El papa León XIV viajó este jueves a las islas Canarias recogiendo el testigo de su antecesor en el cargo, Francisco, y cumpliendo una promesa que el fallecido sumo pontífice argentino no pudo concretar.
En el sexto día de su primera visita a España, tras haber pasado por Madrid y Barcelona, León XIV recaló esta jornada en el puerto de Arguineguin, en la isla de Gran Canaria.
El puerto de Arguineguin se hizo mundialmente conocido en 2020, cuando en apenas unos días llegaron a Gran Canaria alrededor de 2.500 migrantes, principalmente ciudadanos subsaharianos que habían realizado una peligrosa travesía por el Océano Atlántico en pateras.
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Francisco tenía planeado viajar a Canarias
En esa semana de 2020, las llegadas igualaron a las de todo el año anterior. Debido al fenómeno, la isla y todo el archipiélago se vieron desbordados en sus capacidades de acogida.
Las imágenes de los migrantes durmiendo al raso en el puerto durante días dieron la vuelta al globo, poniendo el foco en una crisis humanitaria que había rebasado a las instituciones y sus previsiones. El problema de cómo abordar la situación de las miles de personas que huían de guerras, hambres y vidas indignas ya estaba sobre la mesa.
El papa Francisco, que siempre había manifestado su empatía con los migrantes y quiso visibilizar su sufrimiento, realizó el primer viaje oficial de su papado de forma simbólica a Lampedusa, donde reivindicó la necesidad de la acogida y denunció la indiferencia de la sociedad hacia los padecimientos de los desplazados.
Francisco tenía planeado hacer un segundo viaje de esas características, precisamente a Canarias, pero su enfermedad y posterior fallecimiento le impidió cumplir ese deseo.
Con información de Notitarde



