, lo doméstico, superfluo.

Vivimos una época convulsionada, en la cual los desajustes sociales constituyen una realidad incontestable y retadora, ponen en evidencia esos desajustes, desvalorizaciones topográfica de la miseria.

Otrora los desposeídos formaban comunidades en extramedio o localizados en despoblados, visitados cuando sólo por quienes iban a su encuentros llevados por la curiosidad o movidos por la sensibilidad cristiana.

La realidad venezolana

Hoy a nuestro lado, los encontramos recogiendo y consumiendo restos de comida dentro la basura o en su empeño de recoger latas o de cartón para proteger sus viviendas.

Y prevaleciendo entre ellos el hacinamiento, promiscuidad, alcoholismo y prostitución.

Además de niños de la calle que observamos limpiando parabrisas en las esquinas de los semáforos o convertidos en huelepega en oscuros rincones.

Hoy a pesar de la cacareada Misión Vivienda o cajas Clap, entregadas en forma manipulada e impúdica, la miseria con presencia socarrona los exhibe como trofeos de un andrajoso triunfo.

Y es que cada día se ensancha milimétricamente el contraste entre quienes tienen de sobra y entre quienes nunca han sabido en que consiste tener algo.

«Los techos de cartón» y «Los Rupertos» de Alí Primera, siguen cobrando vida en la Venezuela de este tiempo.

Protestas

El malestar se traduce en ocasiones en manifestaciones callejeras espontáneas o protesta tumultuosa desposeida de liderazgo o de formalidad.

Y es que el firmamento social de la Venezuela de estos tiempos pareciera formarse nubarrones que es preciso disipar si no se quiere asistir a un tornado de grandes proporciones.

Revisión de la oposición

No es posible denunciar este ambiente y conformarnos con describirlo como enfermedad muy aguda en fase terminal, es preciso de hacer frente en lo que nos corresponde actuar.

El sistema social y político que dirige al país tenemos que sustituirlo con profunda revisión.

Para ello se requieren nuevos rostros no contaminados, nuevos ideales, proyectos con energía esperanzadora.

Todo se puede revertir con fe, buena voluntad, optimismo y para los creyentes, confianza en Dios.

Adiós a los personalismos

Es tiempo de despojarnos de los personalismos, de la autosuficiencia, la arrogancia, la altanería inútil. El tiempo y el país no lo perdonarán.

Son necesarias las palabras alentadoras que solía expresar en cada puerto un extraño navegante de leyenda.

Quien izó velas y juró con el viento y la noche como testigos, que no estaría de vuelta hasta descubrir los múltiples secretos guardados por el mar.

Culmino con una maravillosa expresión del magistral pensador y poeta mejicano, Octavio Paz, cuando exclamó:» La victoria es transitoria, la derrota es efímera.

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Anailys Vargas

Periodista y Msc. en Gerencia de RRHH. Actualmente, editora de la versión impresa y digital del diario Nuevo Día.

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