Aldo Moreno, salió de Venezuela a tatuar su éxito en Suecia

Aldo Moreno, salió de Venezuela a tatuar su éxito en Suecia

En la mente del venezolano no había otra cosa más que el deseo de superarse y en medio de un tiempo de frustración, a través de unas amistades, surgió la idea de experimentar el mundo del tatuaje.


Aldo Moreno llegó hace unos años a Suecia con la expectativa de perfeccionarse como artista tatuador. Entre altas y bajas, aprendió que la disciplina es el pilar para sobresalir en cualquier área.

Antes de llegar a ese país, asegura haber pasado largos momentos de su vida persiguiendo sus sueños y trabajando para salir adelante. En la mente del venezolano no había otra cosa más que el deseo de superarse, para ser inspiración de quienes lo rodeaban. En medio de un tiempo de frustración, a través de unas amistades, surgió la idea de experimentar el mundo del tatuaje.

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«Recuerdo haber estado pasando por momentos difíciles. Me encontraba en la búsqueda de algo que me llenara el alma, pero a la vez me ayudara económicamente. Ellos siempre vieron potencial en mí para dibujar. Lleno de dudas, trabajé para comprar mi primera máquina y dedicarme al arte»,

comenta Aldo

Nunca se limitó

A Suecia llegó, luego de muchos «fracasos» e intentos fallidos en el proceso de la búsqueda de una tienda en Colombia que aprobara su talento. Al recibir la invitación de un estudio sueco, no dudó en aceptarla, aún sin hablar inglés ni el idioma de ese país.

Al llegar, se enfrentó a desafíos que fortalecieron el carácter del artista, para aprender aún más a fondo acerca de esta industria. Pasó por varios estudios hasta verse motivado a inaugurar uno propio, en la ciudad de Linköping, donde enaltece su estilo surrealista en «gray wash» y negro y gris orientado a diseños grandes que cubren un brazo completo u otra parte del cuerpo.

Su experiencia en un país con una cultura distinta a la de Venezuela

Aunque confiesa que le ha costado hacer amistades con los nativos, por las diferencias de culturas y costumbres, el mercado del tatuaje sí le ha dado grandes satisfacciones debido a que es un mercado potencial.

Para los suecos, llevar tatuajes es sinónimo de «estar a la moda» y son muchos los profesionales de diversas áreas que los lucen, sin importar si son doctores, abogados o profesores. De hecho, ha recibido reconocimientos en convenciones, el más reciente fue el segundo lugar que obtuvo en «InkElite Convention Suecia».

Ser versátil lo hace destacar. Siempre se arriesga a aprender cosas nuevas, sin salirse del estilo que lo caracteriza.

«Dedicarme al tattoo me salvó de la tristeza, frustración, de la difícil situación económica que atravesaba en ese entonces. Me hizo ser disciplinado.

«He recorrido muchos países, he aprendido de otros artistas y me he superado económicamente», agrega.

En octubre, desde el 28 al 30, estará presente como jurado en la convención, «Artic Ink Fair», con el fin de seguir nutriéndose profesionalmente. La misma se llevará a cabo en la Luleå, ciudad ubicada en la costa, al norte de Suecia.

Con información de Geraldine González Longet

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