Opinión

Sólo Dios conoce los secretos más íntimos del corazón

Sólo Dios conoce los secretos de los hombres, este conocimiento es producto de su omnisciencia.


Hace un tiempo me encontré con un secreto que me llamó poderosamente la atención, “Lámpara de Jehová es el espíritu del hombre, la cual escudriña lo más profundo del corazón” (Pr.20:27). Dios todo lo sabe.

Él te conoce mejor de lo que tú mismo te conoces, nada se le escapa, Él alumbra en nuestro interior para conocer lo que nadie ni se imagina pueda existir en lo más profundo del corazón.

Diariamente deberíamos hacer un análisis de nuestra vida privada e íntima para presentarnos limpios delante de Aquel que todo lo escudriña.

Así es, sólo Dios conoce los pensamientos de los hombres, este conocimiento es producto de su omnisciencia, pero este conocimiento en nada interfiere en el libre albedrío del hombre.

Dios no sólo conoce lo que hay en lo más profundo de nuestro ser, sino que además conoce todo intento
de los pensamientos, es decir, conoce la intención del pensamiento antes de que éste llegue a concretarse en nuestra mente.

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“Y tú, Salomón, hijo mío, reconoce al Dios de tu padre, y sírvele con corazón perfecto y con ánimo voluntario; porque Jehová escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos” (1Cron.28:9).

“Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; Has entendido desde lejos mis pensamientos” (Sal.139:2).

Este conocimiento es de sola prerrogativa divina, y ¡alabado sea Dios por esto!

Ya que, Satanás no tiene tal facultad, si la tendría nos “desnudaría” delante de todos y de seguro no tendríamos esperanza de salvación.

El relato de la caída del hombre, la historia de Job y las tentaciones de Jesús en el desierto, nos ayudarán a ilustrar lo que quiero decir.

En la conversación que Satanás sostuvo con Eva, podemos notar que lo que hizo fue torcer lo que Dios había dicho, esto con el fin, de poder manipular la decisión que la mujer tomaría.

“¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto?” (Gn.3:1);

“Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis” (v.4);

“sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal” (v.5);

Satanás en ningún momento conoció el pensamiento de Eva; sólo intuyó y la llevó al terreno al cual él quería.

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En el caso de Job, encontramos detalles interesantes: Dios sabía perfectamente quién era Job, Satanás creía conocerlo.

Satanás pensó que proporcionándole sufrimiento a Job, éste renegaría de Dios; lo atacó pensando que tendría éxito en su misión, este hecho demuestra que no conocía los pensamientos de Job, sólo colocó situaciones alrededor de él para que su cometido se cumpliera, pero falló.

“Y Jehová dijo a Satanás: ¿No has considerado a mi siervo Job, que no hay otro como él en la tierra, varón perfecto y recto, temeroso de Dios y apartado del mal?” (Job.1:8).

En las tentaciones que proporcionó Satanás a Jesús en el desierto podemos deducir lo siguiente: Satanás sabía que Jesús tenía hambre, es obvio, el Señor había ayunado 40 días; así que lanzó su primera piedra, “Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan” (Mt.4:3).

En esta primera tentación presenta la duda en la mente del Salvador, la cual se une con la circunstancia de una necesidad física. En la segunda, nuevamente tuerce Las Escrituras y la une con la presunción.

En la tercera, ofreció riquezas (ante este ofrecimiento muchos sucumben), a cambio de adoración.

En estas tentaciones, Satanás demostró no conocer los pensamientos de Jesús, sólo utilizó algunas estrategias, que según él, darían resultados, pero en todas falló.

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En conclusión, Satanás no conoce nuestros pensamientos, esto nos proporciona cierta “ventaja” a la hora de enfrentar las tentaciones; el enemigo sólo intuye y nos presenta un ambiente lleno de circunstancias adversas, las cuales, usa a su favor.

Él sabe dónde somos vulnerables, pero “Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón” (1Sam.16:7).

Sólo “Él (Dios) conoce los secretos del corazón” (Sal.44:21);

“Jehová conoce los pensamientos de los hombres” (94:11); sólo Él conoce sus designios y el designio de los hombres, “Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

Más argumentos

Porque ¿quién de los hombres sabe las cosas del hombre, sino el espíritu del hombre que está en él? Así tampoco nadie conoció las cosas de Dios, sino el Espíritu de Dios” (1Cor.2:10,11).

Sólo nos resta presentar una mente limpia, renovada y santificada en el temor de Dios, “Escudríñame, oh Jehová, y pruébame; Examina mis íntimos pensamientos y mi corazón” (Sal.26:2).

Si en algún momento piensas que Dios no está al control recuerda: “Como son más altos los cielos que la tierra, así son mis caminos más altos que vuestros caminos, y mis pensamientos más que vuestros pensamientos” (Is.55:9).

Dios nunca va a utilizar este conocimiento para juzgarnos ni condenarnos, sino para salvarnos, porque “a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien” (Rom.8:28);

El Señor Jesús, “no tenía necesidad de que nadie le diese testimonio del hombre, pues él sabía lo que había en el hombre” (Jn.2:25)

Por lo tanto, no tenemos de qué preocuparnos, Dios sabe lo que es mejor para nosotros, al igual que Job descansemos en su soberanía y como Jesús respondamos con un escrito está.

“Él (Dios) revela lo profundo y lo escondido; conoce lo que está en tinieblas, y con él mora la luz” (Dn.2:22); descansa y confiemos en la omnisciencia de Dios.

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Josmary Escalona

Periodista principalmente de la fuente política que también hace diarismo, entrevistas y trabajos especiales sobre temas que la población desea conocer.

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