El presidente de Conindustria, Tito López, advirtió que, pese a que el acceso a divisas vía subastas muestra cierto movimiento desde enero de 2026 —con liquidaciones que han oscilado entre 180 y 500 millones de dólares—, sectores transversales como el químico, plástico, autopartes y textil continúan sin recibir los recursos necesarios. En varios casos, estas áreas operan por debajo del 30% de su capacidad, lo que compromete la recuperación industrial.
«Para que las ruedas sigan girando, el número de subastas debe ser progresivo, mensual y transversal a todos los sectores, no solo alimentos y medicinas», afirmó López, al insistir en que la industria requiere un flujo estable y equitativo de divisas para sostener su actividad.
A este cuello de botella se suma un problema estructural: la ausencia de financiamiento bancario. El crédito en Venezuela representa hoy menos del 3% del PIB, alrededor de 3.000 millones de dólares, una cifra que López considera insuficiente para cualquier proceso de modernización. El sector manufacturero necesita al menos 14.000 millones de dólares para invertir en tecnología, reposición de inventarios y materia prima.
Salarios en recuperación, pero atados a la capacidad instalada
López también analizó la situación laboral del sector. De acuerdo con el boletín del cuarto trimestre de 2025, las remuneraciones muestran una tendencia al alza: los obreros y operarios perciben en promedio 270 dólares, los profesionales alrededor de 530 dólares y los cargos gerenciales cerca de 1.000 dólares.
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Estas cifras representan una recuperación frente a los 230 dólares registrados en trimestres anteriores, pero siguen condicionadas por la capacidad instalada, que actualmente se ubica en 52,7%. Para López, sin un aumento sostenido de la actividad industrial, no será posible profundizar los ajustes salariales.
Otro punto crítico es el predominio del esquema de bonificaciones. López explicó que esta práctica responde a la necesidad de proteger a las empresas frente al peso del pasivo laboral.
Las mipymes —que representan el 85% del parque industrial— son las que más recurren a este modelo para mantener su operatividad, mientras que las empresas grandes tienden a declarar sueldos base más formales debido a sus estructuras de costos. En sectores con contratos colectivos, como el farmacéutico o el químico, los ingresos se complementan con beneficios no monetarios, entre ellos alimentación y artículos de higiene.
Para el presidente de Conindustria, la conclusión es clara: la industria muestra señales de recuperación, pero el avance es frágil. Sin un flujo de divisas regular y sin crédito suficiente, la capacidad instalada no crecerá, los salarios no podrán mejorar de forma sostenida y los sectores transversales seguirán operando muy por debajo de su potencial.
Con información de Finanzas Digital



