El doble terremoto que afectó a Venezuela el pasado 24 de junio, dejó a su paso destrucción y escombros, decenas de perros rescatistas se han transformado en los grandes protagonistas de las labores de búsqueda y salvamento.
Un contingente internacional de más de 100 canes, provenientes de una veintena de naciones, ha arribado al país para sumar fuerzas con los héroes locales en las zonas más afectadas, según el balance más reciente ofrecido por el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez.
El despliegue ha unido a binomios caninos de diversas partes del mundo, quienes trabajan hombro a hombro con figuras locales como Tsunami, un célebre perro mestizo venezolano, fácilmente reconocible por su pelaje blanco con manchas negras y sus ojos de diferente color (heterocromía: uno marrón y otro azul).
Puedes leer: Dispersión de Rayleigh tiñe de rojo el cielo este 30-Jun
Los rescatistas de cuatro patas que destacan en la misión se encuentran:
Rambo: Un pastor belga llegado desde El Salvador, entrenado bajo el prestigioso método Arcón.
Orly y Balam: Dos Border Collie de la Cruz Roja Mexicana que continúan con un importante legado familiar de salvamento.
Dastan: El ágil pastor belga perteneciente al Cuerpo de Bomberos de Bogotá.
Ivi y Tina: Parte del equipo español, de razas Perro de Aguas Español y Pastor Belga Malinois, respectivamente.
La principal herramienta de estos animales es su portentoso sentido del olfato. Los canes son capaces de detectar las 40 mil células por minuto que desprende el tejido humano bajo estructuras colapsadas.
Asimismo, su precisión les permite diferenciar los gases que emite una persona fallecida, facilitando la localización y recuperación de cuerpos.
Los perros cuentan con un equipamiento técnico especial, garantizando su seguridad en entornos tan hostiles como:
Botines especiales: Protegen sus almohadillas contra cortes de vidrios, metales o varillas expuestas.
Arneses de seguridad: Diseñados para realizar descensos verticales seguros.
Chalecos de identificación: Cuenta con alta visibilidad para no perderlos de vista entre el polvo y el concreto.
El adiestramiento de estos animales se basa estrictamente en el juego y el estímulo positivo. Los guías utilizan juguetes, como pelotas y rodillos mordedores son su recompensa final. Cuando el perro localiza una señal de vida humana, utiliza un ladrido potente y sostenido para alertar a los equipos de emergencia, indicando el punto exacto donde se debe iniciar la excavación.
Este despliegue se mantiene activo gracias a una estrecha coordinación entre las delegaciones internacionales, los Bomberos y los cuerpos de Protección Civil.
Ante las largas jornadas marcadas por el calor y la adversidad, la valentía, resistencia y lealtad de estos caninos los consolidan, una vez más, como los aliados más valiosos en la gestión de esta emergencia humanitaria.
Con información de Globovisión



