Dormir placenteramente es un objetivo que muchas veces no se logra ya sea por trastornos que complican el descanso o por factores como la comodidad ya sea por una mal posición, un colchón muy flácido o muy tenso, o almohadas mal utilizadas también pueden estropear la siesta.
Por otra parte, es muy importante porque para muchos representa la clave para un descanso reparador y no sentirse cansados a pesar de haber dormido las ocho horas en promedio recomendadas para un buen descanso físico y mental.
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Cambiarlas cada tanto es fundamental pues tenga en cuenta que las almohadas se deterioran con el tiempo y uso, dos factores que varían de acuerdo al material con las que están hechas. Además, “su interior es un ambiente perfecto para a acumulación de sudor, bacterias y ácaros que pueden causar alergias e infecciones”.
Con información de El Heraldo
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