Durante el 61.º Consejo de Derechos Humanos de la ONU, el canciller Yván Gil denunció que Venezuela enfrenta una «agresión multiforme». En nombre del presidente Nicolás Maduro y de la presidenta encargada Delcy Rodríguez, el diplomático alertó sobre la politización del sistema multilateral; asimismo, ratificó la disposición de Caracas al diálogo diplomático con Estados Unidos.
Gil afirmó que la imagen de Venezuela como Estado infractor se construyó sobre informes sesgados. Según el ministro, esta estrategia no fue un debate jurídico, sino una operación política que derivó en el congelamiento de activos nacionales y en la criminalización de la migración.
Respecto a los ciudadanos en el exterior, el canciller calificó de vergonzosas las prácticas de xenofobia. Denunció, además, la existencia de centros de detención degradantes y traslados forzosos. “Todo esto ocurrió ante los ojos del mundo y de la burocracia internacional”, puntualizó.
Gil recalcó que «el mensaje central que hoy traemos es que los derechos humanos no pueden ser un instrumento de guerra política contra naciones soberanas».
Diálogo con EE.UU. y reconciliación nacional
Pese al asedio, el canciller reiteró la voluntad de dirimir diferencias con Washington mediante la diplomacia.
Contrastó esta postura con la acción militar estadounidense y lo que calificó como el «secuestro arbitrario» del mandatario nacional y la diputada Cilia Flores, el pasado 3 de enero.
En el plano interno, Gil resaltó la Ley de Amnistía aprobada por la Asamblea Nacional. Aseguró que este instrumento busca la paz y el perdón, reafirmando que el país resuelve sus asuntos bajo su propio marco constitucional.
Paz con soberanía y cese de sanciones
Gil enfatizó que Venezuela ha elegido el camino de la paz con soberanía y la cooperación basada en la igualdad jurídica de los Estados. Exigió, con voz firme, el cese de las medidas coercitivas unilaterales, señalando que estas han vulnerado los derechos económicos y sociales de millones de venezolanos.
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“Venezuela seguirá defendiendo su independencia y los derechos de su pueblo. Lo hará con la diplomacia, con la palabra y con la convicción de que la paz es el bien supremo”, concluyó el canciller.
Finalmente, el diplomático instó al Consejo a mirarse con espíritu crítico y corregir sus desviaciones. Abogó por una agenda global que no eluda las grandes tragedias ni aplique una selectividad política que debilita al multilateralismo.
Con información de Últimas Noticias



