Pa burro viejo, maíz tierno

Emilis González Ordoñez

He optado por tratar de tener paz en lugar de tratar de tener razón. La gente habla y yo los escucho y más que contenerme los dejo fluir y fluyo.


En el artículo pasado publiqué un episodio que viví en una cola en una panadería de la ciudad de Coro. Y, generalmente, recién publicado artículo recibo un feedback, no siempre bueno y amable, pero lo recibo. Y, como ya he dicho, estoy tratando, desde hace unos años, de entrar en estado zen y que nada me perturbe. He optado por tratar de tener paz en lugar de tratar de tener razón. La gente habla y yo los escucho y más que contenerme los dejo fluir y fluyo.

Esta semana ese ejercicio me ha resultado especialmente difícil, complicado. No sé por qué. Quizá el ejercicio de paciencia y tolerancia necesite remozamiento, no lo sé. Pero decidí que aclararía por acá algunas de las opiniones que me ofrecieron tan generosamente algunos lectores. Y respondo en público para no hacerlo en privado y extenderme más de la cuenta.

Premisa 1) Emilis la culpa es tuya de que estés sola. Porque tu no sabes cuidar a un hombre. Hay que acompañarlos siempre, para donde digan. Como siameses, hasta para la cola de la gasolina. Respuesta: ve criatura de Dios. Sí, estoy sola por voluntad propia. Y te cuento que tengo una vida, propia, mía. Quizá no muy divertida, pero es mía. Cómo quieres tú que trabaje, estudie y escriba y viva si voy a andar detrás de otro cristiano. Una vez más que otra ok. Pero carajo ?todo el día? Yo necesito tener tiempo para extrañarlo. Además, que si sienten la necesidad de cuidar a un hombre las 24 horas del día, le tengo malas noticias, ese ganado ya tiene otro hierro.

Premisa 2) Es que tú eres muy brava. A los hombres hay que atenderlos, quererlos cuidarlos. Cocinarles rico y todo lo que ellos quieran. No ves que los hombres se enamoran por la sazón. Respuesta: Cuando me dicen esto le pido a dios la paciencia infinita que no tengo. Cómo te explico cristiana que cuando tu marido te echó los perros no fue precisamente la sazón lo que le llamó la atención. Síííí claro, párate en cualquier lugar y mira a los hombres diciendo: Mira esa muchacha que va ahí, debe hacer un buen guiso de carne. El pollo al horno debe quedarle delicioso. Nooooo. No es eso lo primero que les llama la atención. Cuidado si no te dejan por una que ni sabe cocinar y son ellos los que cocinan y la atienden. Respuesta adicional: Sí, sé cocinar. Y sí lo hago bien. Y no, no tengo ganas de cocinar todos los días. Y no, no fue por eso que me he divorciado.

Premisa 3: Cuando los hombres te colaboren en la casa, tú tienes que agradecerles; porque pobrecitos. Ellos necesitan que los atiendan. Respuesta: Ve criatura, el tipo vive en la casa, ej el papá de los muchachitos, es tú marido ¿y tú crees que colabora? Nooo señor, le colabora a la vecina, a una amiga, a su hermana. Si la casa es de él, tiene responsabilidades. ¿Cómo le agradezco si cuida a los muchachos mientras cocino? O si cocina mientras cuido a los muchachos. Si limpia el baño. Síííí, muérete, el tipo tiene dos manos y puede limpiar el baño, SU baño. ¿Cómo que colabora chica? ¿Es visita? Noo. Entonces que ayude.

Premisa 4: Y tú tienes tu edad. Debes comenzar a portarte más seriamente y dejar de escribir esos artículos feos que a nadie le gustan. Y nada de andar diciendo cosas de muchachos. Eso está mal. Te ves como ridícula. Como vieja verde. Ubícate en tu edad, por favor. Respuesta: Yo tengo mi edad, y como diría mi amiga Ella Petit, la tengo bien comida, bien bebida y bien vivida. No me arrepiento de nadaaaaa. Y he llegado a un punto que no me importa mucho si no te gustan mis artículos mamarrachos, no los leas y se acabó el cuento. Y te digo que aún no soy vieja verde porque no he logrado ir al gimnasio para buscar mi Cobija para más calor. Pero si me decido, me importará bien poco lo que diga la gente. Porque, como diría mi amigo Calixto Gutierrez, lo mejor y lo recomendado pa un burro viejo, es el maíz jojoto.