Doctora en letras y en embuste de macho

Emilis González Ordoñez

Uno tiene es que hablarle claro a la gente. A lo mejor esa es la situación que están buscando. Lo que les conviene.


Cuando mi amigo y compañero de trabajo Roquez Miquilena cumplió años hizo un almuerzo y nos invitó. Era lunes y nos  dijo, los lunes se come caraota. Quien quiera, viene. Y allá estuvimos, puntuales, Yesica Pirona, Viannesa García y yo. Porque si es comida, nosotras somos puntuales.

            Llegamos y había ya un grupo instalado. Amigos y familia de Roquez. Nos presentaron, muy amables todos y siguieron en su tertulia. Nosotras nos sentamos, comimos y nos dedicamos a conversar y tomar un traguito. Pero ustedes me conocen, mi espíritu de observación antropológica no me abandona.

            Yo los observaba detenidamente, divertidos y conversadores. Tanto que, en su mundo, nos ignoraban totalmente. Y de pronto escuché una pregunta: ajá, ¿pero que le dijiste? ¿Qué le dije de qué? Pues de tu mujer y tu familia. Chico mi estado civil es: en este momento estamos peleaos. Y se rieron todos, con ganas.

            Claroooo, eso lo dices aquí porque no está tu esposa. Te llega a agarrar en vainas y te hace como la mía que me agarró toda la ropa y me la metió en una bolsa negra y la puso en la acera y me borró de todas las redes sociales. No existo. Ya me perdonó, pero me hizo un favor. Si me preguntan les digo, pero revisa, revisa sus redes, si estuviésemos juntos yo estaría por alguna parte, pero no. Eso es pasado.

            Por eso no tengo redes sociales, eso es una vitrina. Y yo estoy bello, pero no para exhibirme. Nuevamente carcajadas a mandíbula batiente.

            Uno tiene es que hablarle claro a la gente. A lo mejor esa es la situación que están buscando. Lo que les conviene. Si no le conviene así, mija, siga su camino. Yo no estoy para complicarme a esta edad. Dijo un señor al que le calculo unos 55 o por ahí. Es que después de los 60 es la ñapa que nos da Dios, para terminar de vivir tranquilo, disfrutando, gozando. Y ponerme a cuidar carajito y cambiar pañales y pararme cinco veces en la noche por cuatro, cinco, seis meses no es mi definición de placer. Comenzar de nuevo cuando ya los míos están universitarios no es mi concepto de retiro. Paso y gano tres veces. Si usted está clara, salimos unas veces por ahí, pero novia ya tuve; y esposa tengo en mi casa.

            Es verdad, lo atajó otro. Hay algunas que enloquecen. Y le envían fotos a la mujer de una. Carajo pero si te hablé claro. Que yo no vivo con ella y estoy en la casa es por lo muchachos. Aunque los muchachos tenga ya edad de graduarse de bachiller o de casarse. (Nuevamente risas por todos lados). Y entonces le toca a uno convencer a la de la casa. Mi amor ve, ve, eso se nota claramente que es un montaje. Ahorita con esos celulares hacen las mil y un trampa. Eso es gente envidiosa de nuestro amor, de nuestra relación estable, de nuestra familia bella. Si yo a quien quiero es a vos. A más nadie.

            Así es. Por ahí se deja uno ir. Es que ni siquiera sé quién es esa tipa. En mi vida la había visto. Eso debe ser que se equivocó, quién sabe con quién querría hablar. Yo tengo muy buena memoria. Aún me puedo aprender los números de teléfono. No tengo que guardarlos todos. Puedo tener unos que me sé de memoria y envío y recibo. Y mi guasac ta bloqueado. Ese no lo revisa nadie. Dejo el teléfono sin clave, pero en el guasac no entra ej nadie.

            Creo que los observaba sin ningún disimulo y se dieron cuenta y, un poco apenados, dieron varias excusas, es broma, uno inventando cosas y así. Pobrecitos, no saben que de esa cabulla tengo yo un rollo, y que soy, como diría mi amiga Cristina Gutiérrez, Doctora en letras y experta en embustes de macho.

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