El papa León XIV presidió el Vía Crucis este Viernes Santo en el Coliseo de Roma, en su primera Semana Santa como pontífice y lo hace cuando solo quedan dos semanas para que se cumpla el primer aniversario de la muerte de su antecesor Francisco, quien debido a su estado de salud no pudo participar en esta ceremonia en los tres últimos años.
León XIV ha presidido en el Anfiteatro Flavio el rito que recuerda el camino de Jesús hacia el Gólgota. Hasta allí se han acercado miles de fieles.
A lo largo de las 14 estaciones, el Papa ha cargado la cruz mientras se leían las meditaciones escritas por el religioso franciscano Francesco Patton.
El Papa ha encargado que escribiera las meditaciones a un sacerdote que era el custodio de Tierra Santa en Jerusalén y, por tanto, ha vivido en primera persona la guerra de Oriente Próximo.
Una de esas meditaciones habla de que algunos creen haber recibido una autoridad sin límites. A esas personas les dicen que tienen que responder ante Dios por cómo han ejercido ese poder.
Mensajes sobre la guerra y el abuso de poder
A lo largo de las 14 estaciones, se pone especial atención en los más vulnerables: presos, migrantes, víctimas de la violencia, mujeres explotadas y niños privados de su futuro. En una de las reflexiones, la Santa Sede recuerda que reconocer el rostro de Cristo implica también verlo en toda persona cuya dignidad es pisoteada”.
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Las meditaciones de este año ponen el acento en la responsabilidad personal y colectiva ante el dolor del mundo, abordando temas como el abuso de poder, la dignidad humana, la guerra, la pobreza y la indiferencia social.
Con información de RTVE



