El órgano ejecutivo de la Corte Penal Internacional (CPI) anunció este lunes la suspensión inmediata del fiscal jefe, Karim Khan, dejando en manos de los países miembros la decisión sobre su futuro. Este hecho sin precedentes se produce tras casi dos años de controversias relacionadas con acusaciones de conducta sexual inapropiada.
En un comunicado emitido al finalizar una reunión en La Haya, la Mesa de la Asamblea de los Estados Partes de la CPI, que funge como instancia ejecutiva y de coordinación, informó que, por mayoría cualificada, resolvió remitir el procedimiento disciplinario contra Khan al pleno de los 125 países miembros. Las acusaciones están relacionadas con presuntos casos de relaciones sexuales no consentidas.
La suspensión del fiscal jefe, vigente hasta que se determine el desenlace del proceso, «no constituye un indicio sobre el resultado final», aseguró la Mesa. Esta decisión representa un golpe significativo para Khan, quien había sostenido previamente que sería exonerado tras las conclusiones de un panel independiente de expertos judiciales.
El análisis llevado a cabo por la Mesa, compuesta por 21 miembros, estuvo basado en un informe elaborado por la Oficina de Servicios de Supervisión Interna de Naciones Unidas (OIOS). Además de las evidencias recopiladas durante la investigación, el dictamen de los expertos judiciales y las declaraciones escritas de las partes implicadas. La decisión adoptada, así como la documentación evaluada, permanecerán en carácter confidencial.
Denuncia por abuso sexual contra Karim Khan
Este movimiento institucional marca una nueva etapa en una crisis que comenzó en abril de 2024, cuando una abogada bajo la supervisión directa de Khan lo denunció por presunta conducta sexual no consentida. Inicialmente, dos compañeros de trabajo llevaron las acusaciones ante la dirección de la Corte. Esto provocó la apertura y el inmediato cierre de una investigación interna. Sin embargo, meses después, la OIOS retomó el caso y recopiló un informe que sigue siendo confidencial. Según filtraciones recientes, aunque se encontraron indicios que respaldan las acusaciones, el panel independiente concluyó que las pruebas no cumplen con el estándar legal requerido para confirmar conducta indebida.
Estas conclusiones dispares generaron un prolongado debate entre los países miembros de la CPI: mientras algunos abogaban por cerrar el caso definitivamente, otros insistían en que los hallazgos preliminares de la ONU eran lo suficientemente graves como para exigir una respuesta institucional más contundente.
La polémica estalló en un momento delicado para la CPI. Las acusaciones contra Khan se hicieron públicas poco después de que este solicitara órdenes de arresto contra el primer ministro israelí Benjamín Netanyahu. También contra su exministro de Defensa Yoav Gallant por crímenes de guerra en Gaza.
Khan había decidido apartarse temporalmente del cargo en mayo del año pasado mientras la investigación seguía su curso. Desde entonces, ha denunciado lo que considera una campaña dirigida a desacreditarlo y obstaculizar su labor judicial.
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Con esta reciente decisión, el caso entra en una etapa decisiva. La Asamblea de los Estados Partes deberá reunirse en sesión extraordinaria «tan pronto como sea posible» para determinar si las acusaciones contra Khan constituyen una falta grave que lo inhabilita para seguir ocupando el cargo.
Con información de Notitarde
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