La expresidenta argentina, Cristina Fernández, acudió el martes a la sede de los tribunales federales para prestar declaración indagatoria en el juicio en el que está acusada de haber liderado una asociación ilegal que recaudó dinero de decenas de empresarios a cambio de beneficiarlos con contratos estatales, la causa de supuesta corrupción más resonante de la historia reciente.
Fernández, quien gobernó entre 2007 y 2015, llegó al edificio donde tiene lugar el proceso judicial en un automóvil y acompañada de su custodia.
Previamente, al salir de su domicilio en la capital donde cumple una condena de cárcel por corrupción, saludó con la mano y tiró besos a cientos de militantes del Kirchnerismo —la corriente de centroizquierda dentro del peronismo opositor que la tiene como referente— que se congregaron en las inmediaciones para mostrarle su apoyo con cánticos.
La exmandataria está señalada de haber sido la jefa de una asociación ilícita que habría funcionado en el seno del Poder Ejecutivo Nacional entre 2003 y 2015, lo que comprende el gobierno de su marido y antecesor Néstor Kirchner (2003-2007), fallecido en 2010.
También está acusada de ser coautora en 204 oportunidades del delito de cohecho pasivo, que es el que comete un funcionario público que acepta, recibe o solicita un soborno, y de ser partícipe necesaria en una ocasión.
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Los sobornos los habrían pagado empresarios para conseguir obras públicas en distintas áreas como la construcción, la energía y el transporte.
Fernández podrá hacer uso de su derecho a no declarar y presentar en cambio un escrito.
Con información de portales



