Con una movilización sin precedentes, la visita 168 de la Divina Pastora reafirmó a Barquisimeto como la capital espiritual del país. El encuentro congregó a miles de fieles en una demostración de fe que supera fronteras.
Entre la multitud devota, Ariana Valecillos, 19 años, este año tuvo el honor de formar parte del cordón de seguridad de la procesión. Su relato simboliza una fe que no conoce edades.
«Cumplo esta tradición desde que estaba en el vientre de mi madre. La Virgen me salvó la vida. De pequeña sufrí Chikungunya, Dengue y Zika al mismo tiempo. Los médicos le dijeron a mi mamá que probablemente no sobreviviría, pero con fe me recuperé, y aquí estoy cumpliendo mi promesa», narró con gran emotividad. Ariana aprovechó para invitar a la juventud a fortalecer su fe y creer en los milagros.
El agradecimiento por la salud ha sido el motor principal de muchas promesas durante la procesión. Gabriela Pérez, madre de una niña que este año personificó a la Divina Pastora, compartió su historia sobre cómo su hija, tras enfrentarse al dengue hemorrágico, logró sobrevivir.
«Este es el cuarto año que la vestimos como la Virgen. Fue un proceso complicado, pero al pedir con fe tanto a la Divina Pastora como al Dr. José Gregorio Hernández, hoy mi hija está sana con nosotros. Es un milagro viviente», expresó Pérez emocionada.
Otras historias como la de Samantha Mendoza también resuenan entre los fieles. Ella expresó su gratitud tras superar una grave infección bacteriana que requirió meses de tratamiento hospitalario y que amenazó con dejar secuelas críticas en su salud. La tensión y miedo de esos días quedaron atrás gracias a lo que considera una intercesión divina.



Vigilia y una devoción firme e inquebrantable en la visita 168 de la Divina Pastora
Para muchas personas, el vínculo con la «Madre de los Larenses» comienza mucho antes del amanecer del 14 de enero. Rosdelys López, una devota con 21 años asistiendo a la procesión y ocho participando en las vigilias previas, describió lo vivido como único y especial.
«Tenerla cerca durante toda la noche es algo indescriptible. Ha intercedido por familiares en cuidados intensivos y por vecinos enfermos. Además, oramos constantemente por el bienestar de Venezuela», comentó Rosdelys mientras compartía su experiencia con el equipo periodístico.
En un ambiente lleno de lágrimas emotivas, cánticos y plegarias, miles de fieles confirmaron este miércoles 14 de enero que la veneración a la Divina Pastora no es solamente una tradición sostenida en el tiempo, sino un verdadero símbolo de esperanza. Cada promesa cumplida y cada agradecimiento resonaron en calles llenas de fervor en Santa Rosa y Barquisimeto, cerrando una jornada donde nuevamente la fe se erigió como el motor principal, uniendo corazones bajo su manto protector.
Con información de Globovisión
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