De la Espriella aspira reducir en 40% tamaño del estado colombiano


Detrás de una urna de cristal antibalas, un abogado millonario y desenfadado se convirtió en un fenómeno político. Abelardo de la Espriella, apodado «El Tigre», capitalizó el desencanto con la izquierda en el poder para convertirse en presidente electo de Colombia.

De la Espriella no ha sido el único político latinoamericano que ha usado el apodo de «El Tigre» para dar idea de fuerza, compromiso, sensación de poder y asertividad.

En 1993, el candidato del partido socialcristiano Copei, Eduardo Fernández, se hizo llamar de la misma manera en su fallida campaña por la presidencia de Venezuela, cuando se produjo el regreso del fallecido expresidente Carlos Andrés Pérez al poder.

Con 47 años, el ‘outsider’ respaldado activamente por Donald Trump fue elegido este 21 de junio, tras dedicarse por años a defender a paramilitares, narcotraficantes, políticos corruptos y estrellas de fútbol.

En una segunda vuelta muy ajustada, venció al izquierdista Iván Cepeda, aliado del presidente Gustavo Petro, con una campaña llena de referencias al patriotismo y el discurso contra los partidos tradicionales.

Este discurso extremo pudo haber generado consecuencias. Los resultados evidencian que el centro político afín al liberalismo colombiano no compró el discurso de De la Espriella y pudo haberse dividido con una porción a favor de Iván Cepeda, quien, para algunos, parecía menos radical que el presidente Gustavo Petro.

De la Espriella ofrece «generar riqueza y más seguridad»

De la Espriella ofreció derrotar a los políticos, generar riqueza y más seguridad ante un pico del conflicto armado al término del primer gobierno de izquierda en la historia del país.

Caribeño y ultraderechista, este abogado se define como judeocristiano. Dijo que dejó atrás una vida de lujos en la ciudad italiana de Florencia para gobernar Colombia con un discurso radical que despierta fervor entre sus seguidores y temor en sus detractores.

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En espectáculos ambientados con fuegos artificiales y rugidos de tigre, juró «reconstruir la República», defender la democracia «por la razón o por la fuerza» y convertirse en «enemigo acérrimo» de la izquierda.

Luego de dejar fuera a la derecha tradicional en la primera vuelta, abrazó un discurso antisistema: «A toda esa mafia que desgobierna Colombia les digo: aquí hay una manada, hay un pueblo que no se arrodilla y que ha venido a enfrentarlos» y «a castigarlos».

El Estado convertido en una «compañía próspera»

Convencido de convertir al Estado en una compañía próspera, se inspira en los mandatarios Javier Milei, Nayib Bukele y Trump.

Cantante de ópera aficionado, suele vestir trajes impecables sin corbata y mocasines. También usa la camiseta amarilla de la selección de fútbol al estilo del expresidente de Brasil, Jair Bolsonaro.

De nacionalidad estadounidense y colombiana, le llueven cuestionamientos sobre sus vínculos pasados como abogado y el origen de su fortuna. Antes de postular a la presidencia, presumía en redes sociales de viajes en aviones privados, trajes de sastrería, sombreros y lentes oscuros de lujo.

Durante la carrera presidencial fue criticado por declaraciones consideradas machistas y homofóbicas, que sin embargo no afectaron su popularidad.

«Firmes por la patria»

Su forma de hablar desfachatada le ha causado problemas. En una ocasión aseguró que en Colombia se debía «destripar» a la izquierda, declaraciones por las que luego pidió perdón.

De la Espriella se presenta como una persona aguerrida que conformará un gobierno «inflexible frente al terrorismo».

En actos públicos aparecía representado como un tigre de colmillos afilados gracias a la inteligencia artificial.

En sus redes se le ve fumando tabaco o promocionando sus negocios de vinos y rones. Además, tiene su propia marca de ropa llamada «De la Espriella Style».

Defiende el porte de armas, la reducción del tamaño del Estado en un 40% y quiere construir megacárceles en las que los presos estén a «diez pisos bajo tierra» alimentados «con pan y agua».

Con el saludo militar y un vehemente «¡firmes por la patria!» conquista a soldados retirados que lo acompañan en sus mítines.

Aunque expresa un desprecio por los políticos, tiene «una gran amistad» con el influyente expresidente de derecha Álvaro Uribe (2002-2010).

De la Espriella sostiene que vive «acorde a los principios judeocristianos», pese a que antes se consideraba ateo.

Suele decir que proviene de una familia de ganaderos en el Caribe, donde creció «al estilo de Tom Sawyer» pescando y jugando en el campo.

Con información de Banca y Negocios

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