Venezolanos destinan entre 20 y 180 dólares al mes para enfrentar fallas eléctricas


El colapso del sistema eléctrico venezolano ha obligado a los hogares a asumir gastos adicionales para mitigar los efectos de los racionamientos, bajones y apagones repentinos.

Según testimonios recogidos en distintas regiones del país, las familias destinan entre 20 y 180 dólares mensuales a la compra de equipos, insumos y reparaciones para enfrentar la inestabilidad del servicio.

En Maracaibo, donde los cortes diarios pueden alcanzar seis horas, residentes como Bryan Granado reportan desembolsos mensuales cercanos a 50 dólares en hielo, agua y ventiladores recargables. La compra de bombillos y lámparas de emergencia se ha vuelto habitual ante la frecuencia de las fallas.

De acuerdo con la Encovi, el 39% de los hogares sufre cortes de varias horas al día. El economista José Guerra señaló que Barinas registra las mayores interrupciones, con hasta ocho horas diarias sin electricidad, lo que afecta la calidad de vida y genera pérdidas en comercio e industria. El Monitor de Servicios Públicos de Cedice estima que el gasto promedio en alternativas eléctricas oscila entre 20 y 30 dólares mensuales.

Costos elevados frente a ingresos insuficientes

El ingreso mínimo integral, ajustado a 240 dólares, continúa por debajo de la canasta alimentaria, estimada en 700 dólares por el Cendas-FVM. En este contexto, cualquier gasto adicional representa una carga significativa para los hogares.

Una familia en Guárico invirtió 180 dólares en una planta solar para cargar teléfonos y 80 dólares en reparar un congelador dañado por las fluctuaciones.

Los racionamientos de cuatro a siete horas afectan incluso actividades productivas como la cría de pollos, que se pierde por las altas temperaturas sin ventilación.

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La situación en Barinas muestra otro ángulo del impacto: la inestabilidad eléctrica compromete tratamientos médicos que requieren refrigeración.

El caso de un niño hemofílico, documentado por Radio Fe y Alegría Noticias, evidencia cómo las interrupciones obligan a trasladar medicamentos entre distintos puntos para evitar su deterioro.

En San Juan de los Morros, los bajones dañaron el aire acondicionado de una estudiante, quien no ha podido repararlo por falta de recursos. Apure, los bombillos recargables cuestan entre 8 y 10 dólares, mientras que en Mérida una peluquería ha gastado 200 dólares en lámparas de emergencia y 400 dólares en UPS, sin poder costear un inversor de mayor capacidad.

En Mérida, familias recurren a UPS, baterías de motos y bombillos recargables para mantener conectividad y alumbrado. En Nueva Esparta, los gastos incluyen ventiladores recargables, baterías para internet y lámparas LED, que suman 133 dólares en un solo hogar.

Con información de Finanzas Digital

RecursoRedacción

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