Irene de Grecia falleció a los 83 años tras un prolongado y progresivo deterioro de su salud. La hermana de la reina Sofía murió en el Palacio de La Zarzuela, residencia en la que vivió durante gran parte de su vida en España y donde recibió cuidados constantes en sus últimos meses, cuando su situación era ya crítica.
Conocida popularmente como la “princesa rebelde”, Irene de Grecia se caracterizó por mantener una existencia discreta y alejada de los estrictos protocolos de la realeza.

Nunca contrajo matrimonio y optó por una vida marcada por la independencia personal, el pensamiento espiritual y una relación cercana con el mundo cultural.
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A lo largo de los años, Irene desarrolló un profundo compromiso con el arte y diversas causas solidarias, manteniéndose siempre al margen del foco mediático.

Su figura, silenciosa pero constante, es valorada por su sencillez y por el vínculo estrecho que mantuvo con España.
País en el que eligió residir hasta el final de su vida.
Con información de Versión Final



